Casi una de cada cuatro personas en Castilla y León sufrió exclusión social en 2017

Foto de familia de los ponentes y organizadores del Foro Horizontes sobre Integración./César Sánchez
Foto de familia de los ponentes y organizadores del Foro Horizontes sobre Integración. / César Sánchez

El foro Horizontes de CyLTV sitúa a la pobreza y la discapacidad como los principales retos para la integración

D.ÁLVAREZCarracedelo

Casi una de cada cuatro personas en Castilla y León sufrió una situación de vulnerabilidad o exclusión social a lo largo del pasado año 2017, según el último estudio de la Red de Pobreza de Castilla y León. Su presidente, Daniel Duque, fue el encargado de ofrecer la ponencia inaugural del foro Horizontes que CyLTV dedicó a la integración y que se celebró en la tarde de hoy en el recinto ferial del municipio berciano de Carracedelo. Pobreza y discapacidad son, según los participantes en el debate, los principales retos a superar para alcanzar una sociedad con igualdad de oportunidades.

Al respecto, Duque recalcó que en el actual escenario «es fundamental tener en cuenta a las personas con dificultad». Pese a que los datos de la Comunidad son mejores que la media a nivel nacional, el presidente de la Red de Pobreza consideró que «aún queda mucho que hacer para mejorar esos números» y recordó que «en tiempos de bonanza nunca se redujo el nivel de pobreza y cuando ha venido la crisis ha aumentado esta realidad».

Como respuesta a esta situación, la propuesta apuntada por Duque pasa por «recuperar los derechos perdidos durante la crisis y que estos derechos sean el centro sobre el que pivote la recuperación de las personas en exclusión». «Todo tiene que basarse en poner a la persona y a sus necesidades en el centro», reiteró el presidente de la Red de Pobreza, que apostó por «trabajar conjuntamente» con las administraciones para fortalecer la colaboración público-privada. «Cada situación es diferente, no hay una receta mágica», concluyó.

En la misma línea, la directora territorial de la Fundación Secretariado Gitano, María del Mar Fresno, destacó que los retos más importantes a los que tendrá que hacer frente Castilla y León en los próximos años están relacionados con el envejecimiento, la brecha digital o la brecha educativa. «Se trata de cómo dar respuesta a estas situaciones para conseguir una sociedad más inclusiva para todos los ciudadanos», explicó Fresno. En ese sentido, la apuesta de la Fundación se resume en «educar en la diversidad». «No hay que hablar de inclusión sino de convivencia, desde un punto de vista más positivo», recalcó.

En cuanto a la situación del colectivo romaní, Fresno remarcó que «algunos actores ya han salido de la crisis, pero hay grupos específicos que siguen enfrentándose a dificultades estructurales». Para dar solución a esta situación, la representante de la Fundación recomendó la puesta en marcha de políticas especificas para esos grupos sociales, que además podrán seguir beneficiándose de las políticas de inclusión generales en materia de educación, vivienda o empleo.

La discapacidad como factor determinante

El otro gran factor determinante a la hora de analizar la integración tiene que ver con la discapacidad, por lo que dos de los ponentes participantes provenían de entidades que trabajan en este sector que atiende a más de 120.000 personas en la Comunidad. Así, el delegado de la ONCE en Castilla y León, Ismael Pérez, recalcó la diferencia entre los retos comunes de la sociedad y otros desafíos que «van por barrios». «Tenemos que ser capaces de conseguir una sociedad más abierta a la participación de todo el mundo», explicó el responsable de la ONCE.

En ese sentido, Pérez subrayó que «la educación es el factor decisivo para llegar al empleo», uno de los puntos negros que afectan al colectivo. «Hay que construir toda la historia desde el principio, el problema es que toda la cadena funcione», explicó el responsable de la ONCE en la Comunidad, que remarcó el papel de administraciones, empresas y ciudadanos para garantizar el empleo y la accesibilidad a los integrantes de la organización.

Por último, el presidente del Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (Cermi) en Castilla y León, Francisco Sardón, denunció que «no todas las personas viven bajo el principio de igualdad de oportunidades». «Se están dando pasos importantes en dirección de la integración», reconoció Sardón, que admitió que la situación hoy es «bastante mejor que hace 10 años» aunque consideró que el «retraso histórico grande» que arrastra la Comunidad en esta materia dibuja una «gran capacidad de mejora».

Al respecto, el presidente del Cermi en la Comunidad reclamó a empresas, administraciones y agentes sociales que «aceleren el proceso para no tener que esperar 30 o 40 años más para vivir en igualdad». «Estamos en el buen camino pero hay que acelerarlo para no perder a generaciones de personas con discapacidad que no quieren ser ciudadanos de segunda».

En esa línea, Sardón se refirió a la accesibilidad y a los problemas en el acceso al empleo como los principales retos del colectivo. En cuanto a la primera, la calificó de «asignatura pendiente» y lamentó que no se le dé «toda la importancia que requiere», ya que impide que las personas con discpacidad accedan a información, empleos o bienes culturales. «No disfrutan de las mismas oportunidades», resumió.

En cuanto al acceso al empleo, Sardón reclamó «un paso adelante» a la empresa privada para apoyar la contratación de estas personas aunque valoró la mejora de oportunidades de acceso que lleva aparejada la nueva Ley de contratos del sector público. En la misma línea, valoró la educación y al formación como métodos para acceder a un empleo de una forma más fluida y finalizó su intervención con un mensaje positivo: «Las personas con discapacidad queremos vivir de forma participativa, no ser protagonistas pasivos. Queremos contribuir con nuestro talento y nuestra forma de entender la vida», zanjó.

 

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