Ponferrada y Noruega comparten experiencias con el peregrinaje como eje para combatir la despoblación rural

La directora de Patrimonio Cultural de Oslo (Noruega), Aase Bitustoel (D), durante el primer encuentro entre el Camino de Invierno a Santiago y el Camino de San Olav de Noruega en Ponferrada./César Sánchez
La directora de Patrimonio Cultural de Oslo (Noruega), Aase Bitustoel (D), durante el primer encuentro entre el Camino de Invierno a Santiago y el Camino de San Olav de Noruega en Ponferrada. / César Sánchez

Una reunión de trabajo pone en común la andadura del Camino de San Olav en el país escandinavo y del Camino de Invierno a Santiago en tierras bercianas

D. ÁLVAREZ Ponferrada

El Castillo de los Templarios de Ponferrada acogió hoy el primer encuentro entre representantes del Camino de Invierno a Santiago y del Camino de San Olav, en Noruega. La reunión de trabajo sirvió para poner en común las respectivas experiencias en la promoción de estas rutas de peregrinación como método para combatir la despoblación del medio rural, según explicó la alcaldesa de la capital berciana, Gloria Fernández Merayo.

Al respecto, la regidora subrayó el ejemplo que ha supuesto la constitución de la asociación de municipios del Camino de Invierno, encabezada por Ponferrada y representada hoy por alcaldes y concejales de varios de los ayuntamientos que forman parte de la ruta. Igualmente, Fernández Merayo agradeció la aportación del país escandinavo a la última reforma de la fortaleza, reconocida con la reciente apertura de la sala Noruega.

Por su parte, la concejala de Cultura y Turismo, María Antonia Gancedo, explicó que el Camino de San Olav también consta de dos recorridos, igual que pasa en el Bierzo con el Camino de Santiago, que se divide en Camino Francés y Camino de Invierno. Este último sería, por cuestiones relacionadas con la orografía y el tipo de peregrinación, el más similar al del país nórdico.

Esta ruta de peregrinación nace a partir del siglo XI, tras la muerte del santo considerado hoy como patrón de Noruega. A lo largo de 650 kilómetros, que en gran parte transcurren por la costa, la ruta une Oslo, la capital del país, con la catedral de Nidaros, en la ciudad de Trondheim, en un recorrido que busca obtener el reconocimiento oficial de las autoridades del país, según explicó la directora de Patrimonio Cultural en Oslo, Aase Bitustoel.

En esa línea, Bitustoel recordó que el proyecto de desarrollo turístico de las antiguas vías de peregrinación en Noruega nace en 1993 y desde el 2011 se marca el objetivo de recuperar esta ruta por la costa, gracias a la unión de los ámbitos del patrimonio cultural y de la gestión de la naturaleza. «Es una manera de hacer que la gente de los pueblos disponga de ingresos para que esos sitios puedan volver a tener vida», subrayó la gestora cultural.

Por su parte, el director de marketing de la oficina de turismo de Noruega en España, Luca Bocci, consideró que el encuentro servirá a las autoridades del país escandinavo para «aprender de lo que se ha hecho hasta ahora en el Camino Francés y lo que se está haciendo en el nuevo Camino de Invierno». En ese sentido, destacó que la «forma de colaboración entre pequeñas comunidades» que ha dado pie a la creación de la asociación de municipios que promociona esta nueva ruta es una de las asignaturas pendientes en el país nórdico. «No sabemos quién tiene que hacer qué», reconoció Bocci, que avanzó que la reunión también servirá para «estudiar acciones conjuntas» a emprender entre los responsables de ambas rutas.

Por último, el director del centro de peregrinos del valle de Gudbrandsdalen, Per Gunnar Hagelien, que recalaba en la capital berciana por tercera vez en los últimos años, quiso obsequiar a la alcaldesa con un vaso de cristal hallado en unas excavaciones arqueológicas en la zona del Camino de San Olav, como símbolo de la unión entre las dos rutas.

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