El Teléfono de la Esperanza recibe más de mil llamadas anuales en la provincia de León

El teléfono de la esperanza está instalado en más de 30 provincias/
El teléfono de la esperanza está instalado en más de 30 provincias

46 voluntarios conforman el equipo de la organización que presta ayuda las 24 horas diarias

C.ARIAS

La salud emocional es la prioridad del Teléfono de la Esperanza que día tras día atiende los problemas de los leoneses. La organización también funciona en otras 30 provincias españolas, en países europeos y latinoamericanos.

«El verano no es la estacionalidad en la que más llamadas se reciben», reconoce Piedad Pacho Valbuena, presidenta del Teléfono de la Esperanza de León. «Se recogen muchas más llamadas en otoño y primavera. En verano el número cae entre otras cosas porque el sol siempre anima y transmite energía», afirma Piedad.

Cada año el Teléfono de la Esperanza recibe más de mil llamadas en León. La provincia cuenta con 46 voluntarios, 23 de ellos coordinadores de grupos de auto-ayuda. Porque en lo que va de año la organización ha establecido más de diez cursos de autoestima, de inteligencia emocional o meditación. Talleres que retoman la actividad en el mes de septiembre y que, junto al teléfono de la esperanza, suponen un importante «apoyo emocional para los asistentes».

«La función del voluntario es, tanto la atención en sede como la atención a través de la línea telefónica», asegura la presidenta leonesa de la organización sin ánimo de lucro. Y, aunque los voluntarios no son todos psicólogos, «la mayoría de ellos han recibido durante dos años cursos de formación».

El perfil más común de los ciudadanos que recurren al Teléfono de la Esperanza es el de «personas entre 40 y 55 años, aunque hay que reconocer que los jóvenes también llaman por problemas de acoso normalmente».

Piedad Pacho, que asegura que «hay noches en las que se reciben hasta 18 llamadas en León», señala que los motivos más comunes para llamar son «problemas psicológicos, depresiones, problemas en las relaciones familiares». Incluso, en determinadas ocasiones, las personas que solicitan ayuda emocional «se encuentran en tratamiento psicológico o psiquiátrico».