Foto fundacional de la Federación de Guerrillas de León-Galicia. /Santiago Macías

Foto fundacional de la Federación de Guerrillas de León-Galicia. / Santiago Macías

La clandestinidad berciana, 80 años después

El 24 de abril de 1942, la aldea berciana de Ferradillo fue el escenario del nacimiento de la Federación de Guerrillas de León y Galicia, la primera de España

María Fernández
MARÍA FERNÁNDEZ

«Guerra de Guerrillas». Este término es el que, popularmente, se asocia a la Guerra de la Independencia; más concretamente al tipo de defensa que los españoles hicieron durante la invasión napoleónica.

Pero lo cierto es que durante el régimen franquista también existió una «guerra de guerrillas», esa que ejercían lo contrarios al régimen de Franco y que en la zona de El Bierzo (y su vecina comarca gallega de Valdeorras) germinó pronto, antes que en otros lugares de España.

«Tras la sublevación el 18 de julio de 1936, las circunstancias que se dieron en Valdeorras y en El Bierzo fueron las mismas», así explica el investigador berciano Santiago Macías como de ambas comarcas surgió una guerrilla de resistencia al franquismo años antes de que estos grupos armados vieran la luz en el resto de España.

Circunstancias

Y es que ambas zonas cayeron rápidamente en manos de los sublevados. El 21 de julio de 1936, los militares y la Guardia Civil se unieron a los franquistas y tomaron el mando, comenzando la represión de aquellos que seguían siendo fieles a la II República. Un tema que Macías trata en su libro ' El monte o la muerte'.

Imagenes de los detenidos por la Guardia Civil. / Santiago Macías.

En el libro, el berciano relata el origen de esa resistencia formada por aquellos vecinos de ambas comarcas que fueron obligados a ir a la guerra con el bando sublevado. «Algunos desertaron y pasaron a la clandestinidad, se ocultaron. Y muchos lo hicieron en la zona valdeorresa de Casaio que fue un punto de concentración de los huidos de ambas comarcas» señala Macías quien detalla que en el año 1940, los integrantes de este grupo entraron en contacto con sus homólogos en Asturias y junto a ellos pasan a Portugal donde esperan poder huir fuera de la península.

Portugal, en aquel momento gobernado por el dictador Salazar, supuso una amenaza para los huidos y muchos de ellos fallecieron en el intento. Finalmente se replegaron, de nuevo, a la zona de Casaio donde los valdeorreses y bercianos ya llevaban cuatro años y habían establecido un campamento, la después llamada Ciudad de la Selva. Así a ellos se unen parte de los asturianos y, a finales de 1941, forman la Federación de Guerrillas de León y Galicia en la que se ensambla la formación técnica y militar de los asturianos y los conocimientos de la vida en clandestinidad de valdeorreses y bercianos.

24 de abril de 1942. Fundación de la primera guerrilla española, en El Bierzo

A diferencia de lo que dice el acervo popular, la organización se constituía por agrupaciones formadas por cuatro guerrillas que se componían de varios destacamentos. El 24 de abril de 1942, hace 80 años, en la aldea de Ferradillo, cerca de Ponferrada, celebran el congreso fundacional aunque los estatutos provienen de diciembre del año anterior. Dicha organización armada fue el germen de otras muchas, años después, en el resto de España.

Los fundadores

En el congreso de Ferradillo participaron 24 guerrilleros leoneses, asturianos y gallegos.

Sus nombres eran Juan Antonio Vega Seoane «Ánimas», Pedro Voces Canóniga «Pitaciega», Antolín Murias «Paciencia», Eduardo Pérez Vega «Tameirón», Abel Ares Pérez, Marcelino de la Parra Casas, Marcelino Fernández Villanueva «Gafas», Victorino Nieto Rodríguez, Abelardo Macías Fernández «Liebre», Enrique Oviedo Blanco «Chapa», Abelardo Gutiérrez Alba, Antonio Fernández Crespo «Fuenteoliva», Manuel Gutiérrez Abella, Dalmiro Alonso García, Manuel Girón Bazán, Ildefonso Fernández Seoane «Coñeira», los hermanos Pedro y Gerardo Lamas Cerezales, los hermanos Mario y Guillermo Morán García, los hermanos Arcadio y César Ríos Rodríguez, Amaro Pérez Poncelas e Hilario Álvarez Méndez.

Los cabecillas más conocidos fueron Girón, pronto convertido en una figura legendaria, Serafín Fernández Ramón Santeiro y David Fuentes Álvarez Velasco, este último mandaba un grupo integrado por seis o siete personas.​

«Tenían estatutos y un código de comportamiento que prohibía llevar a cabo actos indiscriminados y de hecho, a uno de los asturianos lo llegan a juzgar y a fusilar ellos mismos por violar su código disciplinario», narra Macías quien señala que el apoyo popular se basaba en el respeto a los actos de los pueblos. «La guerrilla ya organizada tenía estatutos, código y tribunal disciplinario, Estado Mayor y hasta un periódico que edita en un bar de El Bierzo. En el ático del establecimiento, utilizando el ruido de los clientes, ubican una imprenta clandestina, donde imprimen El Guerrillero durante tres años», apunta el historiador.

El berciano Manuel Girón, uno de los fundadores de la guerrilla

En ese momento, la organización armada estaba formada por un centenar de personas, casi todos hombres puesto que para evitar problemas de convivencia y celos, no solían admitir mujeres salvo casos aislados.

Imagen de uno de los chozos en los que habitaban los guerrilleros / Sputnik Labrego

Guerrilla del Llano

A esta estructura se le unía la llamada «Guerrilla del Llano» una red de enlaces, formada por los vecinos de los pueblos que no eran sospechosos, pero que informaban a los huidos de los movimientos y acciones de la Guardia Civil así como de acciones en los pueblos.

El final de la guerrilla llegó, precisamente, cuando agentes de la Benemérita descubrieron uno de los mayores puntos de apoyo a la organización en el pueblo de Columbrianos. «Allí se guardaba mucha documentación de la Federación. Matan a la dueña de la casa, a su sobrino y a tres guerrilleros que había dentro y descubren toda la documentación de la Federación: cae la red de enlaces, hay más de 500 detenciones entre Valdeorras, El Bierzo y la Cabrera de personas que aparecían en los papeles como colaboradores. Es el principio del fin de la guerrilla, en junio de 1945», destaca el investigador.

El final

Curiosamente, estos hechos coinciden con el final de la II Guerra Mundial. Hitler muere en abril de 1945 y en otoño del mismo año cae Japón. «Una vez que se sabe que las potencias aliadas no van a intervenir en España, el gobierno franquista empieza con las detenciones. Parece que el franquismo fue prudente y no quiso empezar la estrategia represiva contra los enlaces de la guerrilla hasta no ver qué pasaba a nivel internacional. Tiene que ver lo que tardaron en detenerles después del episodio de Columbrianos, con el final de la II Guerra Mundial», matiza el berciano.

La Guardia Civil en Ferradillo interroga a los vecinos

El final no solo estuvo motivado por este hecho sino también por las desavenencias, en el interior de la guerrilla, de la facción socialista, que cree que la lucha armada no tiene sentido tras la no intervención aliada y apuestan por abandonar España, y la facción comunista que no quiere abandonar la resistencia armada. Todo concluye con la desaparición de la Federación en 1947 y el posterior nacimiento del Ejército Guerrillero de Galicia bajo control comunista y que sobrevivió durante unos pocos años.

Santiago Macías ha publicado este libro en el que no solo se conoce la historia de estos guerrilleros sino que contiene más 840 nombres de bercianos y valdeorreses a través de los cuales se reconstruye la historia de la guerrilla, las razones que les llevaron a ocultarse, a «echarse al monte» y huir.