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Plata y carbón son los principales materiales con los que trabaja la joyera Elisabeth Rayo en su taller de Fabero Elbierzonoticias
El carbón que ya no calienta pero que luce

El carbón que ya no calienta pero que luce

La joyera Elisabeth Rayo crea desde su taller de Fabero piezas de joyería que fusionan la plata con la antracita, inspirada por el paisaje del municipio berciano

Esther Jiménez

Ponferrada

Domingo, 28 de abril 2024, 09:15

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Elisabeth Rayo (Fusión Joyas) nació en Barcelona pero el amor la trajo a Fabero hace ya seis años, donde su paisaje negro, con los restos de su pasado minero, la ha inspirado para crear joyas en las que fusiona la plata con la antracita que calentó durante muchos años los hogares de la comarca del Bierzo y de buena parte de España.

La vida ha llevado a Elisabeth por muchos lugares, primero en Barcelona, donde estudió en la Escuela de Joyería JORGC, la Escuela del Colegio de Joyeros, de Orfebres, de Relojeros y de Gemólogos de Cataluña. Allí se formó en las diferentes técnicas del oficio y después comenzó a sacar colecciones pequeñas, «he ido vendiendo a conocidos, mucho por encargo, lo he cogido, lo he dejado y cuando llegué a Fabero no tenía un plan claro de lo que quería hacer y volvió a surgir otra vez lo del taller por la antracita, precisamente».

De hecho, su brillo, sus colores tornasolados, fueron los que le llamaron la atención de este mineral y mientras paseaba por el municipio berciano iba recogiendo piedras y guardándolas en casa.«Yo cuando paseo soy más de mirar al suelo que al cielo porque siempre hay algo que me encuentro y me parece interesante para hacer alguna cosa», afirma.

Así, con un proceso creativo en el que le gusta más estar en contacto con los materiales que plasmar un boceto en un papel, comenzó a montar piezas y crear una colección con la que ya lleva 3 o 4 años y donde la plata y el carbón, con una textura más bruta, eran los absolutos protagonistas. Ahora y tras la experimentación con diferentes técnicas ha sacado otra, GEO, en la que «he logrado una textura con el carbón que es muy chula, queda muy suave al tacto» y con la que está muy contenta.

Elisabeth Rayo trabajando en su taller.
Elisabeth Rayo trabajando en su taller. Elbierzonoticias

Ese paisaje de Fabero, su carbón y el Pozo Julia, que tiene justo enfrente de su taller que también es su casa, son sus claras inspiraciones para crear las diferentes piezas. «Es súper inspirador a nivel artístico porque tiene un carácter, las texturas, los óxidos, alguna pieza he hecho con trozos de óxido que me encuentro por el suelo del Pozo Julia, a nivel artístico es fantástico», a lo que sumaría también el carácter de los faberenses y ese arraigo a su pasado minero que para Elisabeth era algo completamente desconocido. «Yo soy una persona que no tengo mucho arraigo a nada ni a la tierra, soy un poco de donde estoy quizás porque me he movido mucho. Y entonces aquí he descubierto ese sentimiento de unión que hay entre la gente, hacia el trabajo y hacia la tierra y me parece alucinante porque dices, cómo algo tan duro puede unir tanto», añade.

Y ese amor por la tierra es lo que tienen en cuenta muchos de sus clientes, la mayor parte a través de su página web,«hay un montón de gente por ahí de aquí o vinculada de alguna manera, o su abuelo trabajó en la mina, o el padre, entonces he vendido por todos los lados, incluso a Londres, donde mandé dos piezas que de alguna manera también estaban vinculadas a Fabero».

Y como no podría ser de otra manera, cuenta con un importante escaparate en el Pozo Julia,«qué mejor lugar, mis joyas no pueden estar en mejor sitio porque ahí es donde ha nacido todo, esencialmente con el Pozo Julia por lo que es, por lo que representa y por lo que a mi me ha enseñado».

Imagen principal - El carbón que ya no calienta pero que luce
Imagen secundaria 1 - El carbón que ya no calienta pero que luce
Imagen secundaria 2 - El carbón que ya no calienta pero que luce

Su taller, su refugio

El taller de Elisabeth Rayo en Fabero es su refugio, donde crea y tiene sus herramientas, las fundamentales, segueta, lima, plancha e hilo de plata -en su caso- y luego para fundir y soldar. Allí también deja fluir su creatividad para realizar sus colecciones, algunas más sencillas o comerciales, y otras en las que se deja llevar a través de lo que le transmiten los materiales. Pero, a su vez, lo que le gusta de su oficio son las piezas por encargo, «cuando alguien te pide algo especial, te cuenta su historia».

Es cuando comienza a bocetar en base a esa idea y después la elabora, por tanto «es más que un adorno, llevas algo que para ti tiene un significado especial» y «es muy bonito para nosotros porque ahí se hace una conexión muy chula con la persona que te va a comprar la joya y sabes que eso es único para ella».

Con todo ello, Elizabeth tiene previsto seguir en el Bierzo, aunque sin olvidar sus raíces mediterráneas -con una colección que habla de ella- y pensando ya en nuevos retos personales con piezas más especiales.

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