Centro de menores de Cayés. / PABLO NOSTI

Aparece en Lugones una niña berciana de 12 años tras dos días fugada de un centro de menores de Asturias

La insaciable búsqueda de su madre, que difundió carteles por toda la localidad asturiana permitió que una pareja la reconociese en un parque

MÓNICA RIVERO Lugones

Han sido dos días de tensión, pero T. M. S., de 45 años, dormirá esta noche tranquila al haber encontrado tras dos días desaparecida a su hija de 12 años, L. R. M. Se había escapado de un centro de menores de Cayés, en Llanera, Asturias, y temía que le hubiese sucedido algo. Finalmente, dio con la menor en un parque de Lugones; una pareja que había visto los carteles con la foto de la preadolescente la reconoció y avisó a la progenitora. La joven se encontraba con «compañías peligrosas», contaba aliviada de que la situación no se hubiese torcido en el caso de la pequeña.

Aunque nació en El Bierzo, en Ponferrada, diversos problemas hicieron que la menor se trasladase a la casa de la fundación hace dos meses para «empezar una nueva vida» lejos de los problemas que la llevaron a desarrollar comportamientos autolíticos calificados de «alto riesgo» por los profesionales. Las alarmas saltaron cuando no apareció para acudir a la cita semanal que mantiene con su madre. «Teníamos planes, íbamos a ir a hacer paracaidismo, me lo cuenta todo, así que me habría llamado», afirmaba preocupada. L. R. M., sin embargo, había sido castigada el lunes y no contaba con gozar de este privilegio, por lo que huyó a Oviedo y durmió en la calle tras robar una manta de un tendal. «Está un poco tocada, pero está bien», respiraba por fin T. M. S..

A pesar de su corta edad, la preadolescente es alta, mide más de 1,70 y «no aparenta los años que tiene». Lo último que sabía de ella era que aparecía en un vídeo con unos jóvenes de unos 20 años y «en muy mal estado» tras haber consumido drogas, un comportamiento habitual en la menor, según relata su madre. La Guardia Civil investigaba su paradero.

Las dos cómplices de su escapada el pasado día 22 volvieron al centro tras varias horas fuera, pero según explicaba T. M. S. no habían dicho «ni mu» sobre el paradero de su hija. Sus únicas pistas eran la existencia de una supuesta casa okupa en Lugones que la niña llegó a mencionar como lugar al que otros chicos del centro iban cuando se fugaban pero cuya ubicación desconocía.