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Delia cosiendo en los años 60.

Los oficios en declive del Bierzo: «Antes saber coser era fundamental»

Hoy en día, las nuevas generaciones, no solo no saben coser, si no que los negocios de modistas o las mercerías en El Bierzo están en declive

Ana Gago

Ponferrada

Miércoles, 24 de enero 2024, 08:19

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Los oficios se están perdiendo en un mundo liderado por las nuevas tecnologías y la digitalización. Los jóvenes optan por estudiar carreras antes que aprender un oficio. El Bierzo, tierra de pueblos con decenas de generaciones pasadas, fue también tierra de muchos y muy diversos oficios. Hace décadas, la mayor parte de las mujeres sabían coser y tejer. Hoy en día, las nuevas generaciones, no solo no saben coser, si no que los negocios de modistas o las mercerías en El Bierzo están en declive.

«Antes, saber coser era fundamental», explica Zaira, la regente de Mercería Zaira. Al cruzar la puerta de su negocio, en el número 7 de la calle Obispo Osmundo de Ponferrada, entre telas, botones, hilos y bordados, se encuentra esta ponferradina que lleva 18 años dedicándose a este sector. «Empecé con 24 años y siempre tuve muy claro que quería dedicarme a esto. Cuando era pequeña mi madre no me dejaba ir a clases de coser porque había colegio, solo me dejaba ir en verano», cuenta entre risas.

Desde su experiencia, Zaira cree que este oficio se está perdiendo porque «ahora ya no es vital saber coser, antes lo era. Siempre se llevó lo de ir a la modista pero antes, la gente necesitaba saber coser porque aunque tuvieses dinero no había donde comprar. Mismamente las medias: mucha gente cogía los puntos de las medias porque no había producto para comprar y ahora lo encuentras en cualquier sitio, entonces, no hay necesidad». Esta costurera explica que «tampoco hay tiempo».

El perfil de la costurera y modista

Zaira confiesa que «es un oficio que se está perdiendo y que se acabará perdiendo» y lo nota en que «nosotras aquí cosemos y somos cinco personas pero cuando alguien nos ha ido dejando es muy complicado encontrar sustituto». Además, el perfil de costureras y modistas suele encajar con personas de más de 40 años. «Sí que hay una corriente de gente joven que se interesa por la costura pero es más como una satisfacción personal que como un modo de vida», explica esta berciana que también asegura que «hay pocos artesanos que pueden vivir de lo que hacen y a mí, si solamente cosiera o solamente vendiera, igual no me saldría rentable».

«Antes había que hacer toda la ropa, todo era a medida. Comprabas la tela y se hacía el traje», explica Delia, una vecina de Puente de Domingo Flórez que fue modista en los años 60 y se jubiló hace 20 años.

«Eran otros tiempos. La gente venía a mi casa, que es donde tenía mi lugar de trabajo. Yo les tomaba las medidas y me hacían encargos de abrigos, vestidos, faldas y hasta vestidos de novia, lo que fuese», señala esta berciana. «Yo empecé a coser cuando tenía 12 años. En Puente había una modista, Isabelita, que también daba clases. Primero dibujábamos el patrón en el papel y luego cosíamos. Venían chicas de todos los alrededores para aprender a coser con ella», apunta.

El pasado, presente y futuro de la profesión

Delia asegura que «en aquel momento te podías ganar la vida siendo modista estupendamente. Ahora, una modista no tiene encargos como entonces, porque ahora te sale más barato comprarlo que mandarlo hacer».

En aquellos tiempos, en Puente había otras dos modistas y dos sastres. Hoy en día, solo hay una modista que hace arreglos a través de una tienda de este pueblo. «Antes no había carreras, entonces aprendías un oficio, las chicas de mi edad íbamos todas a aprender a coser», recuerda Delia.

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