Dos de los hijos de Pepe 'el barquillero' junto a la escultura de su padre en el homenaje en la plaza del Ayuntamiento./Carmen RAmos

Dos de los hijos de Pepe 'el barquillero' junto a la escultura de su padre en el homenaje en la plaza del Ayuntamiento. / Carmen RAmos

Ponferrada reconoce la figura de Pepe 'el barquillero', «un hombre bueno que dignificó un oficio hoy en extinción»

La familia del entrañable José Cortés se une al alcalde y los representantes municipales en la inauguración de una placa junto al monumento en su memoria que preside la plaza del Ayuntamiento

Carmen Ramos
CARMEN RAMOS Ponferrada

Hablar de José Cortés es hablar de memoria, de ricos barquillos a las puertas del colegio o en el campo de fútbol del Fuentenuevas. Pepe 'el barquillero', como se le conocía popularmente, ha pasado a la historia de la ciudad como ese hombre bueno y afable que recorría la ciudad repartiendo obleas y barquillos acompañados siempre de una gran sonrisa.

Ponferrada ha rememorado este martes su figura en un acto de homenaje que ha tenido como escenario la plaza del Ayuntamiento, concretamente el lugar donde se levanta desde el año 2001 su escultura y ante la que hacen parada vecinos y visitantes, unos para rememorar recuerdos al olor de sus barquillos, otros sorprendidos por la estampa de un hombre entrañable y al que desde hoy también tendrán la oportunidad de conocer gracias a la placa que desde este martes se sitúa al pie de la efigie obra del escultor Óscar Albariño.

Familiares de Pepe 'el barquillero' acompañaron al alcalde, Olegario Ramón, y a varios concejales en el nuevo homenaje que le ha brindado la capital berciana y en el que, como no podía ser de otra manera, no faltaron los tradicionales barquillos que fueron repartidos al final del acto por sus propios biznietos.

El regidor municipal reconoció al gallego llegado desde tierras orensanas que se asentó en la ciudad en los años 40 y tuvo aquí a su familia, haciendo de los barquillos su trabajo diario. «Hizo su modo de vida de un modo tan sencillo como era el tema de los barquillos», indicó Ramón, del que guarda un recuerdo entrañable. «Fue una persona muy querida y muy afable», resaltó, que él mismo recuerda «del campo del Fuentesnuevas, siempre con sus barquillos, con su gorra, siempre con su cartera a la cintura y con una sonrisa y siempre amable».

Un trabajador incansable que «durante gran parte del año dormía alrededor de cuatro horas porque hacer los barquillos le suponía un trabajo importante», señaló el alcalde, que destacó su empeño por formarse y aprender el oficio de barquillero.

«Todo el mundo lo quería»

Dos de los tres hijos de José Cortes, Pepe y Lolo, manifestaron su emoción por el nuevo reconocimiento que la ciudad brinda a su padre, un hombre «al que todo el mundo quería y que era conocido por todo El Bierzo, hasta en León», donde era habitual verle en fiestas como las de la Virgen del Camino o en Villafranca del Bierzo, entre otras. «No perdía una», señalaron, recordando como el dinero no era para él un problema a la hora de degustar uno de sus deliciosos barquillos «ya que si los niños venían a comprar y no tenían dinero se los regalaba».

José Cortés falleció en 1998 a la edad de 83 años con 72 años de oficio a sus espaldas y con una trayectoria con la que «dignificó un oficio hoy en extinción», recordó una de sus nietas durante su intervención en el acto.

La placa inserta en el suelo en bronce junto a la escultura en la plaza del Ayuntamiento de Ponferrada deja buena cuenta del legado de Pepe 'el barquillero' que desde hoy ya no será ajeno tampoco a cuantos visiten la capital berciana.