El acusado por el crimen de Vorrenes, este miércoles, en la segunda sesión del juicio que se sigue con jurado en la Audiencia Provincial de León. /I. Santos | S. Santos

El acusado por el crimen de Vorrenes, este miércoles, en la segunda sesión del juicio que se sigue con jurado en la Audiencia Provincial de León. / I. Santos | S. Santos

Las manchas de sangre y los cristales rotos contradicen la versión del acusado por el homicidio de Borrenes

La investigación realizada sobre las manchas de sangre en la ropa del fallecido ha reflejado que los golpes se produjeron cuando este se encontraba de pie y no tumbado en el suelo como declaró el acusado en la jornada previa | Las declaraciones de la nuera del acusado, que iba con él en el coche, ante los investigadores del caso reflejan que el acusado intentó atropellarle, un hecho que concuerda con la situación de los cristales rotos y la furgoneta en el lugar

I. Santos
I. SANTOS León

Segunda jornada de declaraciones en el juicio por la muerte de un varón en la carretera que une Ponferrada y Puente Domingo Flórez a la altura de Borrenes. Una última jornada en la que los investigadores del caso han mostrado cómo las pruebas contradicen la versión de los hechos que dio el acusado en la jornada previa.

Lo más destacable fue el análisis de las salpicaduras de sangre en la ropa de la víctima en lo que aseguran son «de golpes recibidos estando de pie y no concordaban con una caída». Tras la primera detención, tanto del actual acusado como de su acompañante, los agentes comprobaron que la versión de la mujer se asemejaba más al análisis de las pruebas y procedieron a su puesta en libertad.

Intento de atropello

Al día siguiente, y de manera voluntaria, la mujer volvió a testificar explicando que la víctima «golpeó con una piedra el cristal hasta que se rompió, pero en ningún momento la lanzó». También aseguró que tras este hecho el acusado intentó atropellarle con «movimientos bruscos hacía atrás y hacía adelante».

Esta declaración también concuerda con el hecho de que los cristales de la ventana rota estuvieran en una dirección de la carretera y «a unos metros» se situara la furgoneta «en dirección contraria al sentido de la circulación».

'Te voy a atropellar y te voy a machacar', fueron, según las declaraciones de los investigadores, las palabras que el acusado gritaba en el momento, pero cuando la víctima huye por una zona donde no puede acceder la furgoneta él vuelve a bajar del vehículo y le persigue.

El único acusado, este miércoles, durante el juicio en la Audiencia Provincial.

Galería. El único acusado, este miércoles, durante el juicio en la Audiencia Provincial. / I. Santos

Huída y agresión

En la declaración de la mujer, el día posterior a la detención, ella cuenta que el fallecido «saca la navaja y le amenaza, pero siempre intentando escapar». Tras unos instantes ella escucha «un grito de dolor» y cuando se acerca a la zona donde se produjo la agresión «ve al fallecido en el suelo todavía con vida y al acusado de pie en actitud agresiva».

La mujer también declaró que e la noche del 6 de mayo, una vez en el domicilio, I.M.I. aseguró que «se había desahogado con el fallecido».

Un interrogatorio detenido

Otro de los testigos de esta jornada ha sido un agente de la Policía Judicial encargado de grabar los antecedentes de I.M.I. tras su detención. Un testigo llamado a declarar por el abogado de la familia al que se le han relatado varios antecedentes del acusado para su ratificación, pero que el juez ha considerado que estaban fuera de lugar y ha pedido al letrado que cesara esa línea del interrogatorio.

El abogado de la familia insiste en que «se le dibuja como una persona pacífica y no es así, nosotros podemos demostrar con sus antecedentes que no se trata de una persona pacífica». Unas explicaciones que al juez de la sala no le han convencido y ha cortado el relato de los antecedentes policiales del acusado.

«Un hombre querido por todos»
Imagen del principal acusado por el caso en la primera sesión del juicio.

La familia de la víctima ha declarado este miércoles en la segunda sesión del juicio celebrado en la Audiencia Provincial de León. Tanto la hermana como el hijo del fallecido han resaltado que era «una persona muy querida» en la zona en la que residía.

Hacía unos años que la víctima y su madre residían en la localidad berciana de San Juan de Palueza, perteneciente al municipio de Borrenes. «Estaba con un tratamiento para dejar los estupefacientes, pero era el motor de vida de mi madre, era quien la cuidaba», recordó en el juicio la hermana de la víctima.

Un hombre que estaba intentando salir del consumo de drogas y que «cumplía con todas las revisiones», pero que en ocasiones bebía en exceso. Como quedó demostrado con los análisis de sangre del día de los hechos en los que superaba los 3 gramos por litro de alcohol en sangre.

«En estos pueblos se conoce todo el mundo, él bajaba mucho al restaurante que está en la carretera que son amigos suyos, él a veces iba por la carretera y sus amigos le llevaban en coche», ha recordado su hermana.

Por su parte, el hijo de la víctima visiblemente afectado ha declarado que «no era una persona conflictiva» y nunca fue detenido. Además, ha explicado que se ayudaba de un palo para caminar, algo que en la zona «es muy común». Pero insiste en que «nunca le vi con un arma ni con una navaja».