Comisión de Cajas

Herrera culpa a los directivos de las cajas del fracaso del proyecto de integración por su visión «puramente localista»

El presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera, comparece en la Comisión de Investigación de las Cajas de Ahorro. /Rubén Cacho
El presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera, comparece en la Comisión de Investigación de las Cajas de Ahorro. / Rubén Cacho

El presidente de la Junta asegura que fue un «error histórico» y que el tiempo ha demostrado que «no era un capricho» y sí un «proyecto de Comunidad responsable» | Destaca que la Junta actuó con rigo y que Caja España y Caja Duero representaron el mayor sentimiento de Comunidad

LEONOTICIAS DIARIOLeón

El presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, culpó este jueves a los directivos de las cajas de ahorro del fracaso del proyecto de integración por su «muy poca visión y compromiso« y lo calificó de «error histórico», dado que el tiempo ha demostrado que «no era un capricho político o debate artificial, y sí un proyecto de Comunidad responsable y serio».

Herrera, que cerró hoy las comparecencias de la comisión de investigación sobre las cajas de las Cortes Regionales, lamentó que el acuerdo alcanzado en febrero de 2009 entre el PP, PSCyL, Cecale, CCOO, IU y el sindicato Csica para la integración, fue rechazado por «resistencias e incomprensiones que acabaron siendo insalvables». «Primó una visión puramente localista y muchas veces personalista que logró ocultar el debae de fondo en un bosque de prejuicios, opiniones gremiales, manipulaión de sentimientos -soy burgalés y sé de que hablo- y peleas estériles sobre cuestiones puramente instrumentales», explicó.

El presidente de la Junta, que por segunda vez en esta legislatura compareció ante una comisión de investigación después de hacerlo en junio de 2016 ante la del Hospital Universitario de Burgos, culpó a los directivos de las cajas, «que debían central el debate y orientar las decisiones en términos objetivos y técnicos y demostraron muy poca visión y compromiso», en especial a los de Caja de Ávila, Caja Segovia, Caja Círculo y Caja de Burgos, a la vez que destacó «el mayor sentido de Comunidad» de Caja España y Caja Duero.

En este sentido, también lamentó que las entidades más pequeñas, meses después de rechazar la integración, se vieran obligadas a sumarse a otros SIP en los que quedaba diluido su peso provincial y autonómico debido «a acuerdos desesperados de sus órganos de gobierno» para beneficiarse de las ayudas de saneamiento reguladas por el Banco de España.

«Frente a la advertencia de que o nos movemos o nos mueven, algunos impusieron su criterio de que no había que hacer nada, de que solos estábamos mejor o de que era preferible buscar alianzas fuera de la Comunidad», aseveró.

Integración, sinónimo de oportunidades

El presidente también argumentó que un mes después de que varias cajas rechazara el proceso de integración, en marzo de 2009, el Banco de España interviene la primera entidad: Caja Castilla-La Mancha, y en junio de ese mismo año se crea el FROB.

Herrera, en su intervención inicial ante la comisión de investigación, se mostró convencido de que la integración hubiera generado «oportunidades reales de que las cosas fueran distintas» y apuntó que, en el peor de los casos, habría supuesto dotar al sistema de cajas una dimensión adecuada para afrontar después una alianza nacional en condiciones de «mayor fortaleza y equilibrio».

La Comisión

El socialista José Ignacio Martín Benito consideró que la falta de liquidez fue la principal «debilidad» de las cajas, lo que dijo las dejó en manos del sector inmobiliario y les hizo recurrir a productos tóxicos. Por ello, preguntó como «espectador protagonista» a Herrera si en Castilla y León hubo otros factores que acabaran con ellas.

Por su parte, Pablo Fernández, preguntó a Herrera si lo sucedido con las cajas había sido su mayor «error». Herrera aseguró que no se siente «satisfecho» con el resultado del intento de integración, pero añadió que entonces hicieron lo que debían hacer. Además, Fernández planteó si en virtud de las competencias que tenían si la Junta alertó al Banco de España de lo que sucedía en las cajas.

Desde Ciudadanos, Manuel Mitadiel aseguró que no se nombraba ningún presidente de las cajas sin el «placet» de la Junta. «Sé de lo que hablo», dijo y le pidió autocrítica sobre la acción del Ejecutivo en el control.

El portavoz del Grupo Mixto, José Sarrión (IU), sostuvo que ni la Junta controlaba, ni los partidos hicieron ninguna «actividad crítica», sino que se limitaban a apoyar las medidas que se presentaban. En relación a la situación de Caja España, recordó que el Banco de España advirtió de que los préstamos al expresidente de la entidad Santos Llamas presentaban riesgos. Sin embargo, recordó que el Ejecutivo autonómico emitió sus autorizaciones, pese a que la caja informó de que no se iban a presentar nuevas garantías.

Finalmente, la 'popular' Isabel Blanco Llamas destacó la actuación de la Junta para impulsar una integración de cajas en un momento de beneficios. También consideró que el Banco de España tuvo «mucho que decir» en la elección de la integración, que mancomunaba el riesgo y permitía mantener la obra social. «Era una fórmula absolutamente posible». «Fuimos pioneros, lo vimos venir».

Además, aseguró que frente a la pérdida de las cajas, Castilla y León ha fortalecido la relación con los nuevos actores financieros a través del Consejo Financiero y de la Lanzadera Financiera.

A su vez, también defendió que la Junta trabajó con rigor y con anticipación, como demuestra que fue la primera administración en plantear un modelo que luego acabó por generalizarse. El presidente recordó que en 2007 la Junta ya planteó al resto de los grupos políticos un diálogo sobre el futuro del sector financiero de la Comunidad, con el objetivo de protegerlas ante las «señales que anticipan un cambio de ciclo» y «cuando el tamaño y la cooperación entre ellas dejaba de ser una opción y pasaba a ser una necesidad».

Por último, resaltó que en octubre de 2008 el proyecto SIP, denominado 'Espiga' fue presentado a la opinión pública y a los agentes sociales de la Comunidad, así como a los presidentes y directores generales de la Comunidad, que dieron su aprobación inicial, proyecto que culminaría cuatro meses más tarde con el respaldo del PP, PSCyL, Cecale, CCOO, IU y el sindicato Csica para la integración.

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