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Universidad Francisco de Vitoria

Este es el secreto para formar a personas excelentes y líderes íntegros

El liderazgo y la ética vanguardistas son pilares fundamentales de la educación en la Universidad Francisco de Vitoria

Clara Polo

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En un mundo que avanza cada vez más rápido impulsado por la tecnología y los avances digitales, la sociedad evoluciona a un ritmo vertiginoso, no siempre en la dirección y sentido deseado. No sólo vivimos en una época de cambios, sino más bien en un cambio de época. Y es justamente en este momento de la historia de la humanidad cuando la sociedad requiere de líderes comprometidos, auténticos, y con vocación de servicio y el talento suficiente para iluminar este cambio de época.

Trasladar a la sociedad toda la innovación y mejoras tecnológicas y científicas requiere del empuje de líderes capaces de integrar, junto con el desarrollo tecnológico, los valores adecuados para la adecuada utilización de la tecnología en aras del bien común.

La Universidad Francisco de Vitoria lleva más de tres décadas dedicada a formar este nuevo y necesario perfil de líderes modernos desde la premisa de que para formar un gran profesional, antes hay que forjar una gran persona.

Así, partiendo de la necesidad de impartir una formación integral en valores y del exitoso modelo de acompañamiento a los alumnos, la UFV busca mucho más que enseñar: su finalidad es ayudar a crecer interiormente a cada alumno, sembrando la semilla para la germinación de una personalidad con criterio, que sostiene sus conocimientos sobre la estructura de la moral cristiana y los valores éticos, y los aplica en sus acciones para cambiar el mundo. Así nace la concepción de líder comprometido. 

Los pequeños cambios comienzan en el interior de cada individuo, en la búsqueda de su camino, de su personalidad adulta y de su forma de actuar. Para cambiar el mundo es necesario cambiar el que tienes más cerca. Y gracias al trabajo en estos años, a la incorporación de asignaturas de carácter humanista aplicadas a cada uno de los grados (a cada una de las profesiones), a un modelo de acompañamiento innovador y personalizado por los mentores, a la acción social necesarias para todos los alumnos y la intensa vida universitaria que ocurre cada día en el campus, esa realidad se va orientando hacia un plano colectivo, integrándose en una nueva comunidad universitaria que crea lazos duraderos y promueve la transformación de las empresas y de la sociedad. 

Resolver preguntas técnicas, y resolver preguntas humanas

De las aulas salen universitarios conscientes y seguros de sus habilidades y sus metas porque se cuida e impulsa el crecimiento personal.  Frente a una realidad incierta, compleja y líquida, frente a la aceleración digital y la disrupción tecnológica, serán las personas quienes harán posible la revolución que transforme la sociedad y dote de significado al progreso. Como explica Jaime Martínez Cortázar, director general de Orientación e Información Universitaria de la Universidad Francisco de Vitoria, “nos focalizamos en formar brillantemente a cada alumno para que, como grandes personas además de grandes profesionales, estén en disposición de liderar luna revolución del mundo en el que vivimos con el objetivo de hacer del mismo un lugar mejor para todos. Porque no todo vale; y para que esa revolución ocurra, el privilegio de ir a la universidad es clave en todos los ámbitos de nuestro entorno: la política, los negocios, la vida social, el deporte incluso… Se hace más necesario que nunca un nuevo perfil de profesional competente desde el punto de vista técnico y a la vez profundamente implicado en la transformación de la sociedad y en sus desafíos.”

Los planes de estudio rigurosos son sólo una pieza más en esta construcción de personas que, más allá de aglutinar conocimientos y habilidades profesionales, los someten a continua reflexión e integración en un propósito orientado al progreso y al bien común. Todos los grados incluyen asignaturas transversales para analizar las ciencias y la tecnología desde el punto de vista de la persona, lo que la UFV denomina Razón Abierta: buscar la cara humana de la inteligencia artificial, la ética del respeto en la investigación científica, el análisis moral de la robótica aplicada…Encontrar el significado personal de esta vertiginosa evolución tecnológica es crítico para dirigir adecuadamente esta transformación revolucionaria.

Desarrollo personal

El liderazgo comprometido, colaborativo y de servicio requiere una fortaleza individual inquebrantable. El comienzo de la etapa universitaria, y la selección del entorno en el que se desenvolverá, marcarán toda la vida; no es sólo responder a la pregunta qué voy a ser; sino sobre todo a quién voy a ser.

La universidad tiene el objetivo último de formar grandes profesionales y forjar grandes personas. Partiendo del aprendizaje de las técnicas, las habilidades y el conocimiento propio de cada profesión, el alumno debe iniciar un proceso transformador que le mueva a reflexionar sobre lo aprendido, a asentarlo sobre su personalidad y sus valores humanos, y a plasmarlo a su alrededor en cada una de las profesiones para llegar a comprender el por qué y el para qué está llamado a contribuir de forma positiva a la sociedad.

Esa nueva pasión por vivir y por extender nuevas mejoras por el entorno es el germen del talento. El compromiso es su fruto natural. Y las diferencias entre las personalidades de estos líderes crecientes enriquecen los resultados de sus acciones conjuntas.

Marcas de identidad

El tipo de educación superior capaz de aportar esta formación integral basado en la persona y este modelo de acompañamiento es singular y presenta algunos rasgos bien diferenciados.

Parte de un marcado carácter humanista, añadiendo a la formación académica de carácter técnico para formar a los mejores profesionales en todos los conocimientos, las habilidades, las técnicas necesarias en cada profesión, la necesaria formación en valores para forjar las mejores personas.

Y se complementa con un modelo de acompañamiento para cada alumno que, con un equipo de 300 mentores profesionales además de aportar orientación hacia un camino de madurez, les ayuda a exprimir al máximo la intensa vida universitaria e identificar sus talentos, entender y a integrar los conocimientos; a descubrir qué camino trazar para ir construyendo una personalidad fuerte.

Por su metodología docente, es un modelo de educación innovadora, que se aleja de lo limitado de la educación convencional. “Importa lo que harás, pero importa más de qué estás hecho. Es importante huir de una visión exclusivamente academicista”, recalca Martínez Cortázar, que recuerda “el objetivo de formar excelentes personas primero y excelentes profesionales a continuación con una visión global del mundo, capaces de entenderlo e incidir sobre el mismo desde sus respectivos ámbitos de responsabilidad”.

En efecto, la Universidad Francisco de Vitoria trabaja desde el compromiso y la responsabilidad de saberse formadora de personas que desde sus profesiones impulsarán la transformación de un mundo exterior voluble, porque su paso por la universidad cimentó unos valores sólidos. 

Su rol como forjadora de personas conscientes e íntegras que actúan poniendo sus conocimientos al servicio de los demás y de la búsqueda de un bien común le aporta una autenticidad más allá de la académica. Al contrario, promueve una cercanía de la universidad al alumno, acompañándolo y guiándolo en un ambiente de apertura, diversidad y colaboración.

La educación que demanda el mercado laboral

En un mercado laboral cada vez más competitivo, es fundamental que los profesionales no solo cuenten con conocimientos técnicos, sino también con habilidades que les permitan destacar y liderar en sus camposDaniela del Olmo, Postgrado de la Universidad Francisco de Vitoria, subraya la importancia de apostar por la formación de un nuevo paradigma.

En el plano de la especialización y los programas habilitantes, la UFV propone un postgrado exigente que no solo se enfoca en la adquisición de conocimientos, sino que también tiene una dimensión global. Este enfoque incluye una agenda de actividades y experiencias que favorecen la creación de sólidas relaciones profesionales y personales entre profesores y alumnos. Al trabajar juntos como comunidad, se fomenta una colaboración que busca transformar y mejorar la sociedad en la que vivimos.

«Dotamos a los alumnos de conocimientos y habilidades que les formen como líderes transformadores, para que puedan desplegar todo su potencial y ser agentes de cambio positivo en las empresas y en la sociedad», añade del Olmo.

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