El acusado de asesinato de una autoestopista en la carretera que conecta Puente Domínguez Flórez y Ponferrada declara en la Audiencia Provincial de León.

El acusado de la muerte de un autoestopista: «Le di dos puñetazos y una patada, cuando vi sangre en la boca pensé 'algo va mal'»

El acusado por la muerte de un hombre en la carretera que une Puente Domingo Flórez y Ponferrada a la altura de Borrenes reconoce la agresión, pero insiste en que sólo le golpeó tres veces para defenderse porque el fallecido le amenazó con una barra y una navaja y con intención de retenerle hasta la llegada de la Guardia Civil

I. Santos
I. SANTOS León

«Cuando resbaló yo le golpeé, le di dos puñetazos en la cabeza y una patada en un lado. Él estaba apoyado con la mano derecha y se cogió el costado. Cuando vi sangre en la boca y yo no le había golpeado en la boca vi que algo iba mal y grité 'llama al 112'».

Con estas palabras comenzaba este martes la declaración de I.M.I., el acusado por la muerte violenta de un hombre en la carretera que une Puente Domingo Flórez y Ponferrada a la altura de Borrenes el 6 de mayo de 2020.

El acusado ha reconocido algunos de los hechos, pero difiere su versión con la del escrito de acusación de fiscalía. I.M.I. insiste en que el fallecido fue el primero en agredirle y que le amenazó con «un palo, que no era de madera», así como con una navaja que posteriormente sacó del pantalón.

Según la declaración del único acusado, se dirigía a Ponferrada «a comprar género» cuando una persona que hacía 'autostop' se metió en la carretera y le pidió que le llevase a Ponferrada. El acusado manifiesta que en ningún momento bajó la ventanilla y que le dijo que no le llevaba dada la situación sanitaria que vivía todo el país en ese momento.

Amenazas y golpes

«Él tenia un palo, pero no era de madera y tenía la mano guardada en el bolso del pantalón y yo no sé que iba a sacar. Me dio con una piedra y rompió el cristal», así relata el acusado el inicio del incidente. Insiste en que no se bajó de la furgoneta, sino que el fallecido fue quien le golpeó en la misma con el palo. «Le dije a la mujer que llamase a la Guardia Civil», en relación a su nuera que le acompañaba en el viaje, para dar parte de los destrozos ocasionados en el vehículo.

Fue en ese momento cuando el acusado bajó del coche, pero insiste en que «él no echó a correr» y sólo reconoce haberle agredido «en el momento que se cayó le golpeé para reducirlo». El acusado ha respondido a todas las preguntas de las partes y ha remarcado que su intención era «retenerlo» hasta que llegase la Guardia Civil.

Pero, según estas declaraciones, la víctima mantenía la navaja en una mano y la barra en la otro y «me decía que me iba a rajar como un cerdo. Nos insultamos mutuamente».

Huida del fallecido

Una de las cuestiones en las que más ha insistido el abogado de la acusación ha sido en el lugar de la agresión. El acusado ha declarado a varias preguntas del Ministerio Fiscal que «ni él corrió ni yo corrí» asegurando que la víctima «no se fue por ningún camino» y que la agresión tuvo lugar «a unos metros, cuatro o seis de la carretera».

Y es que el abogado de la familia del fallecido ha recordado que tuvo lugar a unos 40 metros de la carretera.

«Adrenalina por las nubes»

«Sin tiempo para pensar» y con la «adrenalina por las nubes». Con estas dos frases el acusado ha intentado justificar que sólo golpeó a la víctima con la intención de retenerle y que «nunca me habían intentado rajar. Todo fue muy rápido».

Fiscal y acusación han hecho referencia al informe forense en el que se aprecian múltiples golpes, lesiones y contusiones con evidencias tanto exteriores como interiores y han preguntado al acusado cómo puede ser si sólo le dio dos puñetazos y una patada.

I.M.I. ha negado que hubiera más golpes y asegura que «no puedo explicar cómo pasó» porque «tenía la adrenalida por las nubes y no pude ni pensar».

Un hombre trabajador y un preso modelo

El acusado lleva 20 años en España y ha mantenido que siempre ha trabajado. Su defensa ha querido en el interrogatorio aprovechar para dar una imagen de I.M.I. muy diferente a la que aportan los antecedentes penales recordados por el Ministerio Fiscal.

El hombre ha reconocido que tuvo problemas con el alcohol y las drogas, pero desde hace cinco años «estoy totalmente recuperado, salí con éxito y mi vida iba bien encaminada hasta el 6 de mayo».

Desde hace más de año y medio, el acusado está preso en la cárcel de Villahierro en Mansilla de las Mulas y asegura que es un preso «de confianza» que ha trabajado en el comedor, con enfermos de covid y ahora se encuentra en uno de los módulos más conflictivos.

Durante un instante de su declaración, al responder a las preguntas de la fiscal el acusado ha querido pedir perdón a la familia de la víctima insistiendo en que «no quería que pasase nada de lo que ha pasado y esto no tenía que haber sucedido nunca».

Unas palabras que ha repetido tras las preguntas de su abogado insistiendo en que «pido perdón, no quería este final tan trágico».

Penas y delitos

La postura de la defensa pide la absolución, la acusación asesinato y para mi es un homicidio doloso porque cuando va detrás de él lo hace con intención de matarlo.

La Fiscalía mantiene la petición de 15 años de prisión por un delito de homicidio doloso en el que reconoce que cuando el acusado va detrás de la víctima «lo hace con intención de matar». Por su parte, la defensa considera que es asesinato y pide 25 años de prisión y 60.000 euros de indemnización para la madre, el hijo y la hermana de la víctima.

Además el abogado ha recordado al jurado popular que «en los juicios por homicidio o asesinato, la prueba más importante es la de los médicos forenses», remarcaba mientras asistía con la cabeza la fiscal, «con esa declaración ustedes tendrán claro que fue un asesinato».

Por su parte, la defensa pide la absolución por un homicidio imprudente. «Desde hace años es una persona restablecida, pero ha tenido la mala suerte de encontrarse a esa persona en esas circunstancias. Ha habido un error, no queramos cometer dos», ha insistido el letrado.