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Fachada de la panadería de Lillo del Bierzo.
Lillo del Bierzo se queda sin panadería después de 80 años

Lillo del Bierzo se queda sin panadería después de 80 años

La panadería Lillo lleva haciendo pan para el pueblo y alrededores durante 84 años en los que el negocio ha pasado de generación en generación

Ana Gago

Ponferrada

Domingo, 31 de diciembre 2023, 11:13

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La única panadería que sobrevivía en el pequeño pueblo de Lillo del Bierzo echará la llave a sus puertas a partir de este 1 de enero de 2024. Casimiro comenzó con esta aventura cuando tenía 25 años y, 37 años después, dice adiós a la que fuera como su segunda casa y a sus clientes. Sin embargo, se trata de un negocio que comenzó su abuelo hace más de 80 años y que ha pasado de generación en generación.

A partir de este lunes, la panadería, que ha vivido épocas de guerra, de hambre, de prosperidad y de júbilo, no abrirá y sus hornos no se encenderán.

La Panadería Lillo lleva casi nueve décadas haciendo pan para toda la zona. «Si nada o nadie lo remedia, la saga panadera del tío Guindo terminará aquí. Lillo del Bierzo se queda sin panadería», cuentan con nostalgia los vecinos del pueblo que aprovechan para agradecerle a Casimiro el «gran servicio que con tanta profesionalidad y honradez nos dedicó a Lillo del Bierzo y alrededores».

Este domingo 31 de diciembre, último día del año 2023, será también el último en el que la panadería ofrezca sus servicios después de 84 años. Este negocio familiar ha dejado huella en el pueblo y algún vecino recuerda como «hace 60 años yo salía de la escuela y me pasaba por la panadería a comprar un chusco. Le decía a Luisa apúntamelo, a final de mes pasaba la señora Ana a pagar».

Un negocio tradicional

Tino, Manuela, Tivines, Luisa y Casimiro fueron los regentes de este negocio tradicional de Lillo del Bierzo. «Los padres de Casimiro tenían un molino en el que hacían la harina», recuerdan.

«Qué pan hacían... Yo me acuerdo de Tivines y su mujer, y luego su madre, que cuando subíamos a Lillo, a la vuelta siempre entrábamos a por la hogaza... Qué gran familia, me acuerdo mucho de sus padres también, cuando bajaban los míos a moler el millo en el molino», cuenta otra vecina del pueblo.

Los vecinos lamentan que el cierre de este comercio supone «un negocio menos en Lillo» pero le desean a Casimiro «una feliz y merecida jubilación». También claman que «otra persona se interese por la panadería» para evitar su cierre.

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