Agentes de la Policía y la Guardia Civil, ante la oficina bancaria donde actuaron los ladrones./ESTHER JIMÉNEZ

Agentes de la Policía y la Guardia Civil, ante la oficina bancaria donde actuaron los ladrones. / ESTHER JIMÉNEZ

«Al principio pensamos que el estruendo era la explosión de una bombona de butano»

Los vecinos de Toral de los Vados acuden al lugar de la explosión todavía sin haberse quitado el susto de encima y convencidos de que el suceso es obra de «gente profesional»

C. RAMOS / E. JIMÉNEZ

Los habitantes de Toral de los Vados se han levantado este lunes sobresaltados y con el corazón en un puño tras la explosión que les alertó de madrugada y que 'reventó' un cajero del banco Santander en el cruce de la avenida Santalla de Oscos con la calle el Teso. Un estruendo que al principio pensaron que «era la explosión de una bombona de butano» y que les rompió de forma brusca el descanso a las cuatro y media de la madrugada, momento en el que se produjo el atronador estruendo provocado por los ladrones al activar la carga explosiva aún por determinar.

Muchos curiosos durante toda la mañana a las puertas de la oficina donde se produjo el suceso contemplando los daños y siguiendo de cerca la labor de investigación desarrollada en su interior por la Guardia Civil. José Luis es uno de ellos. Vive en el piso situado justo encima de la oficina bancaria. Por la mañana contemplaba estupefacto los efectos de una explosión que le sorprendió a las cuatro y media de la mañana con «un estruendo que no había oído nunca». «Muy asustado», asegura, salió a la venta de su casa y «no vi nada», reconoce, si bien asegura que uno de sus vecinos sí le comentó como contemplo como los asaltantes tenían aparcado el coche en la calle 17 de Noviembre.

Para los habitantes de esta localidad berciana la mañana de este lunes no ha sido una mañana cualquiera y tienen claro que los autores de la explosión debían de ser «gente profesional porque son explosivos y sabían muy bien hacia donde iba a ir la onda expansiva».

Afortunadamente finalmente todo se ha quedado en un susto, un buen susto, ya que el suceso no provocó daños personales ni en el edificio que albergaba la sucursal bancaria ni tampoco en las viviendas colindantes. Tan solo en la entidad bancaria que amanecía con los cristales reventados y los restos de la explosión por el suelo.

Los trabajadores de la entidad han señalado a elbierzonoticias que lamentan que los vecinos se hayan quedado sin un servicio que la entidad prestaba cada día a sus clientes.