Imagen de la sala durante la celebración del juicio.

El acusado de maltratar e inducir a la prostitución a una mujer acepta los hechos tras la rebaja de la pena

El Ministerio Fiscal rebaja la pena de 12 años y seis meses de prisión a cuatro años y nueve meses | Además se fija una indemnización de 7.000 euros a la víctima | El acusado se reconoce culpable de los hechos y se muestra conforme con la pena

I. Santos
I. SANTOS León

De 12 años y seis meses de prisión a cuatro años y nueve meses. Esta ha sido la rebaja que han acordado las partes en la vista del juicio a un varón acusado de maltrato e inducción a la prostitución de una mujer. El hombre, en prisión desde la denuncia de los hechos, se ha reconocido culpable tras la rebaja de la pena y el juicio, celebrado este jueves en la Audiencia Provincial de León, ha quedado visto para sentencia.

Tras un retraso en el inicio de la vista, la fiscal ha modificado el escrito de acusación. En primer lugar, ha suprimido el delito continuado de amenazas. Por otro lado, ha querido modificar las penas. En este aspecto, ha disminuido de un año de prisión a 9 meses la pena por quebrantamiento de condena, ha reducido de tres años a dos años por el delito de maltrato habitual y de siete años y medio que pedía en un primer momento por el delito de inducción a la prostitución ha quedado en dos años de prisión.

Tras estas modificaciones la acusación particular ha remarcado que también se reduce la indemnización a la víctima que queda fijada en 7.000 euros.

El juez ha pedido al acusado si ha entendido los hechos por los que se le acusan y como se declara. El varón se ha reconocido culpable y se muestra conforme con las penas propuestas por el Ministerio Fiscal. De este modo el juicio ha quedado visto para sentencia y el acusado ha ingresado de nuevo en prisión para cumplir el resto de la condena.

Los hechos

En junio de 2021 entre los seis primeros meses del año y «de forma continuada e intencionada» tal y como remarca el fiscal en las conclusiones provisionales del caso, el acusado convivió con la víctima en la localidad de Cacabelos. Durante este tiempo y con ánimo de menoscabar la armonía familiar, el acusado le agredió, le apretó los brazos dejando diversas marcas, le empujó y le insultó en reiteradas ocasiones. Unos hechos que la víctima no denunció por el miedo que tenía al varón, lo que también provocó que no fuera al médico.

El acusado «ejercía un control absoluto sobre ella» de forma que controlaba todos sus actos, le quitaba el dinero de la pensión y también se quedaba con el dinero que le daba su padre mensualmente para ayudarla.

En este periodo, el acusado la amenazaba de manera constante diciéndole que no contase nada «a nadie» porque «iba a quemar la casa» si lo hacía. Además, y tal como relata el fiscal en las conclusiones provisionales del caso, en alguna ocasión el acusado la amenazó portando un cuchillo.

Además, el acusado indujo a la mujer a prostituirse. El varón concertaba citas con diversos hombres que iban a la vivienda de la mujer en Cacabelos para mantener relaciones sexuales con ella pagando 150 euros. Un dinero que, en ocasiones, ella repartía con el acusado y en otras él se lo quitaba de forma íntegra.