Pederastia en la Iglesia

La Diócesis de Astorga apremia al Vaticano para clarificar los dos casos de pederastia del cura leonés Ángel Sánchez Cao

El obispo de Astorga, Juan Antonio Menéndez, durante una rueda de prensa sobre la pederastia en la Diócesis. /César Sánchez
El obispo de Astorga, Juan Antonio Menéndez, durante una rueda de prensa sobre la pederastia en la Diócesis. / César Sánchez

El obispo recuerda que remitió el caso de Emiliano Álvarez junto a la segunda denuncia de Ramos Gordón y que aún sigue a la espera de que la Congregación para la Doctrina de la Fe decida levantar o no la prescripción canónica

A. CUBILLASLeón

El Papa Francisco ha convertido la pederastia en la Iglesia en su principal combate a ganar en este 2019 tras un año marcado por la relevación de una serie de casos, con especial incidencia en Estados Unidos y Chile.

España también se ha visto manchada por la pederastia. Concretamente, León. José Manuel Ramos Gordón iniciaba el pasado 1 de enero su destierro de 10 años tras comprobarse que abusó de tres menores durante la década de los 80 en su etapa como profesor del Seminario Menor de La Bañeza.

Un «horror» que, con dolor y rabia, Francisco Javier trasladó al Papa Francisco que, a través de la Congregación para la Doctrina de la Fe en el Vaticano, ordenó levantar su prescripción e investigar los hechos.

Denuncia que permitió demostrar que Ramos Gordón abusó de dos hermanos gemelos en La Bañeza. Pero la sentencia no impidió que los vecinos de la localidad zamorana de Tábara despidieran con honores a este sacerdote. Al fin de cuentas, la Iglesia silenció el caso y permitió al sacerdote seguir oficiando misa. Hasta que Francisco Javier rompió su silencio. Era el año 2017.

Cuatro denuncias, tres víctimas confirmadas

A partir de ese momento, otras víctimas relataron desde el anonimato el horror vivido en el Seminario de La Bañeza, Astorga fue escenario de una manifestación de exseminaristas pidiendo la condena de los encubridores de los abusos y dos víctimas dieron el paso a denunciar en el mes de febrero.

La primera contra Ramos Gordón, en su etapa en el colegio Juan XXIII de Puebla de Sanabria (Zamora); La segunda, la que presentó Emiliano Álvarez contra Ángel Sánchez Cao, el sacerdote que con el inicio del 2019 la Diócesis de Astorga decide apartar tras la que sería la cuarta denuncia de pederastia en la Diócesis de Astorga que ha salido a la luz.

Ambas denuncias fueron remitidas por el obispo maragato a la Congregación para la Doctrina de la Fe. Siete meses después, Juan Antonio Menéndez anunciaba el destierro de Ramos Gordón tras confirmarse los abusos sexuales también en Sanabria. Sin embargo, la investigación de Sánchez Cao se mantenía bajo secreto pontificio.

Y así continúa, incluso después de que recientemente una segunda víctima del sacerdote denunciase abusos, lo que ha desencadenado su retiro provisional.

Premura desde Astorga

El obispo de Astorga, Juan Antonio Menéndez, apremia a la Congregación para la Doctrina de la Fe a dar una respuesta y determinar, en primer lugar, si levanta la prescripción canónica de los hechos para, en un segundo proceso, determinar o no su culpabilidad y clarificar los hechos.

Lo hace «insistentemente», en el último mes con más motivos, según señalan desde la Diócesis de Astorga, que recuerda que el expediente de la investigación que se llevó a cabo se remitió a la par que el de la víctima de Zamora que se revolvió hace ya cuatro meses.

Sin embargo, según informan, Juan Antonio Menéndez, sigue esperando la respuesta. «Aunque sean dos procesos distinto la resolución se remitió hace casi un año y aún nos e ha tomado ninguna decisión», señalan desde la Diócesis de Astorga, desde donde hace unos días enviaron la investigación realizada después de la denuncia presentada por otra presunta víctima de Sánchez Cao.

Hasta la fecha, según remarcan desde la Diócesis, se han podido corroborar la existencia de tres víctimas reales y sólo se han presentado cuatro denuncias, a pesar de que algunas voces han apuntado a un mayor número de denuncias.

La solución, un presunto encubridor como sustituto

Tanto Francisco Javier como Emiliano Álvarez, los dos exseminaristas que han dado a conocer públicamente sus casos, han insistido en reiteras ocasiones que son más los niños –hoy hombres- que fueron víctimas de abusos sexuales en el Seminario Menor de la Bañeza. Les animan a denunciar, a «abandonar la cobardía», aunque entienden que se guarde silencio ante «el trato que la Iglesia está dando a las víctimas».

Y, para rizar aún más el rizo, según denuncian las víctimas, la última decisión de la Diócesis de Astorga: la elección de Javier Redondo, uno de los «encubridores de Ramos Gordón» para sustituir en el municipio gallego del Barco de Valdeorras a Ángel Sánchez Cao, retirado provisionalmente hasta que el Vaticano emita un veredicto.

 

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