Incendio de Montes de Valdueza

A propósito de los incendios

Olegario Ramón, alcalde de Ponferrada
OLEGARIO RAMÓN, ALCALDE DE PONFERRADA

La situación vivida estos días, con incendios en El Bierzo, en otras provincias de nuestra Comunidad Autónoma, en la vecina Galicia y en gran parte del territorio nacional, me ha llevado a reflexionar sobre ello. Traslado mis impresiones, que son solo mías y que no tienen por qué ser necesariamente acertadas. Solo pretendo despertar la conciencia de algunos frente a un problema que se repetirá una y otra vez; en ningún caso buscar culpables a los que llevar al patíbulo o ejercer la crítica hacia el adversario político.

La realidad del cambio climático y la pérdida de biodiversidad son probablemente dos de los principales problemas que enfrenta hoy la humanidad. Frente a esa realidad hay negacionistas (convencidos, con intereses en ello y de todo tipo y condición) y avestruces que esconden la cabeza bajo el ala pero es incuestionable la realidad del aumento global de la temperatura del planeta y sus efectos devastadores. Tampoco admite duda para la comunidad científica que a mayor aumento de esa temperatura, mayor riesgo de incendios extremos.

Un extenso y sólido trabajo del Grupo Intergubernamental de Expertos Sobre el Cambio Climático, publicado en febrero de este mismo año, alerta sobre la ineficacia de las medidas actuales para enfrentar los efectos del calentamiento global, así como de los riesgos catastróficos si no se actúa ya y sin medias tintas. Corre peligro nuestra salud física y mental y hasta la supervivencia de algunas especies.

Los expertos apuestan por la unión de todos los sectores de la sociedad. El objetivo es «la cooperación internacional y la colaboración de los gobiernos a todos los niveles con las comunidades, la sociedad civil, los organismos educativos, las instituciones científicas (y de otro tipo), los medios de comunicación, los inversores y las empresas, así como el desarrollo de asociaciones con grupos tradicionalmente marginados, como las mujeres, los jóvenes, los pueblos indígenas, las comunidades locales y las minorías étnicas».

La lucha coordinada contra el cambio climático y la pérdida de biodiversidad ha de convertirse en el núcleo central de las preocupaciones de las administraciones, pero también de otros sectores que gozan de protagonismo en un modelo de crecimiento insostenible.

Vivimos en un mundo cuyo consumo de recursos naturales aumenta exponencialmente, en el que no cesa la degradación del suelo y de los ecosistemas, acompañada de una rápida urbanización, de grandes cambios demográficos, de desigualdades sociales y económicas, y hasta de una pandemia.

Entre esas actuaciones a llevar a cabo con urgencia, mientras nos replanteamos (esperemos que con cierta rapidez) nuestro modelo de crecimiento y hasta de vida, estarían multiplicar el gasto en tratamientos selvícolas preventivos, ya que actualmente hay un desequilibrio económico muy importante entre la prevención y la extinción, el limitar una excesiva continuidad vegetal con el trabajo de brigadas medioambientales o mediante la recuperación del ganado y la agricultura, evitar la concentración de restos inflamables, la existencia de brigadas medioambientales durante todo el año, la declaración del riesgo de incendios en virtud de las condiciones climáticas y no del calendario, el reconocimiento de

la categoría de bombero forestal, la creación de un cuerpo de agentes medioambientales, la actualización de los Planes de Protección Civil ante Emergencias por Incendios Forestales alineados con una estrategia nacional, diversificación y puesta en valor del paisaje, fiscalidad verde, compra pública responsable, etc.

En cualquier caso es esencial actuar ya y con decisión. Existe el riesgo cierto de relajación ante la superación y el control de esta trágica situación de concentración de incendios de sexta generación en un breve espacio de tiempo. Si no lo hacemos, vendrán otros aún más pavorosos, estará en riesgo nuestro patrimonio e, incluso, nuestras vidas y transmitiremos a las futuras generaciones un mundo mucho peor, cuya supervivencia estará comprometida.