El nuevo vaso del CTR de San Román de la Vega garantiza el servicio a la provincia durante los próximos 15 años

Nuevo vaso del CTR de San Román de la Vega. /Campillo
Nuevo vaso del CTR de San Román de la Vega. / Campillo

Suárez-Quiñones visita las instalaciones cuyo nuevo recinto comenzó a prestar servicio hace un mes tras una inversión de 5,6 millones de euros

ELENA F. GORDÓN

El nuevo vaso construido en el Centro de Tratamiento de Residuos de San Román de la Vega permitirá dar servicio a la provincia durante al menos 15 años, gracias a una obra llevada a cabo de una manera «extraordinariamente rápida», con un presupuesto de 5,6 millones de euros, de los que la Junta de Castilla y León aportó el 30 por ciento, mientras que el resto lo sufragó el Consorcio Provincial de Residuos de León, Gersul.

Así lo explicó este miércoles el consejero de Fomento y Medio Ambiente, Juan Carlos Suárez-Quiñones, durante su visita al vaso, una obra «rápida, con una inversión total de 5,6 millones de euros» para su construcción, gestión y sellado, con el fin de dotar a este Centro de Tratamiento de Residuos de la provincia de León de un nuevo vaso de rechazos, ya que el que había hasta el momento «estaba prácticamente colmado».

A la planta de San Román de la Vega llegan los residuos, donde se produce su clasificación y reciclado, mientras que lo que no puede reciclarse debe ir al vaso de rechazos, para cuya acumulación se ha creado este segundo vaso que permite crear «un servicio de calidad para los ciudadanos».

El vaso tiene capacidad para 2,2 millones de toneladas métricas, lo que garantiza una vida de 15 años, teniendo en cuenta que entran cerca de 150.000 toneladas anuales de material al vaso de rechazos

La obra se ha realizado de manera «extraordinariamente rápida» por parte de la empresa adjudicataria del concurso correspondiente, que ha construido un vaso con una capacidad de 2,2 millones de toneladas métricas, lo que garantiza una vida de 15 años, teniendo en cuenta que entran cerca de 150.000 toneladas anuales de material al vaso de rechazos. Además, cuenta con 86.100 metros cuadrados de extensión, lo que supone «una superficie muy grande dividida en cuatro celdas para que pueda ir cerrándose y aprovechándose».

Para su construcción, la Junta de Castilla y León ha aportado el 30 por ciento de la inversión a fondo perdido, mientras que el resto lo ha asumido el consorcio provincial. Este vaso será gestionado por la Somacyl, la Sociedad Pública de la Consejería de Sanidad, que se encargará de su gestión, sellado y postgestión.

En cuanto al primer vaso, Suárez-Quiñones aseguró que se encuentra prácticamente sellado y cerrado, «lo que evita la polémica en cuanto a los lixiviados», que en el caso del segundo vaso se gestionarán a través de once kilómetros de tuberías.

Con todo ello, el consejero garantizó que «la provincia de León queda tranquila sabiendo durante 15 años, sabiendo que el sistema de gestión de tratamiento de residuos está garantizado». Un sistema en el que la Junta ha invertido 56,6 millones en las diferentes infraestructuras de las que está dotada la provincia de León, con dos plantas de clasificación en León y Ponferrada y otros centros de transferencia en León, Ponferrada, La Bañeza, Cistierna, Mansilla de Las Mulas, La Robla y Valencia de Don Juan.

Solución en tres años

El presidente de la Diputación de León, Juan Martínez Majo, recordó que en el mes de junio de 2015 uno de los problemas «reales» que estaba sobre la mesa de la institución provincial era «que no había dónde depositar los residuos».

Por eso se congratuló al asegurar que «en tan solo tres años, gracias a la Junta de Castilla y León y a Gersul, se ha podido tener una solución real», que la gente «no ve» pero que «hay que tener en cuenta».

Por su parte, el presidente del Consorcio Provincial de Residuos de León, Gersul, Ángel Calvo, añadió que se trataba de un problema «acuciante, porque había un vaso a punto de colmatarse y no había dónde depositar los rechazos».

 

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