La acusación: «Todo lo que dice Victorino es falso, el juicio es el fracaso de la justicia»

Victorino Alonso, este martes, a su llegada a la Audiencia Provincial./N. Brandón
Victorino Alonso, este martes, a su llegada a la Audiencia Provincial. / N. Brandón

El exeurodiputado de Los Verdes, David Hammersteim, asegura que en 'El Feixolín' se está «ante un caso de impunidad en la protección de la naturaleza» | Un testigo asegura que la explotación «estaba a más de un kilómetro de cualquier hábitat crítico»

NACHO BARRIOLeón

En la segunda jornada en el juicio abierto en la Audiencia Provincial por el caso de 'El Feixolín' la acusación ha remarcado la trascendencia del hecho juzgado y la impunidad que bajo su criterio arropa al acusado Victorino Alonso.

«Estamos ante un juicio histórico con tres puntos importantísimos», ha asegurado en la antesala del juicio el exeurodiputado de Los Verdes, David Hammersteim, que refrenda las tesis de la acusación.

El apunte

«Estamos ante el atentado más grande contra las montañas protegidas por España y por Unión Europea», también ha advertido.

Para Hammersteim el juicio de la Audiencia Provincial evidencia «un fracaso de la justicia. Este juicio ha durado 18 años y cuando la justicia es tan larga no es justicia«.

«Estamos ante un caso de impunidad, impunidad ante la protección de la naturaleza, de bosques maravillosos destruidos. Esto no es un caso contra un señor es un caso en defensa del bien común de todos los españoles dentro de la Red Natura 2000«, también ha remarcado.

En la misma línea ha cargado contra Alonso y sus afirmaciones en las que se expresaba ajeno a cuanto había sucedido: «Todo es totalmente falso, se operó en la mina ilegalmente durante 15 años y el señor Alonso tiene una gran responsabilidad pero no es la única persona con responsabilidad».

El juicio

Segundo día de declaraciones en el juicio en la Audiencia por la explotación minera de El Feixolin en Villablino. Era el turno de escuchar a los testigos citados, que trataron de arrojar luz ante el posible delito medioambiental que se juzga en la capital.

Empezaron los dos policías locales de Villablino que estuvieron presentes en el año 2006 para ejecutar el cierre temporal de la explotación. En todo momento defendieron estar ejecutando la orden de un decreto de alcaldía.

Continuó el siguiente testigo, un ingeniero de minas que desarrolló su labor en la Unión Minera del Norte. Conocerdor de la explotación de El Feixolín, el testigo apuntó a que tenía permisos «tanto de explotación como de restauración sujetos a las normas».

De la misma forma, mantuvo que en El Feixolín «se presentaban planes de labores cada año en los que se dejaba claro lo que se hacía, aportándolos anualmente y siendo aprobados por la administriación».

El ingeniero negó que la explotación hubiera acabado con una laguna, asegurando que se encontraba «a más de un kilómetro de cualquier zona crítica ambiental, cuando Villablino y Caboalles están mucho más cerca de esta».

Defendió pues el testigo que «en ningún momento El Feixolín afectó a hábitats protegidos, porque una explotación así tiene que ocupar un terreno, si no no se puede hacer». De la misma forma apuntó a que «ocupa uno de los hábitats más comunes en la provincia».

Preguntado por el fiscal, el testigo no aclaró por qué la empresa operaba sin licencia medioambiental, aunque defendió que «se aplicaba un plan de vigilancia ambiental con el que se hacían mediciones de ruido, vibraciones, calidad del agua, sílice, etcétera».

La jornada de juicio continuará este miércoles con las pruebas periciales.

«Estoy satisfecho»

Por su parte el exalcalde de Villablino, Guillermo Murias, se ha mostrado conforme «con haber podido explicar realmente el porqué de las actuaciones del Ayuntamiento y la alcaldía en ese momento. Estoy satisfecho. Hicimos no lo que nos gustaría sino lo que podíamos hacer».

Además ha recordado que siempre se manifestó «en contra de los cielos abiertos pero nos encontramos con una situación iniciada, habiendo salido hacía un par de años de una situación de quiebra de la empresa con uno compromisos adquiridos ante el Ministerio de garantizar producciones».

«Éramos conscientes de que quien podía resolver el problema, que era el Ministerio y la Junta, no lo iban a hacer y nos dejaban la patata caliente a nosotros. Y si hubiera habido una institución menor se la hubieran pasado a ellos», ha recordado.