Imagen de la presentación del proyecto en el Ayuntamiento de Ponferrada. / César Sánchez

Ponferrada lidera la creación de cooperativas rurales de autoconsumo energético en el sur del municipio

Podrían llegar a establecerse hasta 50 pequeños huertos solares que abastezcan a los socios de cada comunidad

D.ÁLVAREZ Ponferrada

El concejal de Medio Rural de Ponferrada, Iván Alonso, presentó este miércoles el proyecto de creación de cooperativas rurales de autoconsumo energético, que prevé el establecimiento de hasta 50 huertos solares de un máximo de 100 kilovatios (kW) en la zona sur del municipio. El objetivo de esta iniciativa es favorecer la puesta en marcha de comunidades energéticas basadas en pequeñas sociedad cooperativas dirigidas a proveer energía a sus socios.

Según explicó el edil, este sistema podría servir para solucionar los problemas con el suministro eléctrico que afectan a localidades como Carracedo de Compludo o San Adrián de Valdueza. En total, el proyecto podría beneficiar a unos 3.000 vecinos de poblaciones como Campo y Toral de Merayo, así como a los habitantes del valle del Oza y de la zona de Compludo.

Según el estudio de campo llevado a cabo por la empresa berciana Innovatec, el municipio podría llegar a albergar hasta medio centenar de instalaciones de energía fotovoltaica «pequeñas y renovables». Estos huertos tendrían un máximo de 2.000 metros cuadrados de superficie ocupada y un coste inferior a los 100.000 euros, explicó el responsable de la empresa, Rafael González.

Por su parte, el ingeniero Jorge Morales, responsable de la empresa Próxima Energía, destacó que el cambio de modelo energético implica modificar la titularidad de las instalaciones de producción de energía, para que ésta «no esté en manos de cuatro empresas». De la mano de la reducción de los precios de fabricación de los paneles solares fotovoltaicos, «los ciudadanos podemos competir contra las grandes corporaciones», recalcó Morales.

En ese sentido, el modelo propuesto se basa en instalaciones compartidas de producción de energía, que suministren a viviendas situadas a menos de 500 metros de un modo más barato a como lo haría la suma de instalaciones individuales. Este modelo «flexible y abierto» supone un ahorro en el recibo de la luz que oscila entre el 30 y el 90 por ciento, con casos en los que los vecinos «están cobrando por el recibo de la luz», al tener en cuentas las compensaciones por los excedentes producidos.

A la espera de que se concreten las líneas de ayuda específicas a las comunidades energéticas contempladas en los fondos europeos Next Generation, los promotores del proyecto recordaron que las subvenciones pueden llegar a cubrir hasta el 60 por ciento del coste de la instalación. Al respecto, Morales señaló que una cooperativa de segundo grado asumirá las cuestiones relacionadas con la complejidad técnica de los distintos proyectos.

Así, esta «c ooperativa de cooperativas» funcionará como organismo de atención al socio, al que proporcionará información, asesoramiento y asistencia técnica. Además, se encargará de la gestión de subvenciones, de la preselección de contratantes para las instalaciones, de la gestión de excedentes de energía y del mantenimiento de los huertos.