Las auxiliares de Endesa cumplen un año de lucha a la espera de un plan social que no llega

Campamento de los trabajadores de las empresas auxiliares de Endesa a las puertas de la central térmica de Compostilla II en Cubillos del Sil./CÉSAR SÁNCHEZ
Campamento de los trabajadores de las empresas auxiliares de Endesa a las puertas de la central térmica de Compostilla II en Cubillos del Sil. / CÉSAR SÁNCHEZ

La plataforma de trabajadores de las ocho contratas que operan en la central de Compostilla II de Cubillos del Sil tienen las esperanzas puestas en la constitución de la Junta y el nuevo Gobierno central para lograr un compromiso que garantice su futuro laboral

CARMEN RAMOSPonferrada

Más de 30 años de trabajo ligado a la actividad de la térmica de Compostilla II en Cubillos del Sil y 365 días en lucha para conseguir que se garantice su futuro laboral más allá de la actividad de un central que languidece. Los trabajadores de las empresas auxiliares de Endesa cumplen su primer año de lucha y siguen esperando.

Y es que un año después de dar vida a la plataforma reivindicativa que pusieron a andar el 23 de junio de 2018 los trabajadores continúan a la espera del plan social comprometido por la eléctrica que contemple medidas para garantizar un empleo alternativo a los operarios de las auxiliares, dado que hasta el momento «el único plan social que Endesa tiene es para sus propios trabajadores y en el que no entramos nosotros», recordó el portavoz de la plataforma Alonso Roa.

La situación «es complicada y dura», según reconocen, «más cuando tienes a 40 o 5O compañeros en su casa», señaló Roa, en referencia al medio centenar de trabajadores de las ocho compañias auxiliares que operaban en la térmica berciana y que en este momento están afectados por Expedientes de Regulaciones Temporales de Empleo. A ellos se suman los que ya han optado por desvincularse de la compañía y buscar un nuevo futuro laboral relizando los cursos de formación necesarios para optar a incorporarse a las labores de desmantelamiento de la central, «como cualquiera que llegue de la calle», apuntó el portavoz de la plataforma.

Echando mano de los fríos números en los que hay detrás vidas humanas y familias enteras, un año después son ya un total de medio centenar los trabajadores de dos de las compañías, Maessa y Auxitrans, que han perdido su puesto de trabajo. Medio centenar de operarios menos de los 180 que iniciaron esta lucha. «La situación es mala porque hay gente que está al paro, hay alguna que no tiene solución y sobre todo la gente mayor que queda totalmente desamparada», destacó Roa. «Gente con una cierta edad queda ya fuera de todo y esa es otra de las peleas que tenemos», subrayó.

Desde la plataforma de auxiliares de Endesa lamentan que a pesar de ver «movimientos» en todo este tiempo que podrían llegar a abrir nuevas posibilidades «no tenemos todavía nada». Movimientos que pasan por incorporar a los trabajadores a las plantas de LM Wind Power en La Llanada o a la planta de biomasa que construye Forestalia en Cubillos del Sil «como cualquiera de la calle» dado que en «no tenemos prioridad en ningún sitio, vamos entregando nuestros perfiles y las empresas escogen a los trabajadores», explican.

Los trabajadores eran y siguen siendo a día de hoy conscientes de que la lucha era «dura» porque «teníamos claro que Endesa no se iba a sentar nunca con nosotros, desde el primer momento, ellos no quieren la foto con nosotros porque nos consideran trabajadores de segunda y el tiempo nos ha dado la razón», resaltó Roa. En cuanto al frente iniciado a nivel político «pensábamos que la espera no iba a ser tan larga y aquí estamos, seguimos esperando», aseveró.

Con impotencia en ocasiones pero con la cabeza fría, la mirada al frente y con todas sus fuerzas se agarran al presente mirando con esperanza al futuro en el que confían en que los nuevos representantes de la Junta de Castilla y León y el Gobierno central, una vez que estén constituidos, den de una vez por todas un mazazo en la mesa para exigir a Endesa que se implique y que de luz verde a un plan social en el que esta vez sí ellos puedan estar dentro.

«Seguimos aquí y vamos a seguir», insiste el portavoz de la plataforma de auxiliares, Alonso Roa, desde la acampada que mantienen desde el pasado 28 de enero de este año a las puertas de la central y que se ha convertido ya en todo un símbolo de la lucha por la supervivencia no solo de unos trabajadores sino de toda una comarca.