José Martínez Castillo, junto a su coche que resultó siniestro total como consecuencia de la explosión./Carmen Ramos

José Martínez Castillo, junto a su coche que resultó siniestro total como consecuencia de la explosión. / Carmen Ramos

José y María José, los afectados por la explosión intencionada de la calle Alcón que ha roto su vida diaria con dos coches siniestro total

José Martínez Castillo y María José Moreno son los propietarios de los dos vehículos declarados siniestro total que resultaron sepultados bajo el amasijo de escombros y cascotes que dejó una deflagración que les ha dejado a ambos sin vehículo y con importantes consecuencias tanto económicas como en sus responsabilidades del día a día

Carmen Ramos
CARMEN RAMOS Ponferrada

La explosión intencionada provocada por un inquilino que iba a ser desahuciado en el edificio situado en el número 21 de la calle Alcón de Ponferrada hizo saltar por los aires la segunda planta del inmueble y la cubierta. Sin dejar más que cuantiosos daños materiales y sin, afortunadamente, llegar a provocar víctimas dada la hora en la que se produjo -las 3,45 horas de este jueves-, sí que ha dejado secuelas con nombres y apellidos.

José Martínez Castillo y María José Moreno son los propietarios de los dos vehículos declarados siniestro total, un Seat Ateca y un Renault Clío, que resultaron sepultados bajo el amasijo de escombros y cascotes que dejó la deflagración. Ambos contemplaban todavía este viernes frente al edificio siniestrado los efectos de unos hechos que les han dejado a ambos sin coche y con importantes consecuencias tanto económicas como en su quehacer del día a día.

Los dos viven en las inmediaciones del edificio siniestrado si bien dormían y ninguno de ellos se enteró de la explosión. «La verdad es que nos sorprendió porque por la noche no nos enteramos, luego por la mañana cuando miramos por la ventana había tanta Policía y Bomberos y bajamos y vimos que era nuestro coche», explica José, que todavía, transcurridas ya más de 24 horas del suceso se mostraba «pasmado» y «en estado de shock» por lo ocurrido y más concretamente por el estado en el que ha quedado el vehículo que para él es imprescindible para sus tareas del día a día, entre ellas, y para lo que para él es más importante, desplazarse a su trabajo en Cabañas Raras, al que este viernes no ha podido acudir.

«Yo el coche lo utilizo para ir a trabajar, para llevar las niñas al colegio, para hacer las compras, para todo, además, trabajo a 12 kilómetros de aquí y no hay autobús, así que me he quedado sin coche y ahora no tengo en qué desplazarme», apuntó. Es por ello que confía en que una vez que su seguro valore los daños ocasionados pueda poner a su disposición un vehículo de sustitución. «Yo espero que sí me lo dejen, que lo necesito», subrayó. Asimismo, espera que se le puedan paralizar de momento las letras que abona por la compra del vehículo que acababa de pagar en octubre de 2025. «Necesito parar las letras porque esto es un proceso largo y sino voy a tener que seguirlo pagando sin tener el coche», lamentó.

Las consecuencias de la explosión también se han dejado sentir en casa de María José, que visiblemente afectada ha atendido a elbierzonoticias pero ha preferido no salir en imagen. A pesar de vivir en la zona asegura que tampoco escuchó ninguna detonación. Este viernes se mostraba «desolada» por «pensar que algo así pueda suceder». Reconoce que en este momento «el consuelo que nos queda es que sólo han sido daños materiales» los que ha provocado la explosión, por lo que confía en que cuanto antes el seguro de su vehículo pueda valorar los daños y ofrecerles una solución para poder retomar su vida diaria. «Nuestro coche era un utilitario para andar por Ponferrada, para ir a trabajar mi marido y para que yo pudiera desplazarme con las niñas, hacer compras y demás y la situación ahora es mala», indicó.

Tanto José como María José y sus respectivas famililas esperan ahora que el equipo de la Policía Judicial de la Comisaría de la Policía Nacional de Ponferrada finalice las labores de investigación para poder retirar los vehículos en los que son más que visibles los daños ocasionados por la explosión y que un día después siguen convirtiéndose en objetivo de los ciudadanos que retratan con sus móviles las secuelas de un suceso que ha conmovido a la capital berciana.