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La increíble historia de la Casona de El Valle, regalo de los Reyes Católicos y lugar de nacimiento del discípulo de Gaudí

En la fachada de esta casa antigua, junto al escudo original, se encuentra la mitad inferior de un árula perteneciente a la época romana

Ana Gago

Ponferrada

Sábado, 6 de julio 2024, 09:22

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En el pequeño pueblo de El Valle, perteneciente al municipio de Folgoso de la Ribera, se encuentra una casa que esconde una gran historia, pues fue un regalo de los Reyes Católicos hace más de 500 años, pero además en ella nació el discípulo de Gaudí, Policarpo Arias. No solo eso, y es que en la fachada de esta casa antigua se encuentran restos de la época romana.

La Casa Grande de El Valle, hoy convertida en hotel rural, fue un regalo de los Reyes Católicos a la familia Rodríguez Raposo por su destacada actuación en la conquista de Granada. Una información documentada y contrastada por estudios que hacen alusión al escudo original que todavía se conserva en la fachada del edificio y que pertenecería al siglo XVI. Posteriormente, el linaje fue cambiando hasta llegar a la familia Arias Valcarce, la última heredera de la Casona.

Imagen del patio interior de la Casona. A. G.

Además, junto al escudo original se encuentra la mitad inferior de un árula perteneciente a la época romana en la que se pueden apreciar una letras que carecen de sentido sin el texto completo pero del que se ha podido descifrar la palabra Navia y así deducir que es una ofrenda a la diosa de la fecundidad conocida como Navia. Este hecho puede estar relacionado con la cercanía del castro de Tudela a este lugar ya que también se han encontrado escritos romanos sobre piedras que se utilizaron como cimientos de la casa.

El discípulo de Gaudí nació en la Casa Grande

El linaje de la familia Arias Rodríguez se remonta al 1700 con el matrimonio de Francisca López, natural de El Valle y Pedro Arias, natural de San Esteban. De este matrimonio, del que existen pocos datos, descendería Santo Arias López que se casaría más tarde con Antonia Rodríguez, natural de Bembibre, dando lugar al inicio de los Arias Rodríguez.

Su hijo, Policarpo Arias Rodríguez nació en 1825 y fue el discípulo de Gaudí y el contratista encargado de reconstruir las obras del Palacio Episcopal de Astorga siguiendo las instrucciones del gran arquitecto catalán. Hay documentos que reflejan que por este encargo cobraría 168.520 pesetas.

Policarpo fue el hermano mayor de Pedro Arias Rodríguez, que se casó con Marcelina Valcarce, natural de Folgoso, de quienes partirían los últimos herederos.

Una familia adelantada a su tiempo

Pedro Arias Rodríguez se casó con Marcelina Valcarce, matrimonio que vivió a mediados de 1850 y del que descenderían los próximos herederos de la Casa Grande. Y es que no solo eran los propietarios de una casa en un pueblo del Bierzo, si no que eran la representación de la clase alta de España en aquellos tiempos. La familia Arias tenía tierras, viñedos, cerezos, castaños, cabras, cerdos, ovejas y demás animales, fincas y lagares en la Comarca pero también tenían propiedades en Astorga y en Madrid. Más allá de sus dominios, llama la atención su cultura, educación y sabiduría. Eran personas cultas, estudiadas, que sabían leer y escribir. Una hazaña poco común por aquel entonces, más aún en los pueblos.

Pedro Arias Rodríguez, de quien descendería la Casona, murió el 29 de enero de 1900 dejando como herederos a su mujer Marcelina Valcarce y a sus hijos Balbina, Petra, Isabel, José, Maximina, María y Miguel.

De su mujer, Marcelina, y de sus hijas Petra y María no existen más evidencias pero se conoce que Isabel, José y Miguel fueron los descendientes que custodiaron y vivieron en la Casa Grande hasta la muerte de Isabel a los 86 años de edad el 26 de septiembre de 1948.

José falleció en Astorga en 1932 y Miguel en El Valle en 1943. De Balbina se sabe que murió en 1932 pero se casó con Santiago García y se mudó a Brañuelas, donde tuvo varios hijos entre los que destaca Francisca a la que Isabel llamaba Kika.

Familia Arias

No solo eran los propietarios de una casa en un pueblo del Bierzo, si no que eran la representación de la clase alta de España en aquellos tiempos

Ninguno de estos tres hermanos tuvo descendencia, por eso, Isabel, le dejó la Casona a sus sobrinas Sofía y Lucrecia, esta última era hija de su hermana María. Sofía era hija de su hermana Maximina que se casó con Gerardo Luengo. A su vez, Sofía tuvo a Gerardo y a Manolo, los últimos herederos legítimos de la casa y de las propiedades.

Isabel, José y Miguel, dueños de La Casona

Isabel, José y Miguel fueron los tres hermanos que, sin duda, le dieron vida a la Casa Grande e hicieron que la increíble historia de esta familia llegase hasta nuestros días a través de los utensilios, libros, fotos y demás artilugios que se han encontrado en esta casa de El Valle.

Isabel nació en 1862 y era la mayor de estos tres hermanos. Una mujer que se casó con el médico conocido como Porras y que quedó viuda al poco tiempo, lo que le llevó a vivir con sus dos hermanos el resto de su vida.

Miguel era el menor de los hermanos, nacido en 1879. De él se sabe que era Comandante de Infantería y se han encontrado libros sobre estrategias militares.

Se desconoce el año de nacimiento de José pero es el hermano que sigue a Isabel. Se puede deducir que era químico por la cantidad de frascos de cristal que se han encontrado en la casa con los nombres grabados de cada experimento, medicamento o pócima. Además, se han encontrado libros de química, tratados y estudios y los testimonios de la gente del pueblo lo corroboran.

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