Enfermeros del Bierzo cuentan sus experiencias durante la pandemia del covid.

Los enfermeros ante la pandemia: vivencias y experiencias en primera persona

El Colegio de Enfermería de León rinde su particular homenaje a estos profesionales sanitarios que estuvieron en primera línea en los momentos más duros del covid y que continúan sin bajar la guardia

Esther Jiménez
ESTHER JIMÉNEZ Ponferrada

Tras los diferentes homenajes realizados por colectivos y administraciones a los profesionales sanitarios que han estado en primera línea luchando contra pandemia del covid-19, ahora el Colegio de Enfermería de León ha querido sumarse y dar valor a lo que han vivido, en este caso, los enfermeros del Hospital del Bierzo y de Atención Primaria durante estos dos últimos años y a lo que todavía siguen viviendo, aunque en menor intensidad.

Un acto, que se ha celebrado en el Campus Universitario de la ULE en Ponferrada y cuya protagonista fundamental ha sido Belén Mato, la enfermera de Urgencias del primer centro sanitario del Bierzo que falleció en la época más dura de la pandemia. «Lo que queríamos de alguna manera era darle el último aliento», explicó Óscar del Valle, uno de los colegiados organizadores.

Este encuentro ha estado marcado también por las vivencias de profesionales de diferentes áreas tanto del Hospital del Bierzo como de Atención Primaria. Ellos han estado en primera línea, han luchado contra la pandemia con todos los medios a su alcance, se han adaptado a los diferentes protocolos y actuaciones y sobre todo han acompañado a los enfermos en sus peores momentos. Y estos son sus testimonios.

Recursos materiales

Aránzazu González es la supervisora de recursos materiales de la Gerencia. A ella le tocó sufrir desde el principio la escasez de material de protección. «Fue muy difícil, muy duro porque hasta que se pone en marcha todo el mecanismo de las donaciones y empieza a llegar material desde la Junta pasa mucho tiempo donde ya teníamos pacientes y fue muy angustioso», explica.

Pero cuando llega ese material «al principio hay muchas restricciones», por lo que intentaban gestionar los stocks «lo mejor posible». De hecho asegura que se daban prácticamente «de forma nominal» pero «como se hizo muy bien y la gente lo entendía y se concienció nunca nos faltó material en el Bierzo».

Hospital del Bierzo

Desde Urgencias del Hospital del Bierzo, Maite destaca la «tremenda capacidad de adaptación» de las enfermeras «y supimos salir adelante desde el primer momento». De hecho, recuerda el primer viernes, cuando a las 3 de la tarde ya se estaba empezando a montar el circuito covid con la carpa en el exterior del hospital «y empezar a funcionar con grupos de Whatsapp para intentar organizarnos e ir improvisando dentro de un orden cada día, era lo que nos tocaba».

Ahora, dos años después, cuando «parece que en la calle todo es normal», esta enfermera afirma que en Urgencias «todavía seguimos momentos complicados». «Ahora, además de covid, hay patologías que llevan dos años o dos años y medio sin revisarse, sin cuidarse. Hay gente que está con unos procesos muy graves que han estado mucho tiempo descuidados y en concreto en las Urgencias tenemos las dos partes, la parte de la gente que está muy malita y la gente covid, tenemos el doble circuito y seguimos trabajando igual, quizás con menos gente porque hay una carencia muy importante de profesionales». Por ello considera que no se debe bajar la guardia.

Por su parte, Jesús estuvo tanto en Segovia como en el Hospital del Bierzo, en la UCI, donde el trabajo ha sido «multidisplinar y muy bien definido». Es más, señala que los pacientes nunca estuvieron solos y que lo que más le impresionó fueron las llamadas y las videollamadas, «las llamadas antes de intubar al paciente que sonaban a despedida aunque a veces no lo eran pero eran duras y las videollamadas cuando el paciente se despertaba y ver al familiar, se te escapaba alguna lagrimilla».

Atención Primaria

Margarita trabajaba como enfermera en el centro de salud de Flores del Sil cuando comenzó la pandemia. Desde el primer momento tuvieron que adaptarse y comenzar la atención en los domicilios «cuando la gente tenía mucho miedo a salir o cuando eran vulnerables y no les queríamos exponer». También incorporaron el trabajo a mayores de los triajes, de las PCR y los test de antígenos, la vacunación y las consultas se convirtieron en telefónicas. Un teléfono que muchas veces era la única vía de escape y acompañamiento de personas que pasaban solas el confinamiento. «Se convirtió un poco en el teléfono de la esperanza», apunta.

Responsabilidad

Después de más de dos años de ese inicio, en la actualidad el porcentaje de gente inmunizada es muy alto, más del 90%, y las variantes del virus son más leves pero aún así, Óscar del Valle considera que «la palabra covid todavía es miedo». Y aunque existe esa cierta normalidad, «hay que ser prudentes y solidarios». «Siguen pasando cosas, todavía sigue ingresando gente y por desgracia sigue muriendo gente», concluye.