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Ermita de la Aquiana, en la comarca de El Bierzo.
La nieve cubre la leyenda de la Aquiana con un impresionante manto blanco

La nieve cubre la leyenda de la Aquiana con un impresionante manto blanco

Los técnicos de Redytel han compartido una vez más las impresionantes imágenes de La Aquiana nevada

Ana Gago

Ponferrada

Domingo, 7 de enero 2024, 11:49

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La nieve ha dejado un impresionante paisaje en las montañas del Bierzo y una prueba de ello es la ermita de La Aquiana. Esta formación montañosa con una iglesia en lo alto, que está ubicada a más de 1.800 metros de altura, se convierte cada vez que nieva en la protagonista de Ponferrada.

Los técnicos de la empresa berciana Redytel han vuelto a subir a este pico para realizar labores de mantenimiento en las antenas que tienen instaladas en este punto y han aprovechado para inmortalizar el momento.

Uno de los vehículos de Redytel en La Aquiana
Uno de los vehículos de Redytel en La Aquiana Redytel

Las ruinas de la ermita de la Virgen de la Aquiana bajo un manto blanco son uno de los paisajes más impresionantes del municipio y tal vez sea por las pinceladas históricas de sus vistas.

El divulgador David Gustavo, secretario de la asociación Promonumenta y nombrado en 2019 'cronista provincial' por el Instituto Leonés de Cultura (ILC), publicó un artículo en 2021 en la revista 'Antropología y Tradiciones Populares', en el que vinculaba el pico berciano de la Aquiana, la cima más alta de la comarca, con la antigua leyenda de las siete hermanas y la constelación de las Pléyades.

En el texto, Gustavo explicaba que hasta esta ermita peregrinaban en sendas procesiones cada lunes de Pentecostés las imágenes de dos vírgenes de las cercanas localidades de Villanueva y Montes de Valdueza.

La Aquiana bajo un manto blanco de nieve
La Aquiana bajo un manto blanco de nieve Redytel

La leyenda de las siete hermanas

La antigua leyenda de las siete hermanas o de las siete ermitas cuenta que, durante la peregrinación de siete jóvenes hermanas hacia Santiago de Compostela, la más pequeña de ellas se hirió en un pie con unos zarzales al adentrarse en tierras del Bierzo. La hermana mayor, llamada Guiadora, curó a la accidentada, aunque perdió de vista a las otras cinco chicas, que se dispersaron para contemplar el hermoso paisaje. Tras la noche, Guiadora ascendió hasta la cima de la Aquiana, el monte más alto del contorno, para encontrar a sus hermanas, que se habían dirigido cada una hacia un lugar distinto de la comarca.

La historia cuenta también que en honor a cada una de las hermanas se construyó una ermita en algún lugar del Bierzo, aunque Gustavo reconoce que «cada narrador de la leyenda la aproxima a su propio pueblo».

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