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Francisco José Ramón recibió un fuerte impacto en la cabeza del que fue operado en el Caule de León. Elbierzonoticias
«Casi muero y lo peor es que no ha servido de nada»

Atropello en la CL-631

«Casi muero y lo peor es que no ha servido de nada»

Tres meses después del suceso, el vecino de Páramo del Sil Francisco José Román narra en primera persona el accidente que estuvo a punto de costarle la vida al bajar de su coche para retirar unas piedras que invadían la calzada de la carretera sobre la que hace doce días se derrumbó la montaña

Carmen Ramos

Páramo del Sil

Domingo, 26 de mayo 2024, 09:11

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«Casi muero y lo peor es que no ha servido de nada». Son las conmovedoras palabras de Francisco José Román, el vecino de Páramo del Sil, de 46 años, tres meses después de un atropello por parte de un vehículo que viajaba en dirección a Salentinos que estuvo a punto de costarle la vida.

Fue el 29 de febrero de 2024. Eran las nueve de la noche cuando Francisco, vecino de Páramo del Sil circulaba con su coche por la CL- 631 en dirección a Toreno. Era de noche y unas piedras cayeron de la montaña justo delante sin llegar a impactar en el coche. Sin pensarlo dos veces, bajó rápido y ayudado por la claridad de las luces del vehículo comenzó a retirarlas para evitar algún accidente. Pero en ese momento la fatalidad se cruzó en su camino.

«Cuando iba a entrar al coche también cayeron piedras en el otro carril, eran algo grandes, y para no dejarlas ahí por si alguien venía y no las veía fui las quité», relata Francisco. «Me acuerdo que quité una pero ya no me acuerdo de más porque el coche debía ser eléctrico, no lo oí venir y no me acuerdo de nada más hasta que desperté en León después de la operación».

Su cuerpo quedó tendido inconsciente en la calzada de la carretera que comunica Ponferrada con Villablino, hoy cerrada al tráfico por el derrumbe de piedras y tierra de una montaña que se vino abajo el martes 14 de mayo. Un suceso del que asegura que el propio talud llevaba avisando «desde hace años».

Francisco fue trasladado en un primer momento al Hospital del Bierzo pero la gravedad de las heridas que presentaba como consecuencia del impacto obligaron a evacuarlo al Complejo Asistencial Universitario de León. «En la ambulancia tuvieron que reanimarme dos o tres veces porque me iba y cuando entré en el quirófano iba casi muerto», explica. «Estoy aquí de milagro por intentar hacer un bien», remarca.

En el Caule fue operado y allí permaneció ingresado por espacio de tres semanas bajo la supervisión diaria de su evolución por parte del equipo de especialistas. Tres meses después continúa con su recuperación en su casa de Páramo del Sil, un proceso que se presenta largo y también muy duro por las importantes y graves secuelas que arrastra.

El atestado del accidente levantado por los miembros de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil de Ponferrada recoge como causa del atropello «permanecer en la calzada, entre el ocaso y la salida del sol, fuera del poblado, sin ir provisto de un elemento luminoso o reflectante homologado». Además, señala que desconoce «si pudo haber ocurrido algún tipo de agente, circunstancia o elemento desconocido que haya podido contribuir en el desarrollo final del accidente».

Francisco lamenta que «me hicieron culpable del mismo porque en el atestado no me tomaron declaración, ni a los testigos, y ponen que no saben el motivo de que yo estuviera fuera del coche», por lo que está pendiente de que incluso le toque pagar por el siniestro del que fue víctima.

«Me tuvieron que abrir media cabeza»

«Ahora me estoy recuperando, llevé un golpe muy gordo en la cabeza, me tuvieron que abrir media cabeza porque rompí una arteria y ahora estoy mal de la pierna izquierda y casi no puedo hace nada con el brazo derecho, ando mal de la vista y tengo muchos mareos», señala Francisco.

Imágenes de Francisco José Román durante su estancia en el Hospital de León y en su casa de Páramo del Sil. Elbierzonoticias
Imagen principal - Imágenes de Francisco José Román durante su estancia en el Hospital de León y en su casa de Páramo del Sil.
Imagen secundaria 1 - Imágenes de Francisco José Román durante su estancia en el Hospital de León y en su casa de Páramo del Sil.
Imagen secundaria 2 - Imágenes de Francisco José Román durante su estancia en el Hospital de León y en su casa de Páramo del Sil.

La mala suerte que se cruzó en su camino el pasado 29 de febrero truncó sus expectativas de abandonar el paro al que accedió tras abandonar su último trabajo como montador de maquinaria en fábricas para incorporarse a su nuevo puesto de trabajo. Algo que iba a hacer justo una semana después del atropello para dedicarse a la limpieza de refinerías de petróleo tras hacer un curso en A Coruña. Un proyecto y una ilusión que el accidente frustró.

Para Francisco no hay duda de que el derrumbamiento de la montaña sobre la CL-631 se podía haber evitado teniendo en cuenta que las piedras venían cayendo de forma habitual sobre la carretera. «Esto estaba más que claro que iba a pasar y gracias a Dios que pasó por la noche y no mató a nadie, pero esto podía haber sido muy grave». Insiste en que esta situación «llevaba pasando dos o tres años» porque «cada vez que llovía iban cayendo y cayendo piedras». «Hay gente que ha tenido accidentes con el coche por culpa de esquivar las piedras o por no chocar contra ellas», asevera.

Un problema que asegura que fue empeorando a lo largo del último año. «Era exagerado, cada dos o tres días había mogollón de desprendimientos», subraya. Lamenta, por ello, que no se hubiera hecho nada antes «porque si se hubiera hecho yo estaría trabajando y no como estoy».

«No cojo ni una cuchara del café»

Francisco José Román está deseoso de recuperar de nuevo su vida y volver al trabajo pero «por la pinta que le veo va para largo, el brazo derecho no acaba de recuperar toda la movilidad, no cojo ni una cuchara del café siquiera, la mano la puedo mover un poco, pero ni puedo levantar el brazo ni tengo fuerza en la mano, es como si lo tuviera inútil». Por delante todavía un largo proceso de rehabilitación que le cita dos días a la semana en el Hospital del Bierzo.

Transcurridos más de tres meses de su atropello y a la vista de un derrumbe que mantiene a su pueblo prácticamente aislado, Francisco no duda en hacer un llamamiento a las administraciones: «Que arreglen todas las carreteras bien y las dejen decentes para que se pueda circular con seguridad».

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