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Columpio de Rimor Ana Gago

Un balanceo con vistas al Bierzo desde el columpio de Rimor

Esta creación de madera hecha por el berciano Alberto Regueras esconde un sin fin de detalles de cuento

Ana Gago

Ponferrada

Viernes, 26 de abril 2024, 08:17

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El columpio de Rimor, ubicado en realidad en Villalibre de la Jurisdicción, es mucho más que un balanceo con vistas a Ponferrada. Esta creación de madera hecha por el berciano Alberto Regueras esconde un sin fin de detalles de cuento que hará que los más pequeños alucinen y que los mayores vuelvan a soñar.

Y es que al llegar a la cima de un camino, perfectamente indicado, que se compone de apenas 1,5 kilómetros, el senderista sentirá la magia que desprende este lugar. Todos los elementos decorativos están hechos de madera y a mano.

Hay diferentes palos selfie para sacarse fotos en cada creación. Un marco con vistas a Ponferrada, dos personajes sentados en un tronco, un coche, una caseta, una hamaca, conejos, más personajes, un balancín, varias mesas y hasta juegos: un dominó hecho de madera y el jenga.

La ruta hasta el columpio

La ruta desde Rimor se compone de un total de 3 kilómetros (ida y vuelta) que se tardan en recorrer una hora aproximadamente. También se puede llegar hasta el columpio desde Villalibre de la Jurisdicción.

Llegar a Rimor en coche desde Ponferrada no le llevará al turista más de 15 minutos. Una vez en Rimor hay que llegar hasta la plaza la Cabuerca donde hay flechas que indican el inicio del camino hacia la derecha. Una de las flechas señala el camino hasta la casa del Ratoncito Pérez.

La casa del Ratoncito Pérez

A unos 10 minutos de Rimor nos encontramos con la casa de este famoso personaje que guarda los dientes que se le van cayendo a los niños. Esta estructura de madera interactiva se encuentra en un árbol y es una excusa perfecta para que los pequeños se animen a hacer esta ruta.

La casa del Ratoncito Pérez
La casa del Ratoncito Pérez Ana Gago

El camino rebosa de carteles escritos en pizarras con mensajes de ánimo e indicaciones de que el visitante va bien encaminado. El sendero discurre por el medio del monte entre árboles y vegetación. El senderista deberá subir una cuesta que se lleva mejor con mensajes como «no te rindas, tú puedes» o frases divertidas como «no te acuerdes de mi madre».

Al llegar a la cima de este camino, la subida habrá merecido la pena y el caminante podrá detenerse a explorar la zona, sacarse fotos y a respirar aire fresco mientras divisa las vistas del Bierzo bajo.

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