El presidente de Asaja León, Arsenio García, el secretario general, José Antonio Turrado, y la vicepresidenta y delegada en El Bierzo, Begoña Bello, valoraron el año agrario en la comarca. / César Sánchez

Asaja cifra en un millar las hectáreas de terreno agrario sin cultivar en la comarca del Bierzo

El sindicato reclama inversión en infraestructuras para facilitar la incorporación al sector de hasta 30 jóvenes al año

D. ÁLVAREZ Ponferrada

El presidente de Asaja León, Arsenio García, destacó este miércoles que la comarca del Bierzo es la única zona de la provincia de León que aún dispone de cerca de 1.000 hectáreas de terrenos agrarios sin cultivar. «Es la hora de afrontar este problema», señaló García, que reprochó a las administraciones que no hayan aportado «ni un solo duro» para la creación de infraestructuras como la modernización de los regadíos y las concentraciones parcelarias.

García insistió en que estas «infraestructuras de última generación» son necesarias para garantizar la viabilidad de las producciones y destacó que una sola hectárea de plantación en la zona Almería es capaz de producir la misma cantidad de cosecha que toda la Indicación Geográfica Protegida (IGP) del Pimiento del Bierzo. «Aquí podría asentarse juventud», destacó el presidente de la organización, que animó a los jóvenes de la comarca a incorporarse a la profesión.

En esa línea, el secretario general de Asaja, José Antonio Turrado, explicó que en el territorio berciano podrían llegar a incorporarse al sector hasta 30 jóvenes al año «sin tener que echar a los mayores», como ocurre en tierras leonesas más allá del puerto del Manzanal. Turrado reiteró la importancia de las infraestructuras como una «apuesta a futuro para modernizar el campo» y facilitar que las siguientes generaciones de agricultores puedan mantener sus expectativas.

Además, reclamó a la Junta que los trabajos de concentración parcelaria en la zona del Canal Bajo del Bierzo se desarrollen con «agilidad» y exigió conocer el presupuesto y los plazos para la modernización del regadío, un punto para el que aún no existe acuerdo entre administraciones, recordó.

El principal problema del sector

A la hora de valorar el año que termina desde el punto de vista agrícola, Turrado explicó que «el mayor problema de los agricultores es que les pagan poco por lo que producen», una situación que se hace evidente en años de malas cosechas como el actual. Según el responsable del sindicato agrario, los «culpables» de esta dinámica son las pequeñas empresas y cooperativas que conforman la industria agroalimentaria de la comarca. «Ellos son los que tiene que poner valor a nuestros productos y no lo están haciendo», lamentó Turrado.

En ese sentido, el responsable de Asaja recordó que los costes de producción en la comarca son superiores a los de otras zonas de la Comunidad y exigió que se aplique la Ley de la cadena alimentaria para que todos los eslabones dispongan de un «margen razonable de beneficio» que permita llevar a cabo inversiones para mejorar las explotaciones.

Sobre la ley que regulará la gestión de la nueva Política Agraria Común (PAC), Turrado señaló que la normativa es un «cajón de sastre» que incluye medidas como las «cláusulas espejo» para los productos procedentes de fuera de la Unión Europea. «Suena bien aunque ya veremos cómo se va a hacer cumplir», apuntó Turrado, que valoró que los legisladores estén abiertos a revisar las políticas europeas y nacionales que «anteponen cuestiones medioambientales a la producción de alimentos».

Por último, el secretario general aseguró que la supresión del IVA de los productos frescos, aprobada por el Consejo de Ministros, es «una buena medida para incentivar el consumo y dar salida a las producciones». «Queremos que los productos alimentarios estén al alcance de la cartera de todos», señaló Turrado.

«Año nefasto»

Por su parte, la vicepresidenta de Asaja León y delegada en el Bierzo, Begoña Bello, calificó el año agronómico de «nefasto», debido a cuestiones como la subida de los costes de producción, la falta de insumos o los incendios que afectaron a parte de la comarca. «Seguimos esperando ayudas», apuntó Bello, que instó a las administraciones a «fijarse en las peculiaridades de la comarca», como su estructura de propiedad en forma de minifundio.