Manifestación en Ponferrada del movimiento feminista. / César Sánchez

La Plataforma contra las violencias machistas del Bierzo se suma a la petición de aborto libre, seguro y gratuito

Castilla y León cuenta con 437 objetores de conciencia y tan solo un hospital de la comunidad lleva a cabo interrupciones voluntarias

ELBIERZONOTICIAS Ponferrada

La Plataforma contra las violencias machistas Bierzo y Laciana se ha sumado a las asociaciones feministas de todo el país en su petición por un aborto libre, seguro y gratuito. Y es que tras 11 años de la aprobación de la ley de Salud Sexual y Reproductiva y de Interrupción Voluntaria del Embarazo, el movimiento feminista está «harto» de la excusa de la «objeción de conciencia» para dejar de garantizar el derecho de las mujeres a la interrupción voluntaria del embarazo en el sistema sanitario público.

En ese sentido, en Castilla y León, según los últimos datos, existen 437 objetores de conciencia, es decir, profesionales médicos que a pesar de trabajar en el sistema sanitario público, « se niegan a garantizar la cartera de servicios médicos que prevé nuestra legislación y la red sanitaria pública», apunta la plataforma. «Esto ha provocado que de los 2.674 interrupciones voluntarias de embarazo solicitadas por mujeres residentes en Castilla y León en 2019, solo un 16% se produjeron en el sistema público», añadieron.

Además, en la actualidad solo hay un hospital público en toda la comunidad autónoma «donde las mujeres podemos ejercer este derecho», el hospital de Miranda de Ebro, «lo cual nos condena a peregrinaje injusto y discriminatorio».

«Las feministas no vamos a consentir que se siga negando a las mujeres el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo en el sistema sanitario público» y exigen que todos los profesionales de la sanidad «garanticen a las mujeres los derechos que nos reconoce la legislación vigente». Además, consideran que no se pueden seguir externalizando servicios y derivando mujeres a las clínicas privadas «mientras el sistema público que pagamos todos y todas y que depende de los gobiernos autonómicos nos expulsa y niega nuestros derechos».

«No imaginamos a profesionales negándose a practicar colostomías, mastectomias, traqueotomias, cirugías cardíacas o de cualquier otro tipo. Sin embargo, los derechos de las mujeres que tanto ha costado conseguir siguen poniéndose en tela de juicio por parte de algunos «profesionales» a quienes el sistema permite negarnos nuestro derecho al aborto libre», concluye.