La concentración de los 'Lunes sin Sol' de León recuerda a la anciana asesinada en Toreno por su marido

Convocatoria de la plataforma 'Lunes sin Sol' de León en la que se recuerda a la mujer de 95 años presuntamente asesinada por su marido en fechas recientes en una residencia de la localidad berciana de Toreno. /CARLOS S. CAMPILLO
Convocatoria de la plataforma 'Lunes sin Sol' de León en la que se recuerda a la mujer de 95 años presuntamente asesinada por su marido en fechas recientes en una residencia de la localidad berciana de Toreno. / CARLOS S. CAMPILLO

«Deben adoptarse medidas y políticas más contundentes y ágiles», subrayó el manifiesto en el que también se tuvo presente a Rosa, asesinada por su pareja en Dos hermanas (Sevilla)

ICALLeón

«La violencia contra la mujer es quizás la más vergonzosa violación de los derechos humanos. No conoce límites geográficos, culturales o de riquezas. Mientras continúe no podremos afirmar que hemos avanzado realmente hacia la Igualdad». Estas palabras del Premio Nobel de la Paz Kofi Annan, resonaron en la concentración 'Los lunes sin sol' convocada por la Plataforma contra la Violencia Machista de León y que hoy recordó a la anciana de 95 años asesinada en la localidad de Toreno (León) a manos de su marido, el 11 de enero en la Residencia Conde de Toreno, y a Rosa, la mujer de 66 años fallecida en la localidad de Dos Hermanas (Sevilla) el sábado, después de que su marido la atacara con un hacha tras una discusión.

En el manifiesto leído durante la concentración, se cifraron en cinco las mujeres asesinadas en durante este primer mes de 2019 y que, desde el año 2003, hacen un total de 980, en lo que supone «un atentado de los derechos humanos y una continua vulneración de los derechos fundamentales más elementales», ante lo que deben «adoptarse medidas y políticas más contundentes y ágiles».

El texto insistió en los «múltiples errores y lamentables fallos en el sistema de protección de las mujeres y sus hijas e hijos» cometidos, ante los que se necesitan «explicaciones» y que «se asuman las responsabilidades oportunas y se tomen las medidas necesarias para que nuevos casos no vuelvan a producirse».

Por ello, abogaron por desarrollar «de manera urgente» el pacto de Estado contra la Violencia de Género y dotarlo de los medios y recursos necesarios para erradicar el terrorismo machista. Un pacto del que lamentaron que «las medidas se ciñen de manera exclusiva a la violencia de género en el ámbito de la pareja o expareja», así como que «su puesta en práctica está siendo muy lenta».

Finalmente, el texto denunció la precariedad laboral de las personas que atienden los servicios de atención a las víctimas de violencia de género, «subcontratadas mayoritariamente por empresas privadas que buscan el mayor rendimiento al menor coste posible», y enfatizó que «la violencia de género no puede ser un negocio».