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El impacto del entorno social, clave para prevenir la obesidad en la población adolescente

La investigadora Natalia Arias.
La investigadora Natalia Arias.
  • Natalia Arias, investigadora del Grupo de Investigación SALBIS de la ULE, concluye un estudio sobre la obesidad juvenil en 235 niños de cinco centros educativos de Ponferrada

Natalia Arias, investigadora colaboradora del Grupo de Investigación SALBIS (salud, bienestar y sostenibilidad socio-sanitaria) de la Universidad de León (ULE), acaba de concluir una investigación, -abordada desde su tesis doctoral- sobre los factores relacionales del exceso de peso y obesidad en la población juvenil de entre 14 y 18 años. De todos sus hallazgos, merecen especial atención dos resultados: por un lado, que a mayor nivel socioeconómico se constata menor grado de obesidad, y por otro, que los adolescentes varones que practican deporte tienen un mayor prestigio social que las adolescentes mujeres.

La Organización Mundial de la Salud considera la obesidad una epidemia mundial, y la población infanto-juvenil es uno de los sectores poblacionales más castigados. A día de hoy, expertos e investigadores son conscientes del origen multifactorial de esta enfermedad, siendo múltiples causas las que motivan su aparición y por tanto múltiples también los distintos enfoques para luchar contra ella. A pesar de que la Administración Pública afronta el problema mediante estrategias bien consolidadas, se ha detectado, según Natalia Arias “que existe una ausencia de la valoración del entorno social del niño en los programas existentes diseñados para combatir esta epidemia, algo que desde nuestro punto de vista es muy importante para este sector de la población”.

Para dar cobertura a esta carencia detectada en las investigaciones efectuadas hasta la fecha, Natalia Arias aborda esta tesis presentada bajo el título ‘Las administraciones públicas como soporte en la prevención contra la obesidad juvenil: estudio de factores relacionales y análisis de redes sociales’, en la que ha estado dirigida por las profesoras Pilar Marqués, de la Facultad de Ciencias de la Salud de la ULE, y Dolores Calvo, de la Facultad de Derecho de la Universidad de Salamanca. “Pretendemos aportar información útil para demostrar que crear estrategias basadas en el Análisis de Redes Sociales (ARS), puede ayudar notablemente junto con las estrategias actuales, a combatir el exceso de peso en esta franja de edad. Es decir, intervenir con estrategias centradas sólo en la dieta o en el ejercicio físico, no está siendo del todo eficaz, debemos detectar también qué entornos y qué contactos motivan al adolescente para comer o practicar ejercicio saludablemente”.

Para llevar a cabo el análisis del entorno social, se ha utilizado la metodología del SNA (Social Network Analysis), método basado en la matemática formal. Arias, junto con otros miembros del Grupo SALBIS, llevan años formándose con investigadores de universidades españolas (Barcelona, Madrid y Sevilla) y la Universidad de Kentucky (EE.UU). El programa informático aplicado a los análisis de redes fue UCINET, y el estudio se llevó a cabo en cinco centros educativos de Ponferrada durante el curso escolar 2014-2015, con 235 niños catalogados de normopeso, sobrepeso u obesidad según los estándares de la OMS, divididos en 11 redes diferentes a estudio.

Los principales resultados obtenidos en cuanto a factores relacionales ponen de manifiesto la relación entre el nivel socioeconómico, el género y la edad y la sobrecarga ponderal. “Ser de nivel socioeconómico bajo-medio, del sexo masculino y estar en las franjas de menor edad aumentan el riesgo de padecer la obesidad”, explica Natalia Arias que en la actualidad trabaja como enfermera en el Hospital del Bierzo. “A pesar de no encontrar relación significativa entre la alimentación, el ejercicio físico y las actividades sedentarias, hemos podido comprobar que los adolescentes poseen información suficiente sobre los hábitos saludables, siendo los afectados de obesidad los que menos productos obesogénicos consumen, y en el caso del sexo femenino, las que mayores cantidades de actividad física realizan. En este sentido, los resultados nos llevan a pensar que las estrategias deben ser destinadas a la población sana, puesto que la enferma ya toma las medidas necesarias para reducir su peso”.

Deporte y prestigio social

Mientras que otros investigadores ya han demostrado la influencia del entorno social en la cantidad y calidad de la alimentación y en la realización del ejercicio físico, a la hora de llevar a cabo el Análisis de Redes Sociales (ARS), Natalia Arias y el grupo SALBIS valoraron a través de esta investigación el poner mayor atención en comprobar cómo se relacionan los jóvenes en función de su género, de la calidad de la alimentación, de si realizan deporte grupal (fútbol, baloncesto, rugby, balonmano, vóley y hockey) o no, y también de cómo establecen sus lazos con los demás, en el supuesto de estar afectados de sobrepeso u obesidad. “Hemos podido constatar que en nuestra muestra, las mujeres son más sociables que los varones, que los adolescentes que tienen peor calidad en su alimentación están peor relacionados, y que el realizar deporte grupal reporta un beneficio social diferente en función del género. Es decir, en los varones, el realizar deporte grupal les confiere mayor cantidad de relaciones y mayor prestigio”, explica Natalia Arias.

De forma totalmente contraria, las mujeres que realizan este tipo de deportes, “tienen menor número de contactos, menor prestigio y menor cercanía a los miembros de su red”. Por otra parte, el estudio desvela que la forma que tienen de relacionarse los jóvenes afectados de sobrecarga ponderal, les conduce al aislamiento. “Nuestros resultados indican que tienen poca capacidad para establecer relaciones, lo cual nos lleva a pensar que son más introvertidos, pudiendo estar relacionado con problemas de autoestima, y además, en función del género, se ha comprobado que en el género femenino, el efecto aislamiento se intensifica, lo que se traduce en tener menos contactos y menos prestigio social”.

El trabajo pone de manifiesto cómo el ANA es un método útil para analizar contactos, y una buena herramienta para que las Administraciones Públicas lo incorporen a la planificación de sus estrategias orientadas a combatir el exceso de peso en los jóvenes. A partir de ahora, Natalia Arias, junto a sus directoras y los miembros del Grupo SALBIS, continuará su investigación en las redes de los adolescentes y la norma social, profundizando en los aspectos relacionados con el género. Por otra parte, las futuras líneas de investigación pasan también por seguir formando investigadores en el ARS, “debido a que existe una carencia importante en nuestro país”.

Doctora en 2017 por la Universidad de Salamanca en el Programa de Doctorado Administración, Hacienda y Justicia en el Estado Social, de la Facultad de Derecho, Natalia Arias desarrolló su formación académica en la Universidad de León donde obtuvo en 2012 el Grado en Enfermería, tras haber concluido en 1999 la diplomatura en Enfermería. Además, en 2012, realizó un Máster en Innovación de Ciencias Biomédicas y de la Salud. Su labor investigadora se inició en 2011 desde el Grupo de Investigación SALBIS, dirigido por la profesora Pilar Marqués. Actualmente trabaja como enfermera asistencial en el Hospital de El Bierzo, en la Unidad de Medicina Interna, pero su trayectoria profesional ha transcurrido como enfermera asistencial en distintos hospitales del territorio nacional, como enfermera de empresa, así como enfermera docente en la Facultad de Ciencias de la Salud de la ULE.