El 60% de la plantilla de Vestas mantiene 'viva' la actividad para dar salida a una producción y un stock de 169 máquinas

Maquinaría en stock en la factoría de Villadangos del Páramo. /A.C.
Maquinaría en stock en la factoría de Villadangos del Páramo. / A.C.

Una semana después de reanudar las labores, una calma tensa reina entre los trabajadores de Vestas, que dan por finalizado la producción de cuatro máquinas del Drive Train y se centran en sacar 21 del modelo V90, la gran prioridad de la multinacional

A. CUBILLASVilladangos

En Villadangos del Páramo reina la calma. Al menos una calma tensa. Tan sólo algunas pintadas dan testimonio del conflicto que durante meses se vivió a las puertas de la factoría de Vestas. Tras 101 días en huelga y de resistencia, la plantilla se ha reincorporado a sus puestos de trabajo tras el acuerdo alcanzado entre la multinacional y el comité de empresa.

El apunte

Desde que estallara el conflicto y a pesar de la presión social y política, la multinacional danesa siempre ha mantenido firme en su decisión de cerrar la factoría leonesa y deslocalizar la producción, insistiendo en la necesidad de retomar la actividad para dar salida al stock y finalizar la maquinaría.

Y, tras un intenso tira y afloja, alcanzó un acuerdo con la plantilla se ha traducido en la reanudación de la actividad el pasado martes y que se tradujo en la reincorporación del 60% de la plantilla.

En la actualidad, son en torno a 160 trabajadores los que se han incorporado a los departamentos de producción y logística, éste último con el conjunto total de su plantilla para la puesta a punto del almacén tras los más de tres meses de inactividad.

Sin embargo y según fuentes del comité, el acuerdo pasa por aplicar rotaciones y que sea en torno al 50% de la plantilla la que mantenga con vida a la factoría de Vestas hasta finales de año para que se cumplan los objetivos de producción firmados en el acuerdo del ERE.

Hoja de ruta hasta 31 de diciembre

Concretamente, la hoja de ruta de aquí a final de año pasa por dar salida a un stock de 70 máquinas –que arrancarán en los próximos días- y culminar la fabricación de 99.

De ellas, 21 corresponde al modelo V90 -3 MW-, un modelo que en la actualidad sólo puede fabricarse en la factoría leonesa y que para la multinacional danesa desde un inicio se ha convertido en una prioridad.

Asimismo, el acuerdo pasa por la producción de las 'hubs' - nariz y enganches para las orejas de los molinos – de los modelos V90 y de los aerogeneradores de dos megavatios. A ello se suma la fabricación de cuatro máquinas del Drive Train (DT), el corazón de las V112 - máquinas de 3,45MW- y que los trabajadores ya han culminado.

Una hoja de ruta que se está respetado por los trabajadores que, pese a no lograr frenar su despido y el cierre de la factoría, son «los más interesados en sacar la producción para dar cumplimiento al acuerdo y recibir las indemnizaciones pactadas».

Comisión de Seguimiento

En paralelo, Vestas y comité de empresa han constituido la Comisión de Seguimiento para velar por el cumplimiento del Plan Social del ERE de extinción y abordar cualquier incidencia. Un acuerdo que, de media, ha logrado indemnizaciones de 67 días por año trabajado.

Vestas en León

En julio de 2005 la compañía danesa ponía encima de la mesa una inversión de 10 millones de euros para la construcción de la planta en el polígono de Villadangos con el compromiso de la creación de 150 puestos de trabajo.

Exactamente un año después, Vestas abría sus puertas confirmando a León tras 12 millones y la previsión de producir 300 turbinas al año. En 2008, la compañía sacaba músculo y hablaba de incrementar en dos años la producción anual de 450 aerogeneradores V90-2 megavatios hasta los 1.500, el aumento de la plantilla hasta las 700 personas y al inversión de 50 millones.

Inversiones que fueron aparejas con la incorporación de nuevas líneas de producción que consolidaron a la de León como una de las tres mega-fábricas de Vestas junto con China y Estados Unidos.

En 2010 y 2012, Vestas atravesó un bache que le obligó a aplicar expedientes de regulación de empleo, si bien y una vez superados, la planta de Villadangos ha tenido garantizada siempre la producción, con una media en la actualidad de 900 máquinas de media cada año.

Concretamente, aquellos trabajadores que voluntariamente finalicen la producción pactada hasta el 31 de diciembre de 2018 tendrán la obligación de cumplir 'la paz social' que se les adjuntará. Tendrán finalmente un despido improcedente de entre 45 y 33 días más un lineal de producción de 1.000 euros por año y un pago único de otros 1.000 euros.

Si estos trabajadores se acogen a la paz social tendrán a mayores una indemnización de 15 días más por año trabajado ascendiendo a un total de entre 60 y 48 días. Siempre y cuando desarrollen el trabajo y reanuden la producción en condiciones de normalidad.

Por su parte, los empleados de Villadangos que han decidido no entrar a trabajar –los menos- tendrán que informar a la empresa antes del 10 de octubre y serán despedidos de manera improcedente con una indemnización de entre 45 y 33 días más un lineal de producción de 500 euros por año y un pago único de 1.000 euros.

Contenido Patrocinado

Fotos