Alba González se despide del Pajariel Bembibre

Alba González se despide del Pajariel Bembibre

La base berciana se despide del equipo de su vida dando las gracias a todas las personas con las que ha convivido durante estos años

N. DE LA MATABembibre

Alba González, una de las canteranas del Embutidos Pajariel Bembibre, ha decidido poner fin a su etapa en el equipo del Bierzo Alto. A sus 22 años, después de ocho temporadas en las que ha jugado en Liga Femenina 2 y en la ahora llamada Liga DIA, la jugadora berciana abandona la disciplina del equipo rojillo. Aunque asegura que «es una decisión que me ha costado mucho tomar porque amo el baloncesto y este club», la ponferradina indica que «lo he meditado mucho desde que acabó la última temporada y creo que es lo mejor para mí. Espero que también lo sea para el club», precisa.

Siempre acompañada de una luminosa sonrisa, trabajadora como ninguna, su voz transmite una tranquilidad y una ilusión fuera de lo común. Posee ese magnetismo que diferencia a las personas buenas de las excepcionales. Así es Alba, una chica formidable y cuyo comportamiento ha hecho que la afición la haya convertido en uno de sus emblemas. Su corazón, tan grande que no le cabe en el pecho, y su amabilidad la convirtieron en la compañera perfecta para las extranjeras que aterrizaban en nuestro país y para las españolas que no conocían El Bierzo. Así, de hecho, la veía Laura Aliaga, ahora jugadora del Durán Maquinaria Ensino de Lugo, y con la que compartió vestuario durante el último curso. «Alba es como un osito de peluche; es adorable, dan ganas de abrazarla porque es muy cariñosa», bromeaba en una entrevista la alicantina.

En su despedida, Alba ha querido dejar un mensaje cargado de emotividad para los seguidores del equipo berciano y para todas las personas que de algún modo han estado cerca de ella en los últimos ocho años. Como siempre, se muestra agradecida por lo bien que la han tratado tanto aficionados como compañeras, entrenadores y directivos. Ha escrito una carta que reproducimos a continuación:

Carta de despedida íntegra

Querida afición: Aunque éste es uno de los momentos más difíciles de mi vida y me ha costado mucho tomar esta decisión, creo que ha llegado el día en el que tengo que deciros adiós. No sé si llamarlo un hasta luego, porque os seguiré viendo cada dos fines de semana, pero voy a poner punto final a una etapa maravillosa de mi vida, en la que he disfrutado mucho de lo que más me gusta hacer: jugar al baloncesto. He decidido dejar el Club Baloncesto Bembibre, mi segunda casa, mi otra familia. Me ha regalado amigos para toda la vida, compañeras que son como hermanas y me ha permitido conocer a mucha gente maravillosa. He sido muy feliz siendo una guerrera roja, viviendo desde dentro el crecimiento de un equipo que ha llegado a lo más alto partiendo desde la humildad.

Recuerdo que con 14 años me plantearon la posibilidad de incorporarme al equipo. Yo jugaba en Ponferrada y el básquet era mi pasión. No lo dudé. Desde entonces he vivido un sueño siendo jugadora de un equipo en el que todos me han tratado de fábula y me han hecho sentir muy feliz. He disfrutado mucho y he aprendido más. Llegué como una niña y me voy hecha una mujer. He vivido momentos que quizá han sido los más importantes en la historia del club y que no sacaré de mi mochila de recuerdos. Me voy con ella cargada.

Desde mi debut, contra Universitario de Ferrol en Liga Femenina 2, hasta mi último partido, contra Perfumerías Avenida, he vivido experiencias que me han formado y me han hecho crecer como persona. Me voy orgullosa de lo vivido y porque lo he dado todo por este club que me ha permitido vivir algo que cualquier deportista soñaría. En 2012 ascendimos a Liga Femenina y ese mismo año, ante Obenasa Navarra, debuté en una de las mejores ligas de Europa. En total, ocho temporadas en las que el equipo se ha consolidado entre los mejores de España e incluso hemos hecho cosas inimaginables. Nos faltó suerte para jugar una Copa de la Reina, pero jugamos unos playoffs en los que pusimos contra las cuerdas a Perfumerías Avenida. Incluso fuimos campeonas de Castilla y León y ganamos un torneo en Italia. Éste fue mi sueño hecho realidad.

Gracias, Bembibre, por todo lo que me has dado, pero gracias sobre todo a Chiqui Barros y Raquel Álvarez, quienes me ayudaron a formarme no sólo como jugadora, sino también como persona. Gracias especialmente a José Luis Velasco, la junta directiva y la gente que trabaja en el club por hacerme sentir como en casa, como una más de esta familia que habéis formado. Gracias también a todos y cada uno de vosotros, mi afición, la mejor de España. Ahora seré una más entre vosotros para animar a nuestro equipo.

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