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Reparación de calzado Don Minuto Ana Gago
Oficios en declive en El Bierzo

«Si mi padre no hubiese sido zapatero posiblemente hoy no estaríamos aquí»

En Ponferrada hay actualmente 6 zapateros pero «el oficio se está perdiendo debido a la jubilación de la gente»

Ana Gago

Ponferrada

Sábado, 8 de junio 2024, 09:14

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La profesión de zapatero se está perdiendo al igual que la mayor parte de los oficios, sin embargo, todavía quedan guardianes de esta ocupación milenaria y serán ellos los encargados de buscar sucesores que se cuiden de que no se pierda definitivamente.

En Ponferrada hay actualmente 6 zapateros pero «el oficio se está perdiendo debido a la jubilación de la gente porque los jóvenes no están muy interesados en este trabajo», explica Mariví, regente del negocio de reparación de calzado Don Minuto de Ponferrada, junto a su marido Miguel.

Tercera generación de zapateros

Mariví es hija de zapatero y heredó el negocio tal y como lo va a hacer ahora su hijo Marcos. «Yo estudié Magisterio pero como no me agradaba mucho decidí dedicarme al negocio de mi padre. Él era zapatero en Villadepalos y empezó en los años 60. Después, trasladamos el negocio a Flores del Sil y, más tarde, aquí, en el pasaje Matachana, 4, al lado de la calle Real del centro de Ponferrada», explica esta berciana.

Dueños y trabajadores de Don Minuto
Dueños y trabajadores de Don Minuto Ana Gago

Miguel, también al frente de este negocio, asegura que «ahora la gente joven quiere estudiar y por eso los oficios se están perdiendo». No obstante, su hijo Marcos estudió Periodismo y a base de ayudarles en la reparación de calzado «se enganchó y continúa con nosotros con planes de heredar el negocio».

Mariví asegura que «nosotros este oficio lo heredamos de mi padre, si él no hubiese sido zapatero posiblemente hoy nosotros tampoco estaríamos aquí». En este punto, es inevitable echar la vista atrás para contemplar las grandes diferencias que existen entre la forma de trabajar con el calzado de hoy en día y la de hace más de seis décadas.

«Antes era todo más manual»

«Mi padre empezó aprendiendo con calzado nuevo, no reparando calzado, y de ahí pasó a la reparación que era lo que realmente le daba de comer. Era todo más manual, más artesano, había que rematar a pulso, se trabajaba sentado con una barra y un motor que movía esa barra, con lijas y un cepillo». A día de hoy, hay máquinas que realizan todo ese trabajo dando lugar a una profesión más cómoda y con mayor viabilidad.

Mariví cuenta con cariño que «Miguel, mi marido, también empezó a dedicarse al negocio, él es muy habilidoso, muy manitas y además de reparación de calzado hace también marroquinería, fundas de cuchillos, cintos, además de llaves», señala esta berciana que se muestra «encantada de la vida y feliz» de poder disfrutar de lo que hace después de casi 40 años al frente de este comercio.

Pero no todo es tan positivo y es que los dos zapateros coinciden en que es un oficio «muy esclavo en el que tienes que hacer 10 horas al día y trabajas los sábados por la mañana. Además, el oído sufre mucho con el ruido de las máquinas».

En Don Minuto han llegado a reparar más de un centenar de zapatos en una sola jornada por lo que a la pregunta de si es posible vivir de este antiguo oficio artesanal la respuesta es rotunda. «Se puede vivir de este oficio si eres un buen profesional, nosotros estamos cuatro personas viviendo de este oficio con lo cual sí se puede vivir», explica Miguel.

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