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El acusado, a última hora de este jueves, llega a la Audiencia Provincial de León en un furgón de la Guardia Civil. /leonoticias

El acusado, a última hora de este jueves, llega a la Audiencia Provincial de León en un furgón de la Guardia Civil. / leonoticias

El jurado declara culpable al acusado de matar a golpes a un vecino en Borrenes

A pesar de considerar probado que los golpes propinados causaron la muerte de la víctima, muestran su opinión contraria a que existiera tal intencionalidad | Fiscal y acusación particular piden una pena de 15 años para el acusado

J.C.
J.C. León

Culpable del crimen, pero sin apreciar intencionalidad en la acción que derivó en la muerte un hombre el 6 de mayo de 2020. A última hora de este jueves el jurado popular encargado de juzgar a un hombre acusado de matar a golpes a un vecino de la localidad de San Juan de Paluezas, en el municipio berciano de Borrenes (León) ha declarado culpable por unanimidad al único acusado.

Para el jurado las pruebas puestas sobre la mesa durante el juicio han permitido declarar probado que los golpes que propinó a la víctima fueron los causantes de su muerte. Sin embargo, se considera no probado la existencia de intencionalidad en ello.

15 años de prisión

Esa motivación final es la que ha llevado a la Fiscalía a solicitar una pena de 15 años por homicidio, la misma que ha sostenido la acusación. Una vez escuchado el criterio del jurado la representación de la familia de la víctima ha rebajado sus aspiraciones penales dejando a un lado el asesinato y optando por el homicidio lo que provoca una rebaja en la petición de cárcel de 25 años a 15.

La defensa, por su parte, ha optado por solicitar la misma pena pero «en su grado mínimo». Durante la lectura del dictamen del jurado el principal acusado ha permanecido inalterable.

De la peineta a la agresión

Durante la lectura de conclusiones la portavoz del jurado ha remarcado que el acusado causó con «gran violencia» lesiones «intracraneales», además de otras en «costillas y bazo» lo que derivó en una muerte. También ha considerado probado que el acusado, con antecedentes penales por otras causas, era consciente del estado de embriaguez de la víctima, además de su superioridad física en la agresión.

A lo largo de la lectura final ha quedado constatado que la víctima hizo una 'peineta' al acusado una vez que éste no quiso llevarle en su vehículo cuando hacía autostop, siendo éste el punto de partida de una serie de insultos, un intento de atropello y una persecución por una zona próxima que derivó en la agresión final.

Causar la muerte no fue un acto voluntario

«El acusado no causó intencionalmente, consciente y con voluntad la muerte de la víctima, pero sí continuó golpeándole a pesar de saber que era probable que los golpes se la podían causar. Tampoco hizo la agresión con conocimiento ni voluntad de que la víctima no tenía opción de defensa, pero sí de haber actuado con el conocimiento de la desproporción de las fuerzas», se desprendió de la lectura del veredicto.

Según el relato elaborado por el jurado popular, tras una discusión previa cuando la víctima se encontraba haciendo autoestop, que llevó a un golpe por parte del acusado y la fractura de una luna de la furgoneta en la que viajaba junto a su nuera, el acusado propinó varios golpes «con gran violencia» a la víctima, como consecuencia de los que murió en el lugar.

Hechos probados

Los hechos considerados probados por el jurado coincidieron en parte con el escrito de calificaciones elaborado por el Ministerio Fiscal, quien sostuvo que cuando el acusado circulaba por la carretera N-536, la víctima le hizo un gesto para preguntarle si le podía trasladar. Sin embargo, el acusado paró la furgoneta para indicarle que no podía hacerlo, ante lo que respondió con una 'peineta'. Tras ello, decidió bajarse de la furgoneta y propinarle un golpe en la cara antes de volver a montar en la misma.

Tras recibir el golpe en la cara, la víctima, que presentaba una alta tasa de alcoholemia – 3,02 gramos por litro de alcohol en sangre – arrojó una piedra contra la ventanilla del conductor de la furgoneta, fracturándola. Fue entonces cuando el acusado arrancó el vehículo para moverse hacia delante y atrás en dirección al fallecido, que escapó por un camino próximo.

Persecución

No obstante, el acusado bajó del vehículo y le persiguió hasta lograr alcanzarle, cuando le propinó un golpe en la cara que le hizo caer al suelo, donde siguió golpeándole con patadas y puñetazos, lo que le provocó varias lesiones que le llevaron a la muerte en un breve periodo de tiempo debido a un shock traumático.

Por estos hechos, la Fiscalía solicitó para el acusado 15 años de prisión por un delito de homicidio con el agravante de ejecutar el hecho con abuso de superioridad por el estado de embriaguez en el que se encontraba la víctima.

De 25 a 15 años

Por su parte, la acusación particular, que había solicitado para él una pena de 25 años, al estimar que los hechos debían calificarse como un asesinato al considerar que tuvo intención de provocar la muerte a la víctima, decidió rebajar la petición a 15 años de cárcel por un delito de homicidio, en vista del veredicto emitido por el jurado, informa Ical.

Todo ello en contra de lo que sostuvo la defensa, que apuntó que lo ocurrido no podía ser considerado nada más que un homicidio imprudente, al tiempo que atribuyó a la mala fortuna el resultado del incidente, por lo que pidió la aplicación de la pena «en su grado mínimo».

Autostop

Durante su declaración el pasado martes en la Audiencia Provincial de León, el acusado, residente en Cacabelos, explicó que el fallecido, que estaba haciendo 'autostop' en la carretera N-536l, le rompió con una piedra el cristal de la furgoneta en la que viajaba con su nuera, después de que se negase a recogerle para llevarle a Ponferrada. «Sacó del bolsillo derecho una navaja. Estaba la adrenalina a tope. En esos momentos no se puede pensar. Quería reducirle y en el momento en que resbaló le di unos golpes. Yo tenía intención de retenerlo hasta que llegase la Guardia Civil», manifestó.

«Nunca sospeché que esta persona iba a fallecer. En ningún momento. Estaba esperando impaciente que llegara la ambulancia», afirmó el acusado y reconoció únicamente que le había propinado algún golpe y patada mientras el otro utilizó una especie de palo, además de insistir en que reclamó la presencia de la Guardia Civil y del 1-1-2 para que le atendieran en cuanto vio que sangraba por la boca. «Mi vida iba muy bien encaminada hasta ese 6 de mayo», declaró.