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REPORTAJE
Crónica de un reencuentro
Milagros Camuñas ha tardado 67 años y un mes en reencontrarse con su madre y su hermano, asesinados en 1948 y cuyos cuerpos han sido hallados en una fosa en Villafranca del Bierzo
Momento en el que Milagros acaricia los restos de su madre, asesinada en 1948. (Foto: Quinito)
Momento en el que Milagros acaricia los restos de su madre, asesinada en 1948. (Foto: Quinito)
V. Silván
28/11/2015
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“Hemos encontrado a Jesús”. Así anunciaba el arqueólogo de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), René Pacheco, a una emocionada Milagros Camuñas que lo habían conseguido, que habían encontrado a su madre, Vicenta López, y también a su hermano, Jesús Camuñas. Estaba confirmado, era evidente, esa era la fosa que buscaban. Han pasado 67 años y un mes desde que Milagros los viera por última vez y, en esta soleada y atípica mañana en un noviembre berciano, se hacía realidad ese soñado reencuentro.

Milagros se levantó de su silla, en la que descansaba mientras seguía los trabajos y atendía a los medios de comunicación, y decidida bajo a la fosa abierta en el cementerio de Villafranca del Bierzo. Con cuidado acarició los huesos de su madre y su hermano, asesinados los dos el 28 de octubre de 1948 por haber cobijado en su casa de Castiñeiras (Balboa) a varios guerrilleros antifranquistas que el día anterior habían sostenido un tiroteo con la Guardia Civil, en el que había perdido la vida un agente.

“Soñaba con ver la cabeza de mi madre, estaba segura que la recordaría, con esos dientitos tan bonitos que tenía”, confiesa Milagros, que reconoce que no le llegan las palabras para describir la alegría que siente. “Estaba operada de la cadera y estaba muy mala en Barcelona, pensaba que no iba a poder venir y ahora estoy de maravilla. Me siento feliz, como si estuviera flotando, muy contenta”, intenta explicar.

Es la recompensa a muchos años de lucha en los que no ha estado sola. Su marido, su hija y su nieta, le han acompañado en ese dolor de años por haber perdido a su madre con sólo diez años y le han dado el aliento suficiente para seguir buscando, aunque durante mucho tiempo tuvo que resignarse a la pérdida. “Uno de mis hermanos que vivía aquí no quería que se tocara este tema, yo lo respetaba y para no enfadarme con él durante mucho tiempo no busqué. Sabia que algún día la tendría que encontrar y, en cuanto pude, la empecé a buscar. El año pasado ya estuve tres días yo solita buscando en este cementerio”, cuenta.

La fosa está ubicada entre dos sepulturas en el cementerio de Villafranca del Bierzo. (Foto: Quinito)

Milagros, sentada, con su nieta y su hija, mientras continúan los trabajos de la ARMH. (Foto: Quinito)

El arqueólogo de la ARMH anuncia a Milagros el hallazgo de los restos de su hermano. (Foto: Quinito)

Milagros esta muy agradecida de la ayuda que ha recibido de la ARMH y también de toda la gente que se ha encontrado estos días en Villafranca “que me da todo el calor del mundo”. “Se ha hecho justicia, pero se la debo a todos los que trabajan en la ARMH y la gente que hay aquí, no a los de arriba, a aquellos que dicen que buscamos a nuestros muertos por dinero, parece que los demás no tengan sentimiento y está claro que no saben lo que es no tener a una madre desde los diez años”, apostilla.

Han pasado muchos años pero ella conserva tantos recuerdos de su madre que ya ha empezado a escribir un libro, asegura, porque “tengo muchas cosas en la cabeza que me quedaron ahí marcadas”. “Mi madre era una mujer impresionante, sabia cocinar de maravilla y cuando los vecinos tenían que majar o segar ya contaban con ella, pensaban que si iba ella cocinar iría más gente a ayudarles con esas tareas”, recuerda Milagros, que tiene pensado dar sepultura a los restos de Vicenta y Jesús en el mismo cementerio de Villafranca. Esa será un motivo para volver a su tierra.

Junto a ella, su hija y su nieta han seguido la búsqueda, embargadas por esa misma emoción. “La gente joven y los hijos y los hijos que vendrán quieren que se haga justicia, toda nuestra familia estaba de acuerdo en esto”,valora la hija de Milagros, que asegura que ha padecido como su madre “buscaba y gritaba toda la vida dónde esa su madre”. Ella también se siente unida a su abuela Vicenta, nació un 28 de octubre, la misma fecha en la que fue asesinada ella, adelantándose un mes. “Me adelante un mes, fui ochomesina, para nacer un 28 de octubre, casi a la misma hora que años antes había muerto mi abuela”, cuenta.

Milagros cuenta cómo ha sido la búsqueda de su madre y su hermano. (Foto: Quinito)

Milagros bajó a la fosa junto a su nieta, para reencontrarse con Vicenta y Jesús. (Foto: Quinito)

“Está claro que hemos dado con la fosa”

El arqueólogo de la ARMH, René Pacheco, confirma que con todas las evidencias que tienen hasta el momento “está claro que hemos dado con la fosa”. Los trabajos arrancaron este viernes, con las nuevas mediciones que indicaban que el enterramiento estaba en un estrecho pasillo entre dos sepulturas. Al ir bajando, encontraron primero un enterramiento registrado, cuyos restos ha sido sacados con mucho cuidado para volver a colocarlos en ese mismo lugar una vez terminen con la exhumación de los cuerpos de Vicenta y Jesús.

“Al sacar ese cuerpo, justo debajo, en contacto con la caja de ese hombre, encontramos el cuerpo que se correspondería con Vicenta”, explica Pacheco, que relata como localizaron el brazo y siguieron la zona del centro para intentar localizar el cráneo, lo que les permite determinar si es un hombre o una mujer. “Al dirigirnos hacia la zona del cráneo apareció una bala en el cuello, que coincidia con la información de la autopsia que se había practicado al cuerpo en 1948, que señalaba que tenía un disparo en el cuello”, aprecia.

Para Pacheco ese aspecto es ya una “evidencia clarísima” de que están ante los restos de Vicenta. Entonces fue el momento de empezar a despejar para ver si el cuerpo se había visto afectado por un panteón que hay justo encima. “La fosa está intacta y eso es una buena noticia”, puntualiza el arqueólogo, que asegura que los restos están muy bien conservados y que, finalmente, se han encontrado a una profundidad de apenas 1,20 metros y no 1,75 metros como recogía la explicación de la causa militar.

Los trabajos continuaron para confirmar el hallazgo de un nuevo cuerpo justo debajo de Vicenta, ambos boca arriba y enterrados en el mismo sentido, y su cráneo indica que se trata de un hombre, sería Jesús. “Están los dos cuerpos, vamos a poder hacer los análisis que corresponden y ahora, saber ya que hay dos cuerpos, uno encima del otro, de una mujer y de un hombre. Está claro que hemos dado con la fosa”, valora orgulloso René Pacheco.

La ARMH continuará los trabajos arqueológicos para recuperar los restos de madre e hijo. (Foto: Quinito)

Los miembros de la ARMH, durante los trabajos en la fosa de Villafranca. (Foto: Quinito)

La hija y la nieta de Milagros Camuñas, siguen los trabajos para la exhumación. (Foto: Quinito)

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