Imagen de la concentración de los trabajadores de FCC frente al Ayuntamiento de Ponferrada.

Los empleados de la basura, hartos: «la empresa campa a sus anchas y el Ayuntamiento mira hacia otro lado»

Los trabajadores del servicio denuncia que FCC ha modificado de forma «unilateral» dos artículos del convenio en vigor y piden al Consistorio que obligue a la empresa a rectificar o que le rescinda el contrato

Esther Jiménez
ESTHER JIMÉNEZ Ponferrada

Los trabajadores del servicio de recogida de residuos y limpieza viaria de Ponferrada se han concentrado este jueves a las puertas del Ayuntamiento de la capital berciana para mostrar su hartazgo ante la actitud de la empresa concesionaria, FCC, y ante la «inactividad y pasividad del equipo de Gobierno». «La empresa campa a sus anchas y el Ayuntamiento mira hacia otro lado», denunció David Lago, secretario del comité.

En ese sentido, Lago explicó que FCC modificó «unilateralmente» dos artículos del convenio colectivo en vigor, los relativos al trabajo los fines de semana y festivos y al plus de productividad de los operarios de recogida de carga trasera, trabajos que se han eliminado de las obligaciones y derechos de la actual plantilla y para los que se ha contratado nuevos empleados, «cobrando menos que nosotros y sin percibir ese plus de productividad».

Con ello, el comité entiende que la empresa «está atentando contra los derechos laborales y económicos de los trabajadores» y exigió a los responsables municipales que cumplan con lo estipulado en el contrato, en el que se incluyen penalizaciones si la empresa «vulnera cualquier derecho». De hecho, consideran que el Ayuntamiento tiene que obligar a FCC a rectificar o incluso puede rescindirle el contrato.

A mayores, el secretario del comité anunció que van a «judicializar» estas modificaciones del convenio, «no nos vamos a quedar de brazos cruzados», y no descartan otras movilizaciones e incluso la huelga, puesto que la negociación del nuevo convenio colectivo «no pinta nada bien». Y es que en la segunda reunión «la cosa no acabó bien» y trasladarán la situación a los trabajadores en una asamblea que celebrarán este viernes.

Por su parte, el alcalde de Ponferrada, Olegario Ramón, respondió que las acusaciones sobre la pasividad del Consistorio suponen una «crítica sin sentido». «El Ayuntamiento debería ser absolutamente pasivo porque es una cuestión laboral que se debería definir entre los trabajadores y la empresa», señaló el regidor.

Pese a ello, Ramón señaló el «trabajo importante» llevado a cabo desde la Corporación local, tanto para «hacer u contrato mucho mejor» como para mediar para que empresa y plantilla alcancen un acuerdo. «Yo no sé si la ciudadanía entiende estas movilizaciones, pero están en su derecho», concluyó.