Borrar
La profesora de Educación Infantil Katia Rodríguez sufre junto a sus compañeros las consecuencias del cierre de CL-631 para llegar a sus clases en Páramo del Sil. Elbierzonoticias
Los héroes de la CL-631: la odisea diaria para llegar a clase o al trabajo

Derrumbe en Páramo del Sil

Los héroes de la CL-631: la odisea diaria para llegar a clase o al trabajo

Enfermeras, profesores, conductores del transporte escolar y regentes de estaciones de servicio relatan en primer persona las vicisitudes a las que se enfrentan cada día para salvar los obstáculos que supone el cierre al tráfico de la carretera entre Ponferrada y Villablino

Carmen Ramos

Páramo del Sil

Lunes, 3 de junio 2024

Necesitas ser registrado para acceder a esta funcionalidad.

Compartir

Veinte días bloqueados. Aumento de los tiempos de desplazamiento, mayores gastos de combustible, inquietud ante una urgencia médica e importantes pérdidas económicas para los negocios.

Son, en resumen, algunas de las consecuencias que está dejando el derrumbe del talud de la carretera CL-631 que ha cerrado al tráfico el vial. Una situación que llevan sufriendo desde el pasado día 14 de mayo centenares de ciudadanos, usuarios todos ellos de la principal vía de conexión entre Ponferrada y Villablino para los que el deslizamiento de rocas y tierra que mantiene bloqueada la calzada se hace cada día que pasa más cuesta arriba.

«Cada vez peor porque cada vez se desvía menos gente y cada vez hay menos ventas», se lamenta la propietaria de la estación de servicio Unidad de Suministro Triceho, SLU, Hortensia Fernández. Ella ha visto como en el último mes sus ventas han caido en picado muy por debajo del 50%. «De 4.000 litros de combustible al día he bajado a 1.500-1800 litros». Reconoce que durante los primeros días «la gente por desconocimiento llegaba aquí y ya aprovechaba para repostar» pero ahora ya «todo el mundo lo sabe y solo viene el que expresamente viene a ello», señala.

A pesar de todo Hortensia aguanta como puede en un negocio del que lleva al frente los últimos 26 años y para el que este verano no contratará a nadie dada la situación de pérdidas que arrastra. Es consciente de que el cierre de la carretera es difícil para ella pero también «un trastorno» para sus clientes habituales, teniendo en cuenta que «tienen que hacer dos kilómetros para venir y otros dos de regreso para coger la general para seguir hacia Villablino o para bajar hacia Ponferrada». Insiste, además, en la mala señalización dado que donde se desvían para ir hacia Fabero y coger bien hacia Ponferrada o bajar a Toreno «solo pone carretera cortada, nada más, cuando lo lógico sería que pusiese carretera cortada a dos kilómetros con acceso libre tanto a Páramo del Sil como a la gasolinera».

Ve como ahora algunos de sus clientes habituales optan por repostar sus vehículos en la gasolinera de Toreno porque ahí es donde dan la vuelta para viajar en dirección Vega de Espinareda-Fabero, Fabero-Anllares y en Anllares coger esta carretera pero la gasolinera está situada todavía a un kilómetros y medio. «Si la gente va en dirección Asturias o Villablino tiene que dar para atrás para venir a la gasolinera y venir al mismo sitio, es verda que hay clientes de siempre que lo hacen, a los que estamos muy agradecidos, pero tú te vas de viaje no pierdes cinco minutos en ir y volver, es el problema que hay aquí». Hortensia asegura que sobrevive porque es autónoma y sobre porque «hago más horas que el tranvía, que sino ya me contarás».

«Esto se puede agravar»

En la gasolinera de Cepsa de Toreno la situación tampoco es nada halagüeña y en la que sufren los efectos del cierre de la CL-631 «todos los días con la pérdida de litros», más 1.000 al día. «Muchos de los usuarios optan por coger el conocido como atajo que une Santa Cruz del Sil con Sorbeda pero la mayoría de la gente que venía de Ponferrada hacia Asturias y le vendíamos gasolina ahora va por la zona de Astorga-León y ya directamente sale a Asturias», explica su gestor, Jesús Arias.

Su propietario reconoce que el negocio se mantiene ahora «con los clientes de la zona» pero cree que la situación «se puede agravar». Tanto es así que teme que lo peor llegará de cara al verano, ya que la si las obras no avanzan para poder abrir la carretera «los turistas, que muchos venían muchos por la zona esta hacia arriba, al ver la carretera cortada ya no vendrán por esta ruta sino por la zona de Villablino y directamente a Asturias». «Si no se soluciona esto estaremos más afectados porque todo el turismo que venía sobre todo hacia Cangas de Narcea creo que lo vamos a perder si no abren la carretera», remarca.

«Lo peor será para una urgencia»

«Nos tenemos que ir apañando pero eso supone más esfuerzo para nosotros y también para los pacientes». María Jesús Díez es natural de Páramo del Sil, su localidad natal, en la que vive y también trabaja como enfermera en el consultorio local que pertenece al centro de salud de Toreno, lo que le obliga también a desplazarse diariamente a este ambulatorio en su jornada laboral por lo que sufre cada día desde hace semanas las consecuencias del cierre de la carretera CL-631. También sus compañeros que viajan todos los días desde Ponferrada a Páramo del Sil al consultorio y a los pueblos del municipio.

La enfermera María Jesús Díez junto a sus compañeros sanitarios, ante el consultorio médico de Páramo del Sil.
La enfermera María Jesús Díez junto a sus compañeros sanitarios, ante el consultorio médico de Páramo del Sil. Elbierzonoticias

Ellos también utilizan el atajo de La Recuelga, por Sorbeda, para ir a Toreno, una antiguo camino asfaltado en su día por el empresario minero Victorino Alonso para facilitar el acceso de vehículos a su cantera de áridos, aunque reconocen que no es el desvío habilitado por la Junta a través de la carretera LE-711 hacia Fabero y del que incluso hacen uso los camiones pero que no cuenta con la señalización pertinente «porque por Fabero son 18 kilómetros más», señala.

Para María Jesús lo peor puede llegar cuando haya que atender una situación de urgencia «porque vamos a tardar mucho más y menos posibilidades tiene de salir adelante». «Nosotros conocemos la carretera pero imagínate que viene alguien de guardia y no conoce ese desvío, se puede perder y puede tardar mucho más», apunta. Lamenta, además, que tengan que estar sufriendo las consecuencias de un derrumbe «que no es de ahora, es un problema que no han querido ver ya desde hace muchísimos años». Recuerda que «hace siete años ya caían piedras» y narra como una vez de regreso de León en coche junto a su familia un domingo por la noche «nos fastidió una rueda».

Una hora más para llegar a clase

Fernando Yera es el conductor del microbús escolar de 20 plazas que recoge a los alumnos de Páramo del Sil y de El Escobio para bajarlos todos los días a sus clases al IES La Gándara de Toreno. Un trayecto de ida y vuelta que lleva realizando desde hace cuatro años, que antes le llevaba poco menos de media hora y al que ahora se ve obligado a sumar 20 minutos más. «Salímos a las 8 y a las 8:25 ya estábamos en el instituto y ahora tardamos 20 minutos más», asevera. «Hay que madrugar más y tenemos que dar un rodeo de casi 20 minutos más», remarca.

Un tiempo a mayores que aún consigue recortar algo por el atajo de La Recuelga «porque sino tendría que bajar a Toreno, yendo por Tombrio y subir otros 20 kilómetros a buscar a tres niños lo que le supondría entre subir y bajar tranquilamente 40 minutos a mayores después de haber dejado un viaje». Yera considera que el corte de la carretera CL-631 supone para él una hora más al día al volante para hacer el mismo recorrido. Por ello tiene claro que «cuanto antes se solucione esta situación mucho mejor para todo el mundo», aunque está convencido de que «va a ser para largo» porque cree que «es mucho más de lo que se supone».

«Mucho nerviosismo» cada día

Katia Rodríguez es profesora de apoyo en el colegio Educación Infantil en Páramo del Sil. Un trayecto que recorre de lunes a viernes en los últimos cuatro años, al que dedicaba diariamente poco más de media hora y que ahora con el cierre de la CL-631 ha tenido que sumar otros 20 minutos a mayores utilizanto también la ruta alternativa más corta «sino tardaría más de una hora», explica.

Ella al igual que sus compañeros, algunos que viajan desde Astorga, también llega a Santa Cruz y toma el conocido como Camino de la Mina para luego subir montaña arriba por una pista hasta Sorbeda y llegar hasta Páramo del Sil «por carreteras estrechas, montañas, curvas... que eso en invierno te matas por ahí porque está todo helado, imposible». Por eso confía en que las labores de limpieza de la calzada y asentamiento del talud se puedan acometer cuanto antes porque cada día es para ella «una odisea» que afronta «con mucho nerviosismo» para llegar a tiempo para cumplir su jornada laboral.

Jornadas que el derrumbe de la CL-631 ha complicado y de qué manera el día a día a los usuarios que confían en que la solución llegue lo antes posible, eso sí siempre que la seguridad esté garantizada.

Reporta un error en esta noticia

* Campos obligatorios