Vestigios que hablan

Científicos de la Universidad de Cantabria localizan en La Cabrera un gran deslizamiento de más de un millón de metros cúbicos de tierra provocado por la extracción minera del oro a travçes del sistema 'Ruina Montium' que se utilizó en Las Médulas y que embalsó el río Silván

Masa deslizada en las proximidades de Silván./
Masa deslizada en las proximidades de Silván.
ELBIERZONOTICIAS Ponferrada

Un equipo de científicos de la universidad de Cantabria ha localizado en la localidad de Silván, en La Cabrera, un gran deslizamiento provocado por la actividad minera romana para la extracción de oro. El depósito asociado habría embalsado el río Silván, y fue explotado mediante la apertura de zanjas. La acumulación de depósitos de estériles (murias), así como las características litológicas y morfológicas, permiten relacionarlo con otro ejemplo similar situado en la zona de Ancares.

Las labores auríferas romanas en la provincia de León son de un valor y singularidad excepcionales. Uno de los mecanismos de explotación más espectaculares, por el impacto que provoca en el paisaje, es la corta de minado, también llamada arrugia o Ruina Montium. Este método consistía en el 'derrumbe de los montes' con la acción del agua, provocando el fallo gravitacional de toda la masa montañosa. El mejor ejemplo conservado de este tipo de actividad lo forman hoy día Las Médulas. Sin embargo, el Ruina Montium no fue exclusivo de estas minas situadas en El Bierzo.

Un equipo multidisciplinar de científicos, formado por el profesor del Departamento de Ciencias de la Tierra y Física de la Materia Condensada de la Universidad de Cantabria, Javier Fernández Lozano y el ingeniero geólogo Rodrigo Andrés Bercianos estudiaron dos grandes movimientos en masa de la provincia situados en las zonas de Ancares y La Cabrera. El trabajo, que fue presentado en la Sesión Científica organizada el pasado mes de junio por la Sociedad Geológica de España en la ciudad de Ávila, ha sido publicado en la revista semestral 'Geogaceta'. Los científicos realizaron una auscultación del terreno y tomaron imágenes aéreas con drones para reconstruir la evolución del derrumbe. «Las similitudes existentes entre ambos movimientos de ladera nos llevaron a pensar que los procesos de formación habían sido muy parecidos, ambos relacionados con la explotación aurífera», destacan.

Existen elementos morfológicos en ambos casos claramente identificables en el paisaje, como la presencia de murias o acumulaciones de estériles al pie de los mismos; la presencia de canalizaciones y zanjas sobre la masa removida y algo excepcional, pero muy llamativo: la presencia de estructuras circulares de gran amplitud situadas inmediatamente por encima del escarpe de rotura en el caso del derrumbe de Tejedo de Ancares, a casi 1.300 metros de altitud. Éstas pudieron ser utilizadas como neveros o acúmulos de nieve que, tras el deshielo, habrían servido para derribar la ladera y explotar la masa derrumbada. También es significativo que ambos movimientos de ladera se sitúen sobre formaciones cuarcíticas muy parecidas, y atravesados por importantes niveles de venas de cuarzo. «Hemos observado, además, que las explotaciones romanas en ambos valles llegaron hasta la cabecera de muchos arroyos próximos. Los importantes restos de murias acumulados delatan en el paisaje los enormes movimientos de tierra que se llevaron a cabo en ambas zonas mineras», explican.

Un río taponado

El movimiento de ladera de Silván tiene además una particularidad. El río que pasa junto a la carretera fue taponado por el material removido. «No sabemos por cuanto tiempo, pero el represamiento fue importante, a tenor del gran volumen de material que hemos podido calcular y los enormes bloques que hoy se acumulan en el fondo del valle», apuntan.

La carretera que sube desde La Baña a esta población cabreiresa atraviesa esta enorme masa de material derrumbado. «Somos parte de esa historia, hoy transformada por el avance de nuestra sociedad, como debió serlo también hace 2000 años, cuando los mineros romanos extraían el oro abatiendo montañas enteras».

Los científicos sostienen que será necesario realizar una serie de estudios geotécnicos y geofísicos para establecer el mecanismo de rotura y obtener un volumen de toda la masa movilizada, que ya clasifican de «megaestructura de ladera». El trabajo, concluyen los geólogos, «saca a la luz nuevos datos que permiten ampliar el conocimiento sobre la minería aurífera romana en nuestra provincia» y reconocen que, el Ruina Montium, «fue un proceso más común de lo que hasta ahora se pensaba». «La capacidad técnica de los ingenieros romanos para abatir montañas enteras fue muy avanzada, por lo que estamos seguros de que en el futuro aparecerán nuevos ejemplos de este tipo de minería a gran escala».