Ponferrada da inicio a las fiestas de la Encina

Francisco Luis Vega, director de la planta de LM, apela en su pregón al «trabajo bien hecho, a la constancia, al esfuerzo, al trabajo en equipo, al desafío y a la pasión» como armas para «hacer crecer al Bierzo»

La alcaldesa de Ponferrada y el pregonero de las fiestas, Francisco Vega./E.Jiménez
La alcaldesa de Ponferrada y el pregonero de las fiestas, Francisco Vega. / E.Jiménez
E.JIMÉNEZPonferrada

Es una de las noches más esperadas del año en Ponferrada, aquella que da inicio a las fiestas patronales en honor a la Virgen de la Encina. Por ello, los ponferradinos se han acercado hasta la Plaza del Ayuntamiento, a pesar de la amenaza de lluvia, para compartir protagonismo con el pregonero de las fiestas, que en esta ocasión ha sido el director de la planta de LM Wind Power de Santo Tomás de las Ollas, Francisco Luis Vega, 'mañico' de nacimiento pero berciano de corazón desde que desembarcó en la capital de la comarca en el año 2011.

Precedido de la alcaldesa, Gloria Fernández Merayo, Francisco Luis Vega quiso agradecer a la corporación municipal «por honrarme con esta tarea», a las autoridades y agentes sociales del Bierzo «por vuestro apoyo durante todos estos años» y, sobre todo, a los trabajadores de LM «porque sin ellos no estaríamos aquí».

El pregonero se mostró impresionado y nervioso y aseguró no creer merecer la responsabilidad de dar el «chupinazo». «En realidad estoy seguro de que muchos de vosotros lo merecéis más que yo; pero lo siento, me ha tocado a mí y aquí no cabemos todos por mucho que nos estrechemos», señaló desde el balcón de la Casa Consistorial.

Por dicha razón, Vega indicó que «de alguna manera esta noche vengo a hablar en vuestro nombre, os lo debo», en nombre «de los que creen en el trabajo bien hecho, de los que no se conforman cuando algo está sin terminar, de los que odian los parches»; también en nombre de los que «creen en el poder de la constancia y la pasión, de todos aquellos que, aunque esté mal visto, saben que lo que se empieza se debe terminar y que para terminar algo normalmente hace falta tiempo, mucho tiempo, y perseverancia».

Asimismo habló en nombre de las personas que «creen en el esfuerzo, tanto el individual como el que surge del trabajo en equipo, de los que creen que algo es valioso porque nos ha costado mucho conseguirlo, de los que no valoran las victorias fáciles» y por ello, dedicó el pregón a «todos los que trabajáis duro, con sueldo o sin él, todos los días».

Con todo ello, pidió al público asistente que «disfrutéis de estas fiestas, de la compañía de los que amáis, saboread cada momento en los próximos días», y les animó a que una vez termine la Encina no se olviden de que «el trabajo bien hecho, la constancia, el esfuerzo, el trabajo en equipo, el desafío y la pasión» son las mejores armas «para hacer crecer al Bierzo, para hacer un mundo cada día mejor, poco a poco y con mucho corazón».

Por último, aseguró que los bercianos pueden estar orgullosos de muchas cosas, como de los paisajes, de los valles y de las montañas, de las huertas y los castaños, de las minas, del oro y del hierro o del vino, entre otros, pero sobre todo «podéis estar orgullosos de cuán entrañables sois y del gran corazón que tenéis» y finalizó con un «¡Viva la Virgen de la Encina, viva Ponferrada y viva el Bierzo!».

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