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REPORTAJE
'ColaYork' volverá a vivir
La berciana Bodegas Guerra, que conserva la fórmula del único refresco que intimidó a Coca Cola, estudia ahora volver a comercializarlo en honor a su impulsor
Una de las chapas promocionales de la bebida ColaYork.
Una de las chapas promocionales de la bebida ColaYork.
J.C.
07/12/2013
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Ya puede volver a 'temblar' Coca Cola. Bodegas Guerra, la empresa creada por Antonio Guerra, un tipo formidable, viajero, creativo, dotado de un olfato innato para los negocios y adelantado a su tiempo, estudia la posibilidad de recuperar a medio plazo aquel reflesco que en su día desató la ira de la multinacional norteamericana, el 'ColaYork'.

'ColaYork', 'La Coca Cola de aquí', tiene sello propio. Fue creada en Cacabelos por un empresario sin igual y la fórmula para su fabricación sigue siendo propiedad de la bodega y está bajo custodia.

Los nuevos tiempos de esta bodega, que recientemente ha lanzado los vinos 'Armas de Guerra', le llevan a apuntarse a una filosofía de trabajo bien definida: seguir la estela de su primer propietario, Antonio Guerra, y ser una "fábrica de bebidas". De bebidas en general, con los mejores caldos por bandera, es cierto, pero con la creencia de que el negocio debe abarcar otros elementos.

Y en esa línea, a medio plazo, se mantiene viva la ilusión de recuperar 'ColaYork', aquel refresco que propició que Coca Cola pusiera en fila a sus mejores abogados para poner fin a su historia. En los años cincuenta la firma neoyorkina logró en parte su objetivo al conseguir que la Justicia condenara al bodeguero berciano "por el uso de un embase similar al de Coca Cola", pero no "por el refresco en sí".

'ColaYork'

De ahí que a fecha de hoy 'ColaYork' pueda volver a ser una realidad que se mantiene fija en la hoja de ruta de quienes ahora lideran la empresa berciana.

'ColaYork' es uno de los mejores 'inventos' de Antonio Guerra
fundador de la firma comercial Bodegas Guerra, con sede en Cacabelos, un personaje de espíritu inventivo, inquieto e indomeñable en un cuerpo frágil y elegante.

"Un personaje de película. Era primo segundo de mi padre y solía repostar en nuestra casa de Madrid en los transbordos de sus múltiples viajes. Con gabardina de cinto y sombrero de fieltro, era la versión de Humphrey Bogarrt en no fumador", recordaba en un artículo su primero, Raúl Guerra Garrido.

Garrido añade en su retrato del empresario: "Por aquel tiempo quizá fuese el único berciano que había pisado la terraza del Empire State Building. Le recuerdo en casa, a la vuelta de su viaje a Nueva York, desempaquetando regalos; el sueño de la modernidad en cuatro objetos de un lejanísimo uso y consumo: unas medias de cristal para mamá, una máquina de afeitar de cuerda con un enorme muelle para papá, unas zapatillas de baloncesto para mí, y para él una botella de Coca-Cola de las de cadera ancha a lo Mae West. Nos la mostró como un trofeo".

Audaz empresario

"Don Antonio Guerra fue un empresario audaz en un mercado raquítico y timorato. Vinos Guerra, más Tío Pepe y Anís del Mono, fueron los tres primeros anuncios que alumbraron la sombría Puerta del Sol en los años triunfales del Generalísimo. Popularizó los vinos del Bierzo cuando nadie hablaba de la denominación de origen, pero ensayó demasiadas novedades para los tiempos que corrían. Fue todo un personaje. Un visionario con profecías tan desconcertantes como ésta: << En un futuro próximo, en las tiendas se pagará sin efectivo; el papel moneda sólo lo manejarán los pobres", aseguraba.

Imagen de una de las campañas de publicidad para impulsar vinos Guerra.

Y fue bajo la sombra de un genio como Antonio Guerra de donde nació 'Cola York'. Así lo recuerda Guerra Garrido en uno de sus relatos: "En el cuaderno del abuelo, con una letra más menuda de lo habitual, un inesperado informe sobre una por entonces exótica bebida llamada Coca - Cola: es zarzaparrilla. Refresco de zarzaparrilla que si llaman de cola es en virtud de un aditivo. La zarzaparrilla de mi juventud se tomaba como refresco sin que nunca diera en euforizante ni en ninguna otra segunda intención. Como la droga oficinal procede de las liliáceas Smilax utilis, medica y officinalis, de origen americano. La droga se obtiene por infusión de las hojas, es sudorífica y depurativa".

Antonio Guerra seguramente era el único leonés que en los primeros años del siglo XX viajaba a Nueva York, en aquellos desplazamientos para los que se necesiban varias semanas de travesía marítima.

Quién sabe...

Allí le surgió la idea de 'ColaYork' y seguramente allí multiplicó su espíritu creativo, que le llevo a ser un creador sin igual "Vinos Guerra, más Tío Pepe y Anís del Mono, fueron los tres primeros anuncios que alumbraron la sombría Puerta del Sol en los años triunfales del Generalísimo", recuerda Guerra Garrido.

De 'ColaYork' queda hoy aquellos contrachapados que el bodeguero berciano puso en los bares para captar clientes, algunas etiquetas, quedan los folletos, pero lo que es más importante... queda la fórmula de la bebida. Una fórmula que, quien sabe, pronto podría regresar al laboratorio.

Uno de los viejos anuncios invitando a beber 'ColaYork'.

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