Una mujer es vacunada en el Hospital del Bierzo. / César Sánchez

Los alcaldes del área de salud de Fabero censuran el «chantaje» de la Junta a los mayores con la vacuna

Los regidores aseguran que Sanidad impone los criterios dando la espalda a los municipios y acusan a Igea de mentir

ELBIERZONOTICIAS Ponferrada

Los alcaldes de los municipios pertenecientes al Área de Salud de Fabero censuraron lo que consideran un «chantaje a nuestros mayores» por parte de la Junta de Castilla y León al decidir priorizar la administración de la vacuna contra el COVID-19 solo si se pliegan a desplazarse a Ponferrada, en algunos casos a 100 kilómetros de distancia y con mal transporte público, en vez de recibirla en su centro de salud.

En este sentido, los regidores afearon que el vicepresidente y portavoz del Gobierno autonómico, Francisco Igea, explicara este jueves que si los vecinos de más edad se niegan o no pueden desplazarse al punto habilitado en Ponferrada deberán esperar un nuevo turno, aún sin fecha, para verse protegidos con la vacuna.

Además, acusaron a Igea de mentir públicamente, «ya que a los convocados hasta ahora jamás se les ha dado opción alternativa al desplazamiento a la capital berciana».

Los representantes municipales recordaron también que Sanidad jamás se puso en contacto con los municipios para consultar o aclarar este sistema, a pesar de la «leal colaboración que siempre hemos demostrado para la gestión y soluciones de los muchos problemas que causa la pandemia».

«Solo pedimos un poco de respeto, hacia nosotros y sobre todo a nuestros vecinos más vulnerables, nuestros mayores», resumió la regidora de Fabero, Mª Paz Martínez, en representación de los alcaldes de Vega de Espinareda, Candín, Peranzanes y Fabero.

Además, insistieron en que este tipo de mecanismos demuestran que la Junta «aplica justo lo contrario de una apuesta por lo rural». De hecho, se temen que se trate de un calco del nuevo modelo asistencial y sanitario que pretende imponer el actual Gobierno autonómico que dirige el Gobierno de Castilla y León, « reduciendo a la mínima expresión y alejando los servicios más básicos, centralizándolos en las capitales».

Por último, y a pesar del «desprecio recibido con algo tan importante como las vacunas a los más vulnerables», los ayuntamientos recalcaron su total disposición a «la máxima colaboración» con el Ejecutivo autonómico, «la misma que hemos tenido en todo momento en esta grave crisis, porque para nosotros no hay nada más importante que atender lo mejor posible a nuestros vecinos».