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La enfermera berciana Rosario Otero.
«Sacyl no deja trabajar a quien quiere y se queja de que no hay profesionales»

Charo Otero, enfermera berciana

«Sacyl no deja trabajar a quien quiere y se queja de que no hay profesionales»

La sanitaria berciana aplaude la sentencia del TSJCyL que le reconoce la prolongación de la permanencia en el servicio activo tras alcanzar su edad de jubilación que la Gerencia de Atención Primaria de León le denegó: «Es una satisfacción para la profesión»

Carmen Ramos

Ponferrada

Viernes, 20 de octubre 2023

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Ponferradina, hija de la Virgen de la Encina y pimentera. Es la carta de presentación que luce orgullosa la enfermera berciana Rosario Otero que ha conseguido que el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León le reconozca la prolongación de la permanencia en el servicio activo tras alcanzar su edad de jubilación que la Gerencia de Atención Primaria de León le denegó.

La enfermera, representada por los servicios jurídicos de Satse León, recurrió ante el TSJCyL la denegación de la permanencia en el servicio activo que había solicitado en abril de 2021, puesto en el que pretendía continuar trabajando a partir del 1 de agosto de ese año fecha en que cumplía su edad de jubilación. «Pretendía continuar y solicite en tiempo y forma la prolongación», explica.

Una prolongación de la vida laboral activa hasta cumplir como máximo los 70 años de edad que está prevista en el artículo 26 del Estatuto Marco del Personal Estatutario del Servicio de Salud de Castilla y León, siempre que quede acreditado que reúne la capacidad funcional necesaria para ejercer la profesión o desarrollar las actividades correspondientes a su nombramiento, cuestión que cumplía la demandante. Además, Sacyl le denegó esta prolongación con el argumento de que existía personal sustituto enfermero en la bolsa de empleo de la categoría enfermera

Para ella resulta especialmente paradójico el hecho de que como enfermera se le denegase esa prolongación de actividad más allá de la edad de jubilación cuando a los médicos se les concedía, «lo cual me parece fenomenal, e incluso se les facilitara, y llegamos las enfermeras y no, a mi eso como enfermera durante 46 años siempre me han parecido muy injustos esos agravios comparativos y lo llevé a juicio», relata.

Ahora, después de dos años de lucha judicial, la sentencia obliga a Sacyl a reincorporarla a su puesto de trabajo y a indemnizarla con la diferencia retributiva que podía haber percibido estando estos dos últimos años en activo. «No es una opción, es una sentencia de un juez que hay que cumplirla», manifiesta. Una sentencia, que, además, podría sentar precedente. «Es una satisfacción para la profesión, para mi y para el sindicato (Satse) que ha estado ahí conmigo peleándolo», destaca.

46 años de andadura

Charo tiene a sus espaldas nada más y nada menos que 46 años de andadura profesional como enfermera, 30 de ellos desarrollados en Ponferrada, primero en el antiguo Hospital Camino de Santiago donde como ella dice «me salieron los dientes en la profesión», luego en el Hospital Universitario del Bierzo en Fuentesnuevas y sus últimos 14 años en activo en Atención Primaria en el centro de salud de Trobajo del Camino en León. Ella recuerda de forma especial la etapa Covid «cuando empezamos a pelo, en la trinchera, recibiendo los tiros entre las cejas, de hecho cogí el Covid y estuve relativamente mal pero lo superé».

La decisión de Sacyl de apartarla del servicio una vez cumplidos los 66 años le ha obligado en los dos últimos a ejercer de «jubilada forzosa». Ahora con la sentencia del TSJCyL en la mano acoge su posible vuelta «con cierto nerviosismo e intranquilidad», si bien no vacila ni un momento y está «absolutamente dispuesta» a ponerse nuevo la bata blanca para ejercer una profesión que ha supuesto su vida. «Yo esta profesión la quiero», asegura.

«No me veía jubilada»

Para ella el hecho de continuar con su vida laboral en activo se basaba en la satisfacción de seguir ejerciendo. «Estaba muy a gusto en mi profesión, en mi centro de salud, con mis compañeros y me apetecía seguir», señala. Reconoce, además, que «no me veía jubilada, estaba activa y por mi circunstancia personal básicamente estaba mejor trabajando en algo que me gusta». A ello suma la diferencia retributiva en un trabajo que «todavía puedo acometer con solvencia».

Así las cosas, Charo Otero asegura, no obstante, que lo que más pesa es el hecho de pensar que «se me ha dado la razón, es decir, que lo que yo pedía no era nada estrambótico ni ninguna barbaridad, que a la Administración no le dio la gana». «Para alguien que quiere seguir trabajando no le dejas y luego te quejas de que no tienes profesionales», remarca.

Precisamente la enfermera berciana recuerda momentos importantes en los que la falta de profesionalres era acuciante en la sanidad de León. «Desde el Colegio de Enfermeras, desde un montón de instancias se pedían enfermeras, no había, luego ellos hacen referencia que tenían muchas enfermeras para sustituir, pues es una incongruencia salir a los medios de comunicación pidiendo enfermeras incluso solicitándoles que compaginen la práctica en centros privados con los públicos y luego una que les pide seguir se lo deniegan, entonces, en qué quedamos», subraya.

Otero no tiene ninguna expectativa sobre su vuelta al trabajo «porque la Administración puede todavía recurrir», en este caso al Tribunal Superior de Justicia en Madrid. «Que sea lo que tenga que ser, si lo recurren pues nada, a esperar», concluye.

La prolongación de la permanencia en el servicio activo hasta cumplir, como máximo, los setenta años de edad, está prevista en el artículo 26 del Estatuto Marco del Personal Estatutario del Servicio de Salud de Castilla y León, siempre que quede acreditado que reúne la capacidad funcional necesaria para ejercer la profesión o desarrollar las actividades correspondientes a su nombramiento, cuestión que cumplía la demandante.

Sin embargo, Sacyl le denegó a ella esta prolongación con el argumento de que existía personal sustituto enfermero en la bolsa de empleo de la categoría enfermera. La Administración se basaba en que el Plan de Ordenación de Recursos Humanos del Sistema de Salud de Castilla y León establece que para que se autorice esa prolongación debe haber carencia de personal sustituto, entre otros requisitos, aunque con esta sentencia ha quedado patente que no es el único motivo que debe aducirse para permitir o denegar la prolongación.

La Sala de lo Contencioso Administrativo del TSJCYL con sede en Valladolid estimó el recurso de la enfermera porque asegura que entre los objetivos del Plan de Ordenación de Recursos Humanos «no está sustituir personal que se jubila por personal temporal» y que la jubilación de la enfermera determina que la vacante generada debería cubrirse «de manera definitiva», algo que no sucedió en este caso.

Entiende, además, que «las referidas bolsas de empleo están, como su propio nombre indica, previstas para la cobertura de ausencias temporales» y que la sustitución del personal que se jubila no debe implicar que se««incremente la temporalidad en empleo del personal sanitario»

Indemnización

Además de sancionar con costas a la Administración, la sentencia reconoce el resarcimiento del derecho a la indemnización por los perjuicios sufridos, por lo que la enfermera será compensada con las retribuciones dejadas de percibir, el interés correspondiente desde la fecha en que debieron ser percibidas, y, además, el reconocimiento de todas las cotizaciones sociales en la misma forma que si se estuviera trabajando.

Satse León valora muy positivamente esta sentencia judicial, al considerar que «permite que los enfermeros de esta provincia decidan de forma voluntaria continuar en el servicio activo, y posponer su jubilación tal y como se estaba reconociendo a los médicos, lo que era un agravio comparativo».

La organización considera que el trabajador, «libremente, debe tener derecho a optar, tanto por la jubilación anticipada, por la cual el sindicato está activamente peleando, o como refleja en este caso, la prolongación voluntaria de la edad de jubilación, en función de sus circunstancias personales y profesionales».

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