Los vecinos de Rimor pudieron acceder a sus casas para recoger enseres o dar de comer al ganado. / César Sánchez

Ponferrada

Los vecinos evacuados tuvieron la «sensación de estar totalmente rodeados» por el fuego

Los alcaldes pedáneos de la zona reclaman inversiones para evitar que el monte arda de manera recurrente

D.ÁLVAREZ Ponferrada

El incendio forestal de nivel dos, declarado en la tarde del domingo en las cercanías de Montes de Valdueza obligó a lo largo del día de ayer a evacuar las localidades de Ferradillo, San Adrián de Valdueza, Rimor, Ozuela y Orbanajo, como medida preventiva. «Tuvimos la sensación de estar totalmente rodeados», explicó a Ical la alcaldesa pedánea de Rimor, Azucena García, que explicó que a última hora de la noche de ayer las llamas que durante el día se concentraron en el entorno de Ozuela se hicieron visibles desde la localidad.

Pese al miedo y al nerviosismo, la evacuación del cerca de centenar de habitantes de este núcleo rural se llevó a cabo «con tranquilidad y de manera bastante organizada», indicó García, que elogió el buen trabajo de los agentes de la Policía Municipal. La mayoría de las personas evacuadas dispone de una residencia en Ponferrada y las siete que no están en esa situación están siendo alojadas en las instalaciones de la Escuela Hogar de Ponferrada, donde se les presta atención psicológica por parte de Protección Civil.

Respecto al eventual retorno a sus casas, la pedánea explicó que la situación actual es de «bastante esperanza» ya que parece que el viento empuja las llamas hacia las zonas ya quemadas. Sin embargo, el temor a un cambio repentino en la dirección del viento mantiene en espera la orden para regresar a sus domicilios.

García valoró el «gran dispositivo» desplegado en la zona, con la presencia de miembros de la Unidad Militar de Emergencias (UME) y de brigadistas fuera de servicio que se han sumado a las tareas de extinción, aunque quiso dejar un mensaje irónico de «agradecimiento» a las autoridades competentes. «Lo están haciendo muy bien para vaciar España», señaló.

A la demanda de más inversiones para evitar que episodios de este tipo se repitan de manera recurrente también le puso voz Manuel Gancedo, alcalde pedáneo de Montes de Valdueza, la localidad en la que se originó el fuego. «Si las administraciones no toman medidas, cada dos o tres años estaremos ardiendo por un lado o por el otro», lamentó.

Al respecto, criticó que tras el incendio ocurrido hace cuatro años en la zona de la Tebaida, las administraciones «prometieron mucho y no hicieron absolutamente nada» y recordó que una de las actuaciones anunciadas entonces fue la construcción de tanques de recarga en la zona para reducir el tiempo de actuación de los medios aéreos. «No se invierte un duro en prevención y luego a la larga nos quedamos sin monte y sin dinero», concluyó.

Del mismo modo, Gancedo lamentó que el fenómeno de la despoblación contribuya a empeorar estos fuegos. «Antes el ganado desbrozaba, ahora está el monte lleno de porquería y maleza», explicó el pedáneo, que recalcó que el fuego se encuentra en una «zona sinuosa muy complicada de apagar», con un frente de unos 500 metros de ancho. «No hay manera humana de apagarlo, los helicópteros no dan abasto», señaló.

Hasta el momento, las llamas se concentran en zonas de monte raso y brezo, aunque el temor de los vecinos es que un cambio en la dirección del viento haga saltar el fuego a las masas forestales que rodean las viviendas. «De momento no es necesario evacuar, nadie nos ha puesto en alerta», reconoció el pedáneo, que lamentó el «paisaje desolador teñido de negro» que deja tras de sí el paso de las llamas.

En total, son cerca de unas 150 personas las que han tenido que abandonar sus domicilios a causa de este incendio. En la mañana de hoy, los responsables de la extinción informaron de que la evolución favorable del viento y el descenso de temperaturas a lo largo de la noche favorecen las tareas de lucha contra el fuego.

Actualmente trabajan en la extinción alrededor de 80 profesionales de la Junta, entre los que se encuentran siete cuadrillas de tierra, tres cuadrillas helitransportadas, tres helicópteros, cinco bulldozer, un puesto de mando avanzado y la aeronave de coordinación. A lo largo de la jornada de ayer trabajaron en la zona más de 200 efectivos.