La jefa del Servicio Territorial de Cultura, Amelia Biaín, firmó este miércoles el acta de recepción de las obras de reparación de la iglesia de El Acebo.

La Junta finaliza la reparación de la iglesia de San Miguel en El Acebo tras una inversión de casi 25.000 euros

El templo recibe a los peregrinos del Camino de Santiago en el primer pueblo que atraviesan al entrar en la comarca del Bierzo

ELBIERZONOTICIAS Ponferrada

La jefa del Servicio Territorial de Cultura de la Junta en León, Amelia Biaín, firmó este miércoles el acta de recepción de las obras de reparación de la iglesia de San Miguel, en la localidad berciana de El Acebo, perteneciente al municipio de Molinaseca. La intervención contó con una inversión de 24.439 euros, procedente de los fondos desconcentrados de la Dirección General de Patrimonio Cultural.

Fundamentalmente, las obras consistieron en cinco actuaciones, que incluyen la renovación del acceso al campanario, la rehabilitación de los apoyos de las campanas, la reparación de las cancillas de cierre de la parcela, la recolocación del tejado del porche y la apertura del paso bajo de la espadaña con cierre interior de mamparas. El proyecto se planteó desde el respeto a la arquitectura existente y se desarrolló bajo supervisión arqueológica, según explicaron fuentes de la Junta.

Situada en el primer pueblo que los peregrinos del Camino de Santiago se encuentran tras adentrarse en la comarca del Bierzo, la iglesia de San Miguel se eleva en un pequeño promontorio de la localidad. El templo recibe a los peregrinos con un porche ubicado en el sombrío lateral norte, mientras que la fachada sur, más cálida y soleada, queda ciega. Construida entre los siglos XVII y XVIII, la iglesia posee una nave central cubierta por una bóveda de cañón y flanqueada, al sur, por una nave lateral y por la sacristía. Al norte, la preceden, el porche de acceso y un cuarto de almacenamiento.

Las mamposterías y paramentos de la espadaña, situada al oeste, indican que este elemento se levantó algo después. La estructura presenta dos huecos para sendas campanas en el piso superior; un óculo de aspecto moderno abierto en el tramo central, para iluminar el coro; y, un pequeño paso con arco de medio punto en su parte inferior, abertura que ha sido tapiada, y que al interior ha sido transformada en un curioso confesionario.

El ángulo suroeste está ocupado por el volumen de piedra que constituye la escalera de acceso al campanario. Esta estructura, «totalmente descalzada» por la hinchazón provocada por el filtrado de aguas, presentaba diversas grietas verticales que indicaban peligro de desplome.