Un testigo de lo ocurrido: «Me encañonó, le pedí que no me disparara y me salvé»

La guardia civil conduce al hombre que se salvó del tiroteo. /H. S.
La guardia civil conduce al hombre que se salvó del tiroteo. / H. S.

Solo uno de los clientes del bar pudo esquivar los disparos que realizó el presunto homicida

LORENA SANCHO YUSTE

El amplio dispositivo que la Guardia Civil desplegó en Castrillo-Tejeriego durante toda la mañana de ayer contó con el testimonio del único cliente que pudo esquivar los disparos del presunto homicida. A media mañana, este joven, que la noche anterior había estado en el bar junto al ahora detenido, regresó al lugar de los hechos a petición de efectivos de la Guardia Civil y de la unidad judicial para poder recrear lo ocurrido en el interior del establecimiento cuando Manuel C. B. irrumpió con la escopeta.

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Visiblemente nervioso, el joven no daba aún crédito de lo ocurrido, mientras narraba incrédulo que se hubiera podido salvar de los disparos. «Me encañonó», comentaba una y otra vez, «pero le pedí que a mi no, que no me disparara, y me salvé», añadía mientras recibía el apoyo de sus vecinos.

El hombre aportó así su declaración sobre lo ocurrido, sobre qué pasó cuando el presunto homicida regresó al bar para realizar varios disparos, en principio cuatro, con otros tantos cartuchos de escopeta. No ha trascendido la información que pudo aportar, aunque su testimonio, junto con el de los heridos, se antoja clave para esclarecer qué ocurrió en los minutos previos al tiroteo, que se saldó con la muerte de Félix C., de 46 años. ¿Por qué disparó a estos vecinos? ¿A qué distancia lo hizo para matar a uno de ellos, herir de gravedad a dos más y ocasionar heridas leves a un tercero? ¿Hubo o no premeditación en los hechos ocurridos?

El presunto homicida pasará, previsiblemente, hoy a disposición judicial, una vez que la Guardia Civil –que contó con la colaboración de la Policía Nacional– le tome declaración en la comandancia.

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