El portavoz municipal del PP, Marco Morala. / César Sánchez

El PP de Ponferrada califica de «malo y falto de imaginación» el programa de las fiestas de la Encina

Morala reprocha al equipo de gobierno que «con más presupuesto para las fiestas tengan menos ideas»

El portavoz del grupo municipal del PP en el Ayuntamiento de Ponferrada, Marco Morala, califica de «malo y falto de imaginación» el programa de las fiestas de la Encina diseñado por el gobierno del tripartito que lidera el alcalde Olegario Ramón.

Morala reprocha al equipo de gobierno que «con más presupuesto para las fiestas tengan menos ideas» y lamenta que «estas no son las fiestas que necesita Ponferrada para resurgir de un tiempo como el que vivimos». A su juicio, «no son fiestas participativas, no es un programa de fiestas imaginativo, sino que ha tirado de cosas de los años anteriores echando mano de lo más obvio».

Los 'populares' critican que no se ha dado voz a los grupos de la oposición en la elaboración del programa de las fiestas patronales de la capital berciana. Asimismo, echan de menos «algún acto de calado en el tendejón de madera del castillo, alguna prueba de vehículos en el scalextric de brea en que han convertido el parque del Temple, algún acto cultural-lírico-tributario en el entorno de la rotonda de la tasa de la basura, popularmente llamada la de las 30 monedas de plata, alguna prueba deportivo-cultural estilo Ruta Quetzal para conocer su flora (hierbajos) y fauna (ratas, insectos) ...ideas que les hubiéramos aportado gustosamente de haber permitido la participación de los tres partidos de la oposición», señalan.

Para Morala, el programa festivo es «decepcionante y pobre, sin propuestas interesantes, improvisado, para salir del paso» y que da muestra de «su incapacidad para proponer actividades más participativas, más frescas y dinámicas, más innovadoras».

«El alcalde prometió grandes cambios en las fiestas de la Encina, y después de cuatro años gobernando, ni asomo de ellos, aunque conociendo su característica apatía, indolencia y galbana, comprendemos que cuatro años es un periodo excesivamente corto para él, aunque sea agotador para la ciudad. Afortunadamente serán las últimas de las que se encarguen», concluyen.