El alcalde de Ponferrada, Olegario Ramón (I), recibe la visita del jurista y magistrado Joaquín Bosch (D), que participa en la Universidad Feminista de la capital berciana. / César Sánchez

Joaquín Bosch define la corrupción como una «patología institucional» que cuesta 40.000 millones al año a los españoles

El jurista y magistrado presenta en la Universidad Feminista de Ponferrada su libro 'La patria en la cartera' en el que repasa el pasado y el presente de este «fenómeno invisible»

D. ÁLVAREZ

El jurista y magistrado Joaquín Bosch, exportavoz de la asociación Jueces para la Democracia, definió hoy el fenómeno de la corrupción política como una «patología institucional» que causa un daño económico a la ciudadanía valorado por los economistas en más de 40.000 millones de euros al año. En una comparecencia junto al alcalde de Ponferrada, Olegario Ramón, previa a su participación en la Universidad Feminista organizada por el Consistorio de la capital berciana, Bosch reclamó a las fuerzas políticas con responsabilidades de gobierno un «esfuerzo común para mejorar la calidad democrática» a través de la búsqueda de acuerdos institucionales que eviten profundizar en el «desprestigio de las instituciones».

En ese sentido, el jurista repasó las líneas generales de su último libro, 'La patria en la cartera. Pasado y presente de la corrupción en España', en el que incide en el diagnóstico y tratamiento de este «problema generalizado» con el objetivo de «sacudir conciencias». Según Bosch, en materia de corrupción «es mucho más importante la prevención que el castigo», ya que se trata de un «fenómeno invisible» del cual sólo se conoce una pequeña parte. «La corrupción que llega a los juzgados es la punta del iceberg», resumió.

En la misma línea, apostó por reforzar la separación de poderes y la independencia judicial, así como por dotar de medios a los juzgados para perseguir de manera eficaz la corrupción. «Los jueces perseguimos en bicicleta a señores que van en Mercedes», explicó el jurista, que lamentó que la existencia de «una minoría corrupta de cierta relevancia en espacios centrales de poder» extienda su halo sobre «una gran mayoría de políticos honestos».

Al respecto, incidió en la importancia de los mecanismos de transparencia en las administraciones públicas y reclamó la puesta en marcha de «infraestructuras éticas». «No todo tiene que tener una respuesta penal», recalcó Bosch, que explicó que la «singularidad» del fenómeno en España es que se centra casi únicamente en el ámbito político, dejando fuera a otros estamentos como el funcionariado o los cuerpos y fuerzas de seguridad. Estos se debe, según Bosch, a los efectos del franquismo y del sistema de partidos configurado durante la Transición.

Por su parte, Ramón elogió la trayectoria de Bosch como la de una persona que en su libro «no busca disparar sino apuntar, no busca identificar a los responsables sino a las causas». El regidor defendió los logros del equipo de Gobierno que dirige en materia de lucha contra este tipo de prácticas nocivas. Entre ellas destacó la aprobación de una nueva ordenanza de transparencia, la adhesión del Ayuntamiento al código de buen gobierno de la Federación Española de Municipio y Provincias (Femp) o la elaboración de un código antifraude en la administración local.

Al respecto, Ramón reconoció que «Ponferrada no fue un ejemplo de gestión a lo largo de la historia» y recordó que la ciudad fue escenario de capítulos oscuros relacionados con la operación Enredadera o el Mundial de Ciclismo. «Ese es nuestro pasado y esperamos que no sea nuestro futuro», concluyó.