Uno de los incendios activos en Castilla y León. / ICAL

Los vecinos de Fuente de Oliva se turnan para «vigilar y patrullar» el incendio declarado de 'nivel 1'

El de Fuente de Oliva es uno de los tres que están declarados de 'nivel 1' en la provincia de León, ya que no hay previsiones de extinción ni control del fuego en las próximas 12 horas

DIEGO PÉREZ CILLERO
DIEGO PÉREZ CILLERO León

Los incendios siguen arrasando hectáreas en la provincia de León. Son ocho los que están activos en estos momentos, de los que cinco están ya controlados a excepción de los que se encuentran en Paradaseca, Valdueza y Fuente de Oliva, que se inició ayer y en la noche del domingo al lunes, vistas las dificultades a las que el fuego está sometiendo a las brigadas desplzadas hasta la zona, se declaró de 'Nivel 1'.

Además del de Fuente de Oliva, también tienen la etiqueta de 'Nivel 1' los de Valdueza y Paradaseca, en los que ya son dos las jornadas en la que se lleva luchando por su extinción sin éxito debido a las altas temperaturas y los fuertes vientos.

De esta manera, los incendios de 'Nivel 1' se declaran debido a que las autoridades descartan el control de los mismos en un plazo menor a las doce horas, por lo que se presuponen complicados exigiendo tareas de oficio tanto para bomberos como demás dispositivos de control de incendios.

Controlado en la vertiente leonesa

Así, en palabras del alcalde de la localidad, Fernando Cerezales, el incendio que asola a Fuente de Oliva está «más o menos controlado» en la vertiente de la zona más cercana a León, mientras que en la zona colindante a Galicia la cosa está más complicada tras haberse dirigo el fuego hacia allí durante la noche, en la zona de Villanueva de Pedregal. A lo que se suma la falta de medios que acusan, lo que dificulta aún más su extinción.

El alcalde asegura, también, que los vecinos de Fuente de Oliva «se turnan para patrullar y vigilar la zona» y ayudar lo máximo posible tanto a las brigadas desplazadas como a las máquinas bulldozers en las labores para acabar con el fuego. Además, un gran porcentaje del resultado vendrá de la mano del aire, elemento climatológico que no colabora con lo pretendido y que, cuanto menos haya, más fácil resultará apagar las llamas.