Equipos de emergencias en el lugar del rescate el pasado lunes en la localidad de Corullón.

La realidad de un rescate: «Llamaron al centro médico de Corullón; nadie contestaba, no hay teléfono allí»

El hombre herido en la localidad berciana de Corullón al ser aplastado por un tronco relata su experiencia y muestra su agradecimiento a los equipos de Emergencias que le auxiliaron en una zona de difícil acceso

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El hombre herido en la jornada del pasado lunes en la localidad de Corullón, y que tuvo que ser rescatado por medios aéreos de Emergencias, ha relatado su experiencia en las últimas horas para evidenciar carencias y mostrar su agradecimiento a los equipos que le prestaron auxilio.

El suceso tuvo lugar en la mañana del pasado lunes lunes cuando la sala de operaciones del 112 recibía una llamada a las 10.04 horas alertando de un varón herido de 62 años al caerle un tronco encima de la pierna cuando cortaba leña en una zona boscosa situada junto al castillo de Corullón.

Los problemas con los calmantes

Inicialmente se advertía que hasta el lugar se desplazó una «ambulancia medicalizada» pero, relata el herido, «la verdad es bien distinta».

«Allí llegaron al lugar las dos personas que iban en la ambulancia pero ninguna podía administrarme un calmante ya que no tenían titulación alguna para tratar un herido», recuerda.

Sin problemas

«Creo que lo normal sería que fuese un médico con ellos», señala. «Así que después de muchas llamadas la respuesta era que en el centro médico de Corullón no repondían al teléfono. Cómo iban hacerlo si no hay teléfono en el centro», ha remarcado.

«Después de un largo periodo de tiempo retorciéndome de dolor, gracias a las llamadas particulares de los allí presentes, tanto chicos de la ambulancia, dos vecinos que llegaron al lugar y la Guardia Civil consiguieron contactar con la médica de Corullon», ha añadido en su relato.

Agradecimientos

Y así relata que «la Guardia Civil se puso en marcha para que por fin llegara al lugar y me pudiesen calmar el dolor. El helicóptero tardaría una hora pues venia de Valladolid y no le fue fácil tando descender el equipo como subirme a mí. Y esta es la realidad».

Por último muestra su agradecimiento «al equipo de rescate, Guardia Civil, dos chicos de la ambulancia y Arturo y Mari, junto con mi mujer, que hicieron lo posible para que el dolor fuese el menos posible».